Alberto Nisman, el atentado terrorista y la politización de la justicia argentina
Por: Sylvia Colombo / The New York Times
Enero 2020
Fotografia: Getty Images

 


En unos d√≠as se cumple el quinto aniversario de la muerte misteriosa del fiscal argentino Alberto Nisman. Y a la fecha no se sabe qu√© ocurri√≥. Su muerte -para algunos un suicidio, para otros un asesinato- se aviv√≥ con el estreno del documental de Netflix El fiscal, la presidenta y el esp√≠a, una serie de seis cap√≠tulos que desentra√Īa con paciencia uno de los casos sin resolver m√°s paradigm√°ticos de la Argentina. Y, con el documental, los argentinos han confirmado un viejo temor: no habr√° justicia para las v√≠ctimas del ataque terrorista contra la Asociaci√≥n Mutual Israelita Argentina (AMIA), el atentado de 1994 que era investigado por Nisman, ni sabemos la verdad detr√°s de la muerte del fiscal.

En el ataque terrorista contra la AMIA murieron 85 personas y sucedi√≥ en la misma ciudad, Buenos Aires, en la que solo dos a√Īos antes un atentado contra la embajada de Israel dej√≥ un saldo de 22 v√≠ctimas fatales. La muerte de Nisman ocurri√≥ en 2015, unos d√≠as antes de que el fiscal presentara ante el congreso una denuncia que advert√≠a que la entonces presidenta, Cristina Fern√°ndez de Kirchner, estaba encubriendo las investigaciones de la AMIA a cambio de firmar un acuerdo comercial con Ir√°n. Fern√°ndez de Kirchner, ahora vicepresidenta, a√ļn tiene juicio pendiente por esa acusaci√≥n. Pero los casos de fondo, el ataque al centro comunitario jud√≠o y la muerte del fiscal que lo investigaba, permanecen sin esclarecer.

En estos a√Īos, se han revelado impericias, corrupci√≥n y atropellos en las investigaciones del ataque contra la AMIA y la muerte del fiscal. El resultado ha sido la impunidad. En conjunto, estos casos han dejado un retrato nada halagador de la justicia argentina: ineficaz, con una sombr√≠a influencia de los servicios de inteligencia heredados de la dictadura y profundamente contaminada por los intereses pol√≠ticos de los presidentes en turno, quienes han cambiado las versiones seg√ļn su conveniencia.

En el documental del brit√°nico Justin Webster, Diana Wassner, esposa de una de las v√≠ctimas de la AMIA, dice: "La verdad es que no sabemos nada de la causa AMIA. Nada". A 26 a√Īos de lo ocurrido, esas palabras resultan desesperanzadoras. Con destreza narrativa, el documental va armando un rompecabezas ca√≥tico: mentiras repetidas, distorsiones, imputaciones paralelas e intrigas del servicio secreto que han echado sombra sobre uno de los atentados terroristas m√°s grandes de Am√©rica Latina.

A√Īos despu√©s de que la investigaci√≥n de la causa AMIA se hab√≠a iniciado, se dio a conocer un esc√°ndalo de corrupci√≥n: el juez federal Juan Jos√© Galeano -designado por el entonces presidente Carlos Menem- fue despojado de sus deberes porque se descubri√≥ que pagaba sobornos por testimonios para respaldar sus tesis. A siete a√Īos de iniciada la investigaci√≥n, el √ļnico acusado en el caso era el mismo juez que lo investigaba. Cuando Nisman se hizo cargo de las investigaciones, en 2004, el escenario era adverso: hab√≠a pasado mucho tiempo y la investigaci√≥n estaba comprometida por manipulaciones de testigos y declaraciones falsas. A√ļn as√≠, logr√≥ establecer los v√≠nculos entre funcionarios del gobierno iran√≠ y miembros de Hezbol√° que podr√≠an estar involucrados con el atentado. Acaso uno de sus mayores logros es que estos sospechosos est√©n fichados -hasta hoy- por la Interpol.

El fiscal, la presidenta y el esp√≠a tiene momentos reveladores. Webster logr√≥ extensas entrevistas con una de las figuras clave tanto de la muerte de Nisman como del atentado contra la AMIA, "Jaime" Stiuso, un hombre misterioso y elusivo que estuvo a cargo del servicio de inteligencia argentino durante m√°s de cuarenta a√Īos. La verdad parece estar detr√°s de su enigm√°tica sonrisa: ayud√≥ a Nisman con la investigaci√≥n pero al final lo abandon√≥.

Pero el mar de fondo es la consabida promiscuidad de la justicia argentina con el ejecutivo. Desde Carlos Menem -quien era presidente en 1994- a sucesivos mandatarios, de Fernández de Kirchner a Mauricio Macri, todos contribuyeron a politizar ambos casos. Para Cristina, al principio, Nisman se había suicidado, después dudó y hoy dice creer que fue asesinado. Cuando Macri llegó a la Casa Rosada, en diciembre de 2015, la investigación penduló del suicidio al claro asesinato.

En la Argentina hay una serie de crímenes emblemáticos que quedan sin respuesta para siempre, misterios que alimentan el macabro folclor argentino. Entre ellos están el accidente del helicóptero en el que murió el hijo del expresidente Menem, el robo de las manos de Juan Domingo Perón de su tumba, el asesinato en 1997 del fotógrafo José Luis Cabezas, supuestamente ordenado porque expuso la cara hasta entonces desconocida de Alfredo Yabrán, un empresario importante asociado con el poder y quien después apareció muerto.

El más grave de esos casos sin respuesta es el ataque en contra de la AMIA, perdido en un laberinto de tropiezos judiciales y polarización. Pero tanto la muerte de Nisman como las acusaciones que rodean al atentado han concentrado la fascinación nacional.

El nuevo presidente de la Argentina, Alberto Fernández, quien también aparece en el documental, dijo que le "gustaría saber qué pasó con Nisman" y su ministra de Seguridad anunció que tiene la intención de revisar el peritaje de la muerte del fiscal. Lo mismo tendría que suceder con la causa AMIA.

Hay, sin embargo, una falla de origen que debe ser resuelta: la justicia argentina sigue siendo vulnerable a la presi√≥n pol√≠tica. Mientras eso contin√ļe, las familias de las v√≠ctimas del atentado y de Nisman no sabr√°n la verdad.

Fern√°ndez, quien tampoco est√° exento del inter√©s en manipular la causa -despu√©s de todo es su vicepresidenta, Cristina Fern√°ndez de Kirchner, a quien Nisman acus√≥ de obstruir la justicia- tiene una oportunidad invaluable en los siguientes a√Īos: reformar la justicia para garantizar su profesionalismo e independencia para que no vuelvan a quedar impunes cr√≠menes atroces como el de la AMIA.

 

 


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Sylvia Colombo es corresponsal en América Latina del diario Folha de São Paulo.

 

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