Así es como terminan las pandemias
Por: Gina Kolata / The New York Times
Mayo 2020
Fotografia: Getty Images

Un brote infeccioso puede concluir en m√°s de una forma, dicen los historiadores. ¬ŅPero para qui√©n termina y qui√©n lo decide?

¬ŅCu√°ndo y c√≥mo terminar√° la pandemia de la COVID-19?

Seg√ļn los historiadores, las pandemias tienen dos tipos de final: el m√©dico, que ocurre cuando las tasas de incidencia y muerte caen en picada, y el social, cuando disminuye la epidemia de miedo a la enfermedad.

"Cuando las personas preguntan: '¬ŅCu√°ndo se acabar√° esto?', preguntan sobre el final social", dice Jeremy Greene, historiador de medicina en Johns Hopkins.

En otras palabras, un final puede ocurrir no porque la enfermedad ha sido vencida sino porque las personas se cansan de estar en modo p√°nico y aprender a vivir con ella. Allan Brandt, historiador de Harvard, dijo que algo similar est√° ocurriendo con la COVID-19: "Como hemos visto en el debate sobre la apertura de la econom√≠a, muchas preguntas sobre lo que se llama el final est√°n determinadas no por los datos m√©dicos y de salud p√ļblica, sino por procesos sociopol√≠ticos".

Los finales "son muy, muy desordenados", dice Dora Vargha, historiadora de la Universidad de Exeter. "Mirando hacia atr√°s, tenemos una narrativa d√©bil. ¬ŅPara qui√©n termina la epidemia y qui√©n lo puede decidir?"

Una epidemia de miedo puede ocurrir a√ļn sin una epidemia de enfermedad. La doctora Susan Murray, del Royal College of Surgeons en Dubl√≠n, lo vio de primera mano en 2014, cuando era miembro de un hospital rural en Irlanda.

En los meses anteriores, m√°s de 11.000 personas en √Āfrica occidental hab√≠an muerto de √©bola, una enfermedad viral aterradora que es altamente infecciosa y a menudo mortal. La epidemia parec√≠a estar disminuyendo, y ning√ļn caso hab√≠a ocurrido en Irlanda, pero el miedo p√ļblico era palpable.

"En las calles y en las salas, la gente est√° ansiosa", record√≥ recientemente Murray en un art√≠culo en el The New England Journal of Medicine. "Tener el color de piel errado es suficiente para ganarte una mirada reprobatoria de tus compa√Īeros de viaje en el bus o en el tren. Tose una vez, y los ver√°s alej√°ndose de ti".

Se advirtió a los trabajadores de los hospitales de Dublín que se preparasen para lo peor. Estaban aterrorizados y preocupados por la falta de equipos de protección. Cuando un hombre joven llegó a la sala de emergencias desde un país con pacientes de ébola, nadie se le quería acercar; los enfermeros se escondieron, y los médicos amenazaron con dejar el hospital.

Solo Murray se atrevió a tratarlo, escribió, pero su cáncer estaba tan avanzado que todo lo que pudo hacer fue ofrecerle cuidados paliativos. Unos días después, las pruebas confirmaron que el hombre no tenía ébola; murió una hora después. Tres días después, la Organización Mundial de la Salud declaró que la epidemia de ébola había terminado.

Murray escribi√≥: "Si no estamos preparados para luchar contra el miedo y la ignorancia de manera tan activa y reflexiva del modo en que luchamos contra cualquier otro virus, es posible que el miedo pueda causar un da√Īo terrible a la gente vulnerable, incluso en lugares que nunca ven un solo caso de infecci√≥n durante un brote. Y una epidemia de miedo puede tener consecuencias mucho peores cuando se complica por cuestiones de raza, privilegio e idioma".

La peste bub√≥nica ha golpeado varias veces en los √ļltimos 2000 a√Īos, matando a millones de personas y alterando el curso de la historia. Cada epidemia amplific√≥ el miedo que vino con el siguiente brote.

La enfermedad es causada por una cepa de bacteria, Yersinia pestis, que vive en las pulgas de las ratas. Pero la peste bubónica, que se conoció como la peste negra, también puede transmitirse de una persona infectada a otra persona infectada a través de gotitas respiratorias, por lo que no puede ser erradicada simplemente matando a las ratas.

Los historiadores describen tres grandes olas de plaga, dice Mary Fissell, historiadora en Johns Hopkins: la Plaga de Justiniano, en el siglo VI; la epidemia medieval, en el siglo XIV; y una pandemia que golpeó a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.

La pandemia medieval comenz√≥ en 1331 en China. La enfermedad, junto con una guerra civil que estaba en su apogeo en ese momento, mat√≥ a la mitad de la poblaci√≥n de China. A partir de ah√≠, la plaga se traslad√≥ a lo largo de las rutas comerciales a Europa, √Āfrica del Norte y el Oriente Medio. Entre 1347 y 1351, mat√≥ al menos a un tercio de la poblaci√≥n europea. Muri√≥ la mitad de la poblaci√≥n de Siena, Italia.

"Es imposible para la lengua humana contar la horrible verdad", escribió el cronista del siglo XIV Agnolo di Tura. "De hecho, alguien que no vio tal horror puede ser llamado bendito". Los infectados, escribió, "se hinchan debajo de las axilas y en las ingles, y se caen mientras hablan". Los muertos fueron enterrados en fosas, en pilas.

En Florencia, escribió Giovanni Boccaccio, "No se le dio más respeto a la gente muerta que el que hoy en día se les daría a las cabras muertas". Algunos se escondieron en sus casas. Otros se rehusaron a aceptar la amenaza. Boccaccio escribió que su forma de afrontarlo era "beber mucho, disfrutar la vida al máximo, cantar y divertirse, y satisfacer todos los antojos cuando surgiera la oportunidad, y descartar todo como si fuera una gran broma".

Esa pandemia terminó, pero la plaga volvió. Uno de los peores brotes comenzó en China en 1855 y se extendió por todo el mundo, matando a más de 12 millones de personas solo en India. Las autoridades de salud de Bombay incendiaron barrios enteros intentando librarlos de la peste. "Nadie sabía si servía de algo", dijo Frank Snowden, historiador de Yale.

No est√° claro qu√© hizo que la peste bub√≥nica desapareciera. Algunos estudiosos han argumentado que el clima fr√≠o mat√≥ a las pulgas portadoras de enfermedades, pero eso no habr√≠a interrumpido la transmisi√≥n por las v√≠as respiratorias, se√Īal√≥ Snowden.

O tal vez fue un cambio en las ratas. En el siglo XIX, la plaga no era llevada por ratas negras sino por ratas marrones, que son m√°s fuertes y agresivas y tienen m√°s probabilidades de vivir alejadas de los humanos.

"Ciertamente no querrías una de mascota", dijo Snowden.

Otra hipótesis es que la bacteria evolucionó para ser menos mortal. O tal vez las acciones de los humanos, como incendiar las aldeas, ayudaron a calmar la epidemia.

La peste nunca se fue realmente. En Estados Unidos, las infecciones son endémicas entre los perros de las praderas en el suroeste y pueden transmitirse a las personas. Snowden dijo que uno de sus amigos se infectó después de una estadía en un hotel en Nuevo México. El anterior ocupante de la habitación tenía un perro, que tenía pulgas que transportaban el microbio.

Tales casos son raros, y ahora se pueden tratar con éxito con antibióticos, pero cualquier informe sobre un caso de peste despierta el miedo.

Entre las enfermedades que han llegado a un fin médico está la viruela. Pero es excepcional por varias razones: hay una vacuna efectiva, que protege de por vida; el virus, Variola major, no tiene huésped animal, por lo que eliminar la enfermedad en humanos significó la eliminación total; y sus síntomas son tan inusuales que la infección es obvia, permitiendo cuarentenas eficaces y rastreo de contactos.

Pero mientras todav√≠a arrasaba, la viruela era horrible. Epidemia tras epidemia barri√≥ el mundo, por al menos 3000 a√Īos. Las personas infectadas por el virus ten√≠an fiebre, despu√©s una erupci√≥n que se convert√≠a en manchas llenas de pus, que se incrustaban y se ca√≠an, dejando cicatrices. La enfermedad mat√≥ a tres de cada 10 v√≠ctimas, a menudo despu√©s de un inmenso sufrimiento.

En 1633, una epidemia entre los nativos americanos "irrumpi√≥ en todas las comunidades nativas en el noreste y, ciertamente, facilit√≥ el asentamiento de los ingleses en Massachusetts", dijo David S. Jones, historiador de Harvard. William Bradford, l√≠der de la colonia Plymouth, escribi√≥ un relato sobre la enfermedad en nativos americanos, diciendo que las p√ļstulas rotas pegaban la piel de un paciente a la estera en la que yac√≠a, solo para ser arrancada. Bradford escribi√≥: "Cuando los giran, todo un lado se desollar√°, por as√≠ decir, y quedar√°n ensangrentados, muy temibles para ser contemplados".

La √ļltima persona en contraer la viruela de forma natural fue Ali Maow Maalin, un cocinero de hospital en Somalia, en 1997. Se recuper√≥, solo para morir de malaria en 2013.

La gripe de 1918 se presenta hoy como el ejemplo de los estragos de una pandemia y el valor de las cuarentenas y la distancia social. Antes de que acabase, la gripe mat√≥ entre 50 y 100 millones de personas alrededor del mundo. Fueron presa de ella j√≥venes y adultos de mediana edad, dej√≥ ni√Īos hu√©rfanos, priv√≥ a las familias de quienes ganaban el sustento, y mat√≥ tropas en medio de la Primera Guerra Mundial.

En el oto√Īo de 1918, William Vaughan, un prominente m√©dico, fue enviado a Camp Devens cerca de Boston para informar sobre una gripe que estaba arrasando all√°. √Čl vio "cientos de j√≥venes robustos con el uniforme de su pa√≠s, que ingresaban a las salas del hospital en grupos de diez o m√°s", escribi√≥. "Los colocan en los catres hasta que cada cama est√° llena, pero otros se api√Īan. Sus rostros pronto cambian a un tono azulado, una tos angustiosa produce expectoraci√≥n manchada de sangre. En la ma√Īana los cad√°veres se apilan en la morgue como tablones de madera".

El virus, escribió, "demostró la inferioridad de los inventos humanos para la destrucción de la vida humana".

Despu√©s de arrasar en el mundo, esa gripe se desvaneci√≥, evolucionando hacia una variante de la gripe m√°s benigna que llega cada a√Īo.

"Quiz√°s fue como un fuego que, tras quemar la le√Īa disponible y de f√°cil acceso, se consume", dijo Snowden.

También terminó socialmente. La Primera Guerra Mundial había acabado; la gente estaba lista para un nuevo comienzo, una nueva era, y deseosa de dejar atrás la pesadilla de la enfermedad y la guerra. Hasta hace poco, la gripe de 1918 había sido en gran medida olvidada.

Otras pandemias de gripe siguieron, ninguna tan grave pero todas, sin embargo, fueron aleccionadoras. En la gripe de Hong Kong de 1968, muri√≥ un mill√≥n de personas en todo el mundo, incluyendo 100.000 en Estados Unidos, en su mayor√≠a personas mayores de 65 a√Īos. Ese virus a√ļn circula como gripe estacional, y su camino inicial de destrucci√≥n, y el miedo que la acompa√Īaba, rara vez se recuerda.

¬ŅEso pasar√° con la COVID-19?

Una posibilidad, dicen los historiadores, es que la pandemia del coronavirus pueda terminar socialmente antes de que termine m√©dicamente. Las personas pueden cansarse tanto de las restricciones y declarar que la pandemia termin√≥, aunque el virus contin√ļe ardiendo entre la poblaci√≥n y no se haya encontrado una vacuna o tratamiento efectivo.

"Creo que existe este tipo de problema psicológico social de agotamiento y frustración", dijo Naomi Rogers, historiadora de Yale. "Podemos estar en un momento en que la gente solo dice: 'Suficiente. Merezco poder volver a mi vida normal'".

Ya est√° sucediendo; en algunos estados, los gobernadores han levantado las restricciones, al permitir la reapertura de salones de belleza, salones de u√Īas y gimnasios, desafiando las advertencias de los funcionarios de salud p√ļblica de que tales pasos son prematuros. A medida que crece la cat√°strofe econ√≥mica causada por los confinamientos, m√°s y m√°s personas pueden estar listas para decir "basta".

"Hay este tipo de conflicto ahora", dijo Rogers. Los funcionarios de salud p√ļblica tienen un final m√©dico a la vista, pero algunos miembros del p√ļblico ven un final social.

"¬ŅQui√©n puede reclamar el final?", dijo Rogers. "Si te resistes a la noci√≥n de su final, ¬Ņcontra qu√© lo haces? ¬ŅQu√© alegas cuando dices 'No, no est√° terminando'?".

El desafío, dijo Brandt, es que no habrá una victoria repentina. Tratar de definir el final de la epidemia "será un proceso largo y difícil".

 

Gina Kolata escribe sobre ciencia y medicina. Ha sido dos veces finalista del premio Pulitzer y es autora de seis libros, incluyendo Mercies in Disguise: A Story of Hope, a Family's Genetic Destiny, and The Science That Saved Them. @ginakolata ‚ÄĘ Facebook

 

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