Caravana migrante: México insiste en ser la primera línea del muro de Trump
Por: Alberto Pradilla / The Washington Post
Enero 2020
Fotografia: EFE

Axel David ten√≠a 16 a√Īos y solo dos opciones: marcharse de Honduras o esperar a ser asesinado. Resid√≠a en un arrabal a las afueras de la capital, Tegucigalpa, donde manda Barrio 18, una de las pandillas m√°s violentas del centro y norte de Am√©rica. No hab√≠a cumplido la mayor√≠a de edad cuando recibi√≥ su advertencia: o te vas o eres ni√Īo muerto. Decidi√≥ huir.

El mi√©rcoles 15 de enero lleg√≥ a San Pedro Sula, que durante algunos a√Īos se gan√≥ el apelativo de la ciudad m√°s violenta del mundo. All√≠ le esperaban cientos de personas como √©l: pobres, con sentencia de muerte firmada, sin expectativas. Todos emprendieron el camino hacia M√©xico para, a trav√©s de dos rutas que cruzan los estados de Tabasco y Chiapas, llegar a Estados Unidos. La primera caravana migrante de Centroam√©rica de 2020 inici√≥ su marcha ese d√≠a.

Al llegar a la frontera de Guatemala con México, los más de tres mil caminantes chocaron con la Guardia Nacional mexicana, que les cerró el paso. Nunca antes agentes mexicanos se habían parecido tanto a la Border Patrol estadounidense: lanzaron gases, desplegaron escudos, golpearon migrantes, cazaron a los que trataban de colarse y devolvieron pedradas. El muro que quiere construir el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se formó en otra frontera con los cuerpos de decenas de guardias nacionales mexicanos.

De todas las caravanas que ha habido en los √ļltimos a√Īos, esta es la que menos opciones tiene de llegar a Estados Unidos o quedarse en M√©xico. Aunque el presidente Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador (AMLO) lleg√≥ al poder con promesas de una pol√≠tica m√°s humanitaria hacia los migrantes centroamericanos, en realidad ha sofisticado el sistema para su control, detenci√≥n y deportaci√≥n. El trato hacia esta caravana solo lo demuestra.

El espejismo de sus declaraciones de campa√Īa, de ofrecerles empleo y visas, dur√≥ las primeras semanas de su gobierno. En enero de 2019 entreg√≥ 13 mil tarjetas de residente por motivos humanitarios pero, cuando parec√≠a que la pol√≠tica migratoria mexicana estaba viviendo un cambio hist√≥rico, AMLO decidi√≥ plegarse a las presiones de Trump y restringir el acceso de los migrantes.

Hoy, las alternativas que el gobierno mexicano les deja son dos: regresar a sus países de origen, donde les espera el hambre y la violencia, o pagarle a un coyote (traficante) para cruzar a Estados Unidos y alimentar las tradicionales redes de tráfico de personas.

En México les aguardan cárceles para migrantes como La Mosca, una antigua fábrica en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, que el Instituto Nacional de Migración (INM) utiliza como estación migratoria desde junio de 2019 por la sobrepoblación que ya en existe en Siglo XXI, el mayor centro de detención de extranjeros de América Latina.

La novedad no es que M√©xico ejerza de muro de contenci√≥n para los centroamericanos que han dado por desahuciados a sus pa√≠ses, ha sido as√≠ desde hace mucho tiempo. Lo que sorprende es que L√≥pez Obrador, que prometi√≥ una pol√≠tica m√°s humana, los enga√Īe de esta forma.

El 17 de enero, tras el anuncio de la caravana de este a√Īo, el presidente anunci√≥ que habr√≠a 4 000 puestos de trabajo para los migrantes que llegaran al pa√≠s. Los oficiales de la Guardia Nacional les aseguraron, ya en la puerta fronteriza, que quien aceptase las normas y se entregase para registrarse, tendr√≠a oportunidades de regularizarse. Les pidieron confiar en un pa√≠s que, al final, los detiene, los enga√Īa y los deporta.

El INM emitió después un comunicado en el que reconocía que aquellos que obedecieron y atravesaron la frontera siguiendo el mandato de "migración ordenada" serán, en su mayoría, deportados. Mientras tanto, los mantiene encerrados desde el sábado en La Mosca.

Adem√°s, las √ļnicas ofertas de empleo que M√©xico ha formalizado son en Honduras y El Salvador, y el sueldo que ofrecen es de entre 180 y 250 d√≥lares al mes, menos del salario m√≠nimo en esos pa√≠ses. La propuesta mexicana es que regresen a los sitios de donde escaparon, a buscar una paga que no les da para sobrevivir.

Desde el a√Īo pasado, cuando M√©xico endureci√≥ su pol√≠tica migratoria, nadie esperaba que pudiese surgir una nueva caravana centroamericana. Trump tambi√©n hab√≠a logrado, con la presi√≥n extra a los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador, evitar nuevos intentos.

Adem√°s, Trump tiene ahora un escenario √≥ptimo para sus intereses, dado que se acerca su juicio pol√≠tico y es a√Īo electoral en EE.UU.: si la caravana avanza, podr√° aumentar el discurso antiinmigrante que tanto le ha funcionado; y si M√©xico y los pa√≠ses centroamericanos la frenan, podr√° apuntarse el tanto y celebrar que act√ļan por sus presiones diplom√°ticas.

El problema para todos estos gobiernos es que los motivos que han provocado las caravanas no han variado: violencia, pobreza y gobernantes que incumplen la obligación básica de garantizar la supervivencia de sus ciudadanos.

En el √ļltimo a√Īo M√©xico redujo m√°s de 70% el flujo de migrantes hacia Estados Unidos. Lo que no incluyen las estad√≠sticas son los casos exitosos. A pesar de las espectaculares im√°genes, la caravana en realidad es una minor√≠a que simboliza un √©xodo de proporciones desconocidas. La verdadera marcha se desarrolla a diario y en clandestinidad.

Si intentar cruzar en caravana es perseguido y pagar a un coyote te garantiza una oportunidad, parece que Trump y AMLO están lanzando un mensaje: no vayan en grupo, ahorren, paguen a un traficante y confíen en su suerte.

El otro camino es el que tomó Axel David, quien cruzó el viernes 17 hacia México y fue trasladado a un centro de detención. Lo más probable, si no comienza un proceso de asilo, es que sea deportado.

AMLO no es responsable del desastre que asola Centroam√©rica, pero s√≠ de que sus v√≠ctimas tengan un trato humano al cruzar a trav√©s de M√©xico. No tratar de enga√Īarles ser√≠a un buen punto de partida y, para de verdad marcar una diferencia, bastar√≠a con retomar la senda de sus primeras semanas de mandato: regularizaci√≥n humanitaria en libertad, opciones para pedir refugio e informaci√≥n fiable. Tiene la oportunidad de dejar de ser la primera l√≠nea del muro de Trump y convertirse en un referente para toda la regi√≥n.

 

 

Alberto Pradilla es reportero en el sitio Animal Político y autor del libro 'Caravana: cómo el éxodo centroamericano salió de la clandestinidad'.

 

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