América Latina se enfrenta a un retroceso de la democracia durante la pandemia
Por: Anatoly Kurmanaev / The New York Times
Julio 2020
Fotografia: REUTERS/ David Mercado

El coronavirus está perjudicando los sistemas de salud y las economías de la región. También amenaza sus frágiles libertades políticas.
Elecciones pospuestas. Tribunales marginados. Persecución a los opositores.

A medida que la pandemia de coronavirus arrasa América Latina y el Caribe, al cobrar la vida de más de 180.000 personas y destruir el medio de sustento de decenas de millones en la región, también socava las normas democráticas que ya se encontraban bajo presión.

Desde el centro-derecha hasta la extrema izquierda, los líderes han usado la crisis como excusa para extender sus mandatos, debilitar la vigilancia a las acciones gubernamentales y acallar a los críticos, medidas que bajo otras circunstancias serían descritas como autoritarias y antidemocráticas pero que ahora se presentan como acciones salvadoras, necesarias para detener la propagación de la enfermedad.

El debilitamiento gradual de las normas democr√°ticas durante una crisis econ√≥mica y la cat√°strofe de salud p√ļblica podr√≠an dejar a Am√©rica Latina condenada a un crecimiento m√°s lento y un aumento de la corrupci√≥n y los abusos contra los derechos humanos, advirtieron los expertos. Esto es particularmente cierto en los lugares donde los derechos pol√≠ticos y la rendici√≥n de cuentas ya estaban en un declive precipitado.

"No es un asunto de izquierda o de derecha, es una disminución de la democracia en general en toda la región", dijo Alessandra Pinna, investigadora para América Latina en Freedom House, una organización con sede en Washington que monitorea las libertades políticas globales.

Actualmente hay cinco pa√≠ses en Am√©rica Latina y el Caribe con historias democr√°ticas recientes -Venezuela, Nicaragua, Guyana, Bolivia y Hait√≠- donde los gobiernos no fueron electos en elecciones libres y justas o han extendido su mandato. Es la mayor cantidad desde finales de los a√Īos ochenta, cuando la Guerra Fr√≠a se encaminaba a su final y varios pa√≠ses que se encontraban inmersos en guerras civiles o bajo dictaduras militares hicieron transiciones hacia la paz y la democracia.

La mayoría de estos líderes ya manipulaban las reglas democráticas para permanecer en el poder antes de la pandemia, pero aprovecharon las condiciones de emergencia creadas por la propagación del virus para fortalecer su posición.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, detuvo o allanó las casas de decenas de periodistas, activistas sociales y líderes de la oposición que han cuestionado las dudosas cifras del gobierno sobre el coronavirus.

En Nicaragua, el presidente Daniel Ortega liberó a miles de presos debido a la amenaza que representa el virus, pero ha mantenido tras las rejas a los presos políticos, mientras que en Guyana, un bloqueo impidió las protestas contra el intento del gobierno de mantenerse en el poder a pesar de haber perdido una elección.

En Bolivia, el gobierno interino ha usado la pandemia para posponer las elecciones, ha recurrido a la ayuda de emergencia para apuntalar su campa√Īa electoral y ha amenazado con prohibir que el principal candidato de oposici√≥n postule.

Y en las islas de San Crist√≥bal y Nieves, el gobierno impuso en junio una cuarentena estricta a sus 50.000 habitantes, durante la campa√Īa para las elecciones generales, lo que obstaculiz√≥ los esfuerzos de la oposici√≥n para llegar a los votantes y al mismo tiempo evit√≥ que los observadores electorales internacionales viajaran al pa√≠s.

Fue la primera vez en la historia reciente que a la Organización de Estados Americanos, un grupo regional que promueve la democracia, se le retiró la invitación de observar las elecciones.

Aunque la p√©rdida de la confianza p√ļblica en Am√©rica Latina no es reciente, la erosi√≥n de las normas democr√°ticas durante la pandemia lleg√≥ en un momento en que el crecimiento econ√≥mico y el progreso social de la regi√≥n ya se estaban desmoronando, lo que ha dejado mucha incertidumbre en torno a la capacidad de los l√≠deres democr√°ticos para resolver problemas arraigados, como la desigualdad, el crimen y la corrupci√≥n.

En 2018, solo uno de cada cuatro latinoamericanos dec√≠a estar satisfecho con la democracia, el n√ļmero m√°s bajo desde que Latinobar√≥metro, una encuestadora regional, comenz√≥ a hacer esa pregunta hace 25 a√Īos.

El descontento con el sistema pol√≠tico llev√≥ en a√Īos recientes a una ola de victorias populistas entre las que se cuentan las de Jair Bolsonaro, quien se encuentra en la extrema derecha, y Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador, de M√©xico, posicionado hacia la izquierda. Tambi√©n condujo a protestas callejeras masivas en varios pa√≠ses latinoamericanos el a√Īo pasado.

En este tiempo de convulsión política, la pandemia ha sumido a la región en la recesión más profunda de su historia, lo que ha exacerbado las debilidades en los sistemas de bienestar y salud y puesto en evidencia los muchos modos en que los líderes son incapaces de satisfacer las demandas de la población.

"Todas las cosas que ya los latinoamericanos estaban pidiendo -más igualdad, mejores servicios- han empeorado dramáticamente con la pandemia" dijo Cynthia Arnson, directora de programa para Latinoamérica del Centro Wilson, un centro de análisis en Washington. "El sufrimiento económico es dramático y pone una tensión adicional en instituciones de por sí débiles".

Los sistemas de salud de la regi√≥n, en dificultades, tambi√©n se han visto perjudicados. Latinoam√©rica se ha convertido en una zona cr√≠tica del virus a nivel global y Brasil, M√©xico y Per√ļ se encuentran entre los 10 pa√≠ses con m√°s cantidad de fallecimientos en el mundo. De acuerdo con las Naciones Unidas, se espera que unos 16 millones de latinoamericanos caer√°n a la extrema pobreza este a√Īo, un rev√©s a todos los avances de la regi√≥n en este siglo.

Adem√°s de estos desaf√≠os, la democracia en Am√©rica Latina tambi√©n ha perdido el apoyo de Estados Unidos, que despu√©s del fin de la Guerra Fr√≠a hab√≠a desempe√Īado un papel importante en la promoci√≥n de la democracia y financi√≥ programas de buen gobierno y denunci√≥ abusos autoritarios.

Con el presidente Donald Trump, Estados Unidos se ha enfocado principalmente en una política exterior regional destinada a oponerse a los autócratas izquierdistas de Venezuela y Cuba, y en reducir la inmigración al condicionar la ayuda a los países centroamericanos, algunos de los más pobres de la región, a la cooperación en materia migratoria.

El gobierno de Trump también se abstuvo de emitir declaraciones cuando Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, ignoró los fallos de la Corte Suprema y usó al ejército para implementar medidas enérgicas en contra de los infractores de la cuarentena establecida durante la pandemia.

El apoyo estadounidense a las iniciativas a favor de la democracia en Am√©rica Latina se redujo a casi la mitad el a√Īo pasado, a 326 millones de d√≥lares, seg√ļn cifras preliminares compiladas por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por su sigla en ingl√©s).

"En los √ļltimos a√Īos, no solo hemos abandonado nuestro papel como fuerza democratizadora en Am√©rica Latina y en el mundo sino que hemos promovido fuerzas negativas", dijo Orlando P√©rez, polit√≥logo de la Universidad del Norte de Texas. "Nuestra pol√≠tica ahora es: 'Est√°n solos, Estados Unidos es primero'".

En los pocos bastiones democr√°ticos en Am√©rica Latina, como Uruguay y Costa Rica, los l√≠deres respondieron a la pandemia con eficiencia y transparencia, lo que aument√≥ la confianza de la gente en el gobierno. En Rep√ļblica Dominicana y Surinam, los presidentes en funciones recientemente se retiraron del poder despu√©s de perder las elecciones, que se celebraron a pesar de la pandemia.

En muchos casos, los jueces y otros funcionarios p√ļblicos han resistido a los ataques contra instituciones democr√°ticas durante la pandemia, dijo Javier Corrales, profesor de estudios latinoamericanos en el Amherst College de Massachusetts. "Los defensores de la democracia liberal en Am√©rica Latina no han sido derrotados", dijo Corrales. "Los aspirantes a aut√≥cratas no tienen el camino libre".

Sin embargo, en la mayoría de las naciones latinoamericanas, el coronavirus aceleró el declive democrático ya existente al dejar en evidencia la debilidad y la corrupción de los gobiernos ante la catástrofe.

"Al enfrentarse a una amenaza existencial, los pa√≠ses que a√ļn no ten√≠an sistemas democr√°ticos profundos recurren a t√°cticas que ayudan a los l√≠deres a consolidar su poder'', dijo John Polga-Hacimovich, polit√≥logo de la Academia Naval Estadounidense en Maryland.

Las tensiones pol√≠ticas que aquejan a la regi√≥n durante la pandemia podr√≠an ser solo el comienzo de una ola m√°s prolongada de disturbios y autoritarismo, dijo Thomas Carothers, miembro de la Fundaci√≥n Carnegie para la Paz Internacional. "Va a arrastrar a la regi√≥n a un peor desempe√Īo econ√≥mico", dijo. "Tambi√©n significa un peor trato a los seres humanos, su dignidad y sus derechos".

 

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