Cómo sacar a Bolivia del atolladero
Por: Diego von Vacano/ The New York Times
Septiembre 2020
Fotografia: Juan Ignacio Roncoroni/EPA vía Shutterstock

El país debe retornar al socialismo para reanudar la prosperidad y conjurar el caos.

 

Bolivia est√° cada vez m√°s cerca de un r√©gimen militar. En cada instancia desde que Evo Morales fue derrocado el pasado noviembre , la presidenta interina Jeanine A√Īez ha decidido adoptar una postura autoritaria en lugar de un tono conciliador, m√°s recientemente contra manifestantes que exig√≠an elecciones bloqueando las principales ciudades del pa√≠s.

Solo elecciones libres y justas, hoy previstas para el 18 de octubre, pero a√ļn no aseguradas, pueden sacar a Bolivia de su atolladero, que fue provocado por Morales.

Morales, el primer presidente indígena del país podía haber dejado el cargo con la estatura de Nelson Mandela si hubiera aceptado los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2016 sobre la reelección, que perdió por poco. Tal vez seducido por los atuendos del poder, debilitó la independencia judicial y concentró la autoridad en sí mismo para tratar de reformar la constitución y obtener la posibilidad de presentarse a una tercera reelección, descuidando la formación de nuevos líderes dentro de su partido y de alejarse de asesores con sospechas de corrupción. Más recientemente, han caído sobre el otrora venerado líder incluso acusaciones de pedofilia- sobre las que ha dicho "Si tienen pruebas, procésenme".

Por lo tanto, era comprensible que mientras Morales hu√≠a a M√©xico, vastos segmentos de la sociedad boliviana quisieran algo nuevo. Sin embargo, en lugar de que A√Īez guiara al pa√≠s a las elecciones lo antes posible (lo que hab√≠a prometido) y asegurar su lugar como una figura importante en la historia de la democracia boliviana, la presidenta interina inici√≥ una serie de acciones pol√≠ticas que debi√≥ haber sometido a un consenso amplio como la suspension del nuevo a√Īo escolar. La mayor√≠a de estas han sido desastrosas.

Desde noviembre las elecciones se han retrasado cuatro veces y A√Īez solo ha aceptado a rega√Īadientes la nueva fecha de octubre. Se ha producido una contracci√≥n econ√≥mica del 5,6 por ciento. La crisis de la COVID-19 ha sido mal administrada, ya que Bolivia tiene ahora m√°s de 121.000 casos.

Ha habido casos frecuentes de corrupci√≥n, incluyendo la detenci√≥n de un ministro de Salud por la compra con sobreprecios de ventiladores para el tratamiento de la COVID-19. Adem√°s, como han demostrado Harvard International Human Rights Clinic y Amnist√≠a Internacional, durante el gobierno de A√Īez ha habido abusos generalizados contra los derechos humanos, incluyendo restricciones a la libertad de expresi√≥n y detenciones arbitrarias.

Encuestas recientes muestran que, a pesar de la debacle de Morales, el partido del Movimiento al Socialismo (MAS) sigue liderando la intenci√≥n de voto. Algunas encuestas tienen a su candidato, Luis Arce, ex ministro de econom√≠a de Morales, de primero con una intenci√≥n de voto del 26.2 por ciento, mientras que Carlos Mesa, un expresidente neoliberal, lo sigue con 17.1 por ciento.A√Īez y el ultra derechista Luis Camacho,cuyo partido ha exigido un estado de sitio y el cierre de la legislatura, sondean alrededor del 14.4 por ciento 12.4 por ciento, respectivamente.

En estas circunstancias de tumulto, Arce es, parad√≥jicamente, la mejor elecci√≥n. A pesar de quienes piensan que solo la democracia liberal es aceptable, hay tres razones principales por las que el socialismo debe regresar a Bolivia, especialmente por la posibilidad de que A√Īez forme una coalici√≥n con los otros partidos de derecha (incluido el de Mesa) como algunos han instado.

Primero, Luis Arce no es Evo Morales. Es un l√≠der tecn√≥crata, pragm√°tico y cosmopolita.Economista educado en el Reino Unido, fue el principal arquitecto del ascenso econ√≥mico de Bolivia con Morales, liderado por la nacionalizaci√≥n del gas. Seg√ļn el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, el pa√≠s experiment√≥ aproximadamente un crecimiento anual del 4,8 por ciento, un cuadruplicamiento del PIB y una disminuci√≥n superior al 30 por ciento en la pobreza extrema en catorce a√Īos. Arce es simplemente cortado con otra tijera cuando se contrasta con la personalidad populista de Morales.

La segunda raz√≥n es que Arce es probablemente el √ļnico candidato presidencial que defender√≠a firmemente el modelo econ√≥mico comunitario del per√≠odo del MAS ante presiones neoliberales para privatizar industrias. Las reservas de litio de Bolivia son recursos geopol√≠ticamente estrat√©gicos. Ahora m√°s que nunca, con la crisis de la COVID-19, Bolivia necesita un nuevo motor econ√≥mico, especialmente uno basado en la energ√≠a verde que utilice tecnolog√≠as de extracci√≥n de litio sostenibles. Compa√Ī√≠as l√≠deres internacionales en la industria del litio han respaldado el plan para extracci√≥n sin privatizaci√≥n de Arce.

En tercer lugar, a pesar del humillante fin de la presidencia de Morales, el MAS sigue teniendo un alto nivel de apoyo entre la gente indígena y de clase trabajadora de Bolivia; en otras palabras, la mayoría de los bolivianos. El candidato del partido a la vicepresidencia, David Choquehuanca, es un eminente intelectual aimara con vasta experiencia en relaciones exteriores, algo que elevaría el perfil de líderes indígenas en una época de creciente conciencia sobre el racismo en las Américas.

En cambio, los otros partidos parecen incapaces de ponerse de acuerdo ni siquiera sobre si deben conspirar contra Arce. Mesa, quien ha permanecido en gran medida en silencio durante los √ļltimos seis meses, ya fracas√≥ como presidente entre 2003 y 2005 cuando remplaz√≥ a Gonzalo S√°nchez de Lozada, un empresario criado en Estados Unidos que intent√≥ privatizar el gas con Mesa como vicepresidente, con consecuencias sociales catastr√≥ficas.

Conocido principalmente como periodista e historiador, Mesa no tiene la capacidad para defender el litio de Bolivia y generar crecimiento económico a largo plazo.

En lugar de aceptar una creciente ola de autoritarismo que podr√≠a provocar un golpe militar en cualquier momento bajo el r√©gimen de A√Īez, la comunidad internacional deber√≠a apoyar elecciones limpias en Bolivia para el 18 de octubre, idealmente vigiladas por la ONU, la Uni√≥n Europea y el Centro Carter.

Si eso sucede, un retorno a la relativa estabilidad y prosperidad del MAS bajo Arce es un camino m√°s prometedor que el sendero neoliberal de Mesa o la ruta de una coalici√≥n de derecha liderada por A√Īez.

 

Diego von Vacano es politólogo especializado en América Latina y profeseor en Texas A&M University.

 

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