"Son un pu√Īado de ilusos. La lucha armada est√° desfasada en el tiempo"
Por: Francesco Manetto / El País
Septiembre 2019
Fotografia: El País

Ingres√≥ en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a los 17 a√Īos y acab√≥ siendo el √ļltimo l√≠der de la guerrilla m√°s antigua de Am√©rica. Tras cuatro d√©cadas en guerra contra el Estado, suscribi√≥ los acuerdos de paz que pusieron fin al conflicto armado. Rodrigo Londo√Īo Echeverri (Quind√≠o, 1959), alias Timochenko, es hoy el m√°ximo dirigente de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Com√ļn, la formaci√≥n pol√≠tica heredera de la organizaci√≥n insurgente. Atendi√≥ a EL PA√ćS por tel√©fono el pasado viernes, dos semanas despu√©s de que un peque√Īo grupo liderado por Iv√°n M√°rquez, que fue su mano derecha, y Jes√ļs Santrich anunciaran su regreso a las armas. El antiguo jefe guerrillero condena esa deriva, que atribuye a un intento de tapar sus propios errores, y defiende el proceso iniciado en La Habana, que califica de "irreversible" a pesar de los obst√°culos en la aplicaci√≥n. Londo√Īo reconoce las "barbaridades" cometidas por las FARC y admite que el partido corre el riesgo de desaparecer del tablero pol√≠tico si no acierta en sus decisiones. Responde al tel√©fono al filo de las siete de la ma√Īana. Bromea con que su hijo, de apenas dos meses, por la noche "duerme con toda la disciplina del caso".

Pregunta. Acaba de ser padre. ¬ŅLogra imaginar un futuro para su hijo en Colombia?

Respuesta. Tengo mucho optimismo, porque cada vez hay m√°s y m√°s gente acompa√Ī√°ndonos en este prop√≥sito de acabar con el conflicto que estaba llevando a matarnos entre colombianos. Lo que estamos buscando es una sociedad que tenga diferencias ideol√≥gicas, pol√≠ticas, culturales y que eso no devenga en formas de violencia. Eso no cambia de un d√≠a para otro, sino que hay que trabajarlo con mucha paciencia. Realizamos con el presidente de la Rep√ļblica un pacto [por la no violencia] para trabajar en la pr√≥xima campa√Īa electoral. Estamos insistiendo en que se cumpla lo acordado en La Habana, que es un pacto pol√≠tico que debe liderar el Estado para que nos comprometamos a sacar la violencia del ejercicio de la pol√≠tica.

P. Pero ha habido graves pasos atr√°s. ¬ŅUsted sospech√≥ en alg√ļn momento que M√°rquez y Santrich volvieran a las armas? Hasta hace poco les defend√≠a a los dos.

R. Con toda sinceridad, nunca pens√© que fueran a tomar esa decisi√≥n tan err√°tica. Ellos hab√≠an expresado sus temores, sus dificultades. Hab√≠an alegado temas de seguridad y yo trataba de entenderlo, porque adem√°s, aqu√≠ estamos en un ambiente en que la inseguridad se siente, est√° a flor de piel. Hay toda una campa√Īa de estigmatizaci√≥n. Pero est√°bamos avanzando. Nunca cre√≠ que iban a tomar esa decisi√≥n. Yo los conozco, especialmente a Iv√°n, con √©l hemos estado en distintas circunstancias, en distintos momentos y, tengo que reconocerlo, √©l jug√≥ un papel importante como jefe de la delegaci√≥n en La Habana. Siempre expres√≥ sus inquietudes, sus temores, sus miedos, pero nunca plante√≥ salidas distintas. Fueron varios a√Īos en ese proceso y en distintos momentos en la mesa se habl√≥ del tema si reinici√°bamos la lucha armada. √Čl siempre dijo 'no, vamos a buscar una salida por m√°s dif√≠cil que sea el problema que se ha presentado'. Y en el desarrollo de la mesa fueron muchos momentos bastantes dif√≠ciles y complejos. En ning√ļn momento dijimos 'vamos a retomar la lucha armada'. El acuerdo no es un punto de llegada, es un punto de partida donde toca trabajar muy fuerte con la sociedad colombiana, acompa√Īados de la comunidad internacional. Entonces yo no esperaba esa salida y mucho m√°s en ese momento, en estas circunstancias, porque eso se ha convertido en alimento para un peque√Īo sector de la extrema derecha que quiere hacernos fracasar este camino de reconciliaci√≥n que hemos empezado.

P. Entonces, ¬Ņqu√© pas√≥?

R. No puedo ponerme a decir con certeza si es esto o es lo otro. Es un pu√Īado de compa√Īeros ilusos que con una proclama de lucha armada desfasada en el tiempo y en el espacio, digo yo, quieren ocultar sus propias equivocaciones. M√°s all√° del motivo, la historia lo ir√° dilucidando en su debido momento.

P. ¬ŅY usted est√° en condiciones de afirmar que se mantendr√° fiel al compromiso de la paz, pese a los obst√°culos que hay o que surjan?

R. Sí, mire, primero estamos con el respaldo de más del 95% de quienes nos acogimos al acuerdo, de quienes en una conferencia, en un evento democrático interno levantamos la mano y dijimos 'sí', ese es el camino y nos comprometemos a pesar de los obstáculos que se nos presenten. Aquí el llamado a la comunidad internacional y a toda la gente es que no podemos dejar que los clarines que llaman a la guerra no nos dejen escuchar los cánticos de paz, a los cuales se suman más y más voces. Además, el poder ahora con calma a balancear lo que fue la guerra, poder ir a las comunidades a hablar con la gente, con las víctimas, escuchar las angustias, eso lo ratifica a uno que el camino que escogimos es el acertado. No podíamos seguir siendo un elemento protagónico en el desastre de nuestro país.

P. ¬ŅLe preocupa la repercusi√≥n de ese anuncio en las bases del partido?

R. Las reacciones en general en la gran mayor√≠a de la gente, son positivas, de rechazo a esos llamamientos, pero uno no puede descartar que puedan incidir especialmente en los compa√Īeros que todav√≠a sienten angustia, porque no se han desarrollado fundamentalmente los proyectos productivos como fue acordado. Esa situaci√≥n puede incidir en algunos, yo no digo en colectivos. Como dec√≠a, es un pu√Īado de compa√Īeros ilusos que salen a tratar de ocultar o de tapar sus propias equivocaciones. No se trata de una estructura, de una compa√Ī√≠a, un frente, un bloque que se fue del proceso. No se fue todo un grupo, una estructura partidaria, por decirlo en el lenguaje civil. No, es un pu√Īado [de disidentes].

P. ¬ŅCu√°l es su balance de la aplicaci√≥n de los acuerdos?

R. Est√° yendo con dificultades. Fundamentalmente, esas dificultades preocupan m√°s porque no hay una expresi√≥n clara de compromiso del Gobierno. Ya el presidente asume y sabe que tiene que gobernar con una Constituci√≥n en la mano y los acuerdos son parte de la norma constitucional. Lo que pasa es que se centran en el tema de la reincorporaci√≥n. Perfecto, es necesario. Pero los acuerdos son integrales. Hay que ir tambi√©n trabajando y encaminando en funci√≥n de lo tramitado frente al tema agrario, el tema de las tierras est√° en el trasfondo del conflicto que ha vivido nuestra patria y sigue siendo el trasfondo de los problemas de violencia que se presentan. Entonces incluso en el Congreso por parte del partido de Gobierno se mandan se√Īales negativas. Eso genera angustias, pero de todas maneras seguimos trabajando. Nos toca trabajar en la lucha pol√≠tica civilizada.

P. ¬ŅA eso se refiere con la denuncia contra el canciller, Carlos Holmes Trujillo, que han anunciado por vincularlos a Venezuela y a unas reuniones clandestinas?

R. Tratan de buscar un ambiente de estigmatizaci√≥n bastante da√Īino y peligroso, porque esa estigmatizaci√≥n en las regiones se traduce en muertos, en heridos y en desplazados. Nos parece sumamente irresponsable salir con las acusaciones con las que salieron, y nos tienen sumamente preocupados. Creemos que la salida es esa, es decir, ese es el espacio legal en el que nos toca dar la pelea para demostrarle a la gente que todo lo que se dice son mentiras lanzadas al aire para generar ese clima.

P. ¬ŅFue un error mantener, en el nombre del partido, las siglas de las FARC?

R. S√≠, se√Īor. Adem√°s, yo fui el que en el congreso fundacional plante√© desde el principio que cambi√°ramos el nombre. Inicialmente yo tambi√©n pensaba que hab√≠a que mantener el nombre FARC, por toda la connotaci√≥n hist√≥rica, sentimental, pero los argumentos de la gente me convencieron de que no deb√≠amos hacerlo y lo plante√© en el congreso. Desafortunadamente se impuso el nombre que ya sabemos, pero creo que ante el pr√≥ximo congreso que estamos a punto de realizar en los primeros d√≠as del pr√≥ximo a√Īo la gente tiene conciencia de que ese es un elemento que tenemos que reconsiderar.

P. En un mes habr√° elecciones locales. ¬ŅEl anuncio de M√°rquez y Santrich puede tener un efecto desmovilizador?

R. Estas son unas elecciones sumamente complicadas. Primero, lo acordado desde un punto de vista de la reforma pol√≠tica que era para generar un ambiente un poco m√°s favorable para los movimientos alternativos no se ha logrado implementar. No tenemos ni un solo peso para la campa√Īa y a pesar de eso tenemos m√°s de 300 candidatos propios adem√°s de otros candidatos en coaliciones. Lo que sucedi√≥ enrarece el ambiente, crea dificultades para la interlocuci√≥n con la gente, crea angustia por el nombre, asusta. El ambiente no est√° f√°cil, pero hay que ser optimistas siempre, y m√°s all√° de los resultados como FARC yo creo que vamos a hacer un aprendizaje. Esto es como un beb√©, como un ni√Īo. Para caminar hay que golpearse y seguro que vamos a sufrir todav√≠a muchos golpes antes de aprender.

P. Cuando se abri√≥ el primer caso en la Jurisdicci√≥n Especial para la Paz (JEP) usted estaba all√≠, pidi√≥ perd√≥n a las v√≠ctimas y asegur√≥ que har√≠an lo imposible para que pudieran conocer toda la verdad. ¬ŅEst√° eso sucediendo?

R. Sí, creo que lo que está sucediendo demuestra que eso fue el camino acertado y correcto. Hay una justicia transicional hecha en función de las condiciones actuales para poder reconciliarnos. El 20 de este mes vamos a la primera audiencia en la JEP sobre el tema 001, venimos recolectando mucha información y eso va para adelante.

P. ¬ŅQu√© siente cuando est√° frente a una v√≠ctima?

R. He tenido experiencias muy enriquecedoras, todas las conversaciones e intercambios que hemos tenido con gente que ha sido víctima enriquecen espiritualmente y me llevan a la convicción y a la certeza de que este era el camino acertado y que lo debimos haber hecho incluso hace mucho rato. Anoche estuvimos en un homenaje en el monumento a los policías y soldados caídos con una de las víctimas del Nogal, Bertha Frías, estuvimos colocando una rosa ante ese monumento.

P. ¬ŅReconoce, entonces, las barbaridades que cometieron las FARC?

R. S√≠, se√Īor. Ese es el nombre, las barbaridades que se cometieron. En un encuentro con v√≠ctimas dije 'esas no son las FARC a las que yo ingres√©'. Las guerras van teniendo unas din√°micas que incluso se salen de las manos de sus protagonistas. Esa realidad nos tiene que llenar de fortaleza y convicci√≥n de que el camino es este por encima de las dificultades, incluso de que a uno le toque quedarse en el camino antes de tiempo.

P. Usted siempre ha dicho que no se arrepiente de su pasado.

R. Yo no me arrepiento, tengo mi conciencia tranquila y creo que eso es lo que me da mucha fuerza para mirar a los ojos a cualquiera de las v√≠ctimas, para mirar y hablar con la frente en alto. En lo personal, estoy convencido de que actu√© en el marco de esa concepci√≥n, de esos sue√Īos con que me fui a las FARC hace m√°s de 40 a√Īos, cuando ten√≠a 17. Esa misma ilusi√≥n y esperanza me acompa√Īa en este momento.

P. ¬ŅY cu√°les son hoy esos sue√Īos?

R. El propósito es que tengamos una Colombia menos polarizada, menos encallada, en la que se estigmatice menos a la gente por problemas ideológicos, políticos, por todo. Este proceso de paz es irreversible, yo considero que es irreversible. Independientemente de lo que pase con las FARC, incluso que desaparezcan del escenario político. Eso puede suceder si no acertamos en las decisiones políticas, pero aquí lo importante es que transitemos por el camino de la reconciliación y que dejemos de matarnos entre los colombianos.

 

 

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