La promesa anticorrupci贸n llega a su fin en Per煤
Por: Jonathan Castro / The Washington Post
Septiembre 2020
Fotografia: Getty

La 煤ltima crisis pol铆tica peruana tiene como origen las contrataciones de un cantante, Richard "Swing" Cisneros, por el Estado. Por esto, el pa铆s podr铆a quedarse sin presidente este viernes 18 de septiembre, cuando el Congreso ha programado la votaci贸n de la moci贸n de vacancia contra Mart铆n Vizcarra, acus谩ndolo de incapacidad moral permanente.

Cisneros, quien adem谩s de cantante es coach, es un personaje exc茅ntrico incluso para la clase pol铆tica peruana. Sin mucho talento ni gran fama, Cisneros estuvo contratado por el Ministerio de Cultura desde 2018 (entre otras cosas, para dar charlas motivacionales y organizar algunos eventos), cuando Vizcarra asumi贸 la presidencia, por un total de 155,400 soles (aproximadamente 44,000 d贸lares estadounidenses). 驴C贸mo hab铆a obtenido estos contratos que incluso se extendieron hasta los inicios de la pandemia? Una foto con el presidente, registros de visitas a Palacio de Gobierno y declaraciones de Cisneros y Vizcarra dieron luz a una relaci贸n entre ambos m谩s o menos cercana, dependiendo de qui茅n lo diga.

Al margen del desenlace de la votaci贸n de este 18 de septiembre, esto representa un punto de inflexi贸n en el legado de Vizcarra. El refer茅ndum para la reforma de justicia y para evitar la reelecci贸n de congresistas, los proyectos de reforma del sistema pol铆tico y la disoluci贸n del Congreso -principales gestos de su gobierno- vinieron con una promesa: mejorar la clase de representantes pol铆ticos de la mano de la lucha anticorrupci贸n. Esa promesa es ahora una desilusi贸n.

La Fiscal铆a y una comisi贸n investigadora del Congreso llevan a cabo indagaciones por estos hechos. Pero la semana pasada, el congresista Edgar Alarc贸n, presidente del grupo investigador del Legislativo, present贸 en una sesi贸n p煤blica del Parlamento unos audios en los que se escucha a Vizcarra y su entorno cercano coordinando las versiones sobre las visitas de Cisneros a Palacio de Gobierno. En respuesta, el Congreso aprob贸 el inicio de la moci贸n de vacancia. Esto sucede en el 煤ltimo a帽o de su mandato y a siete meses de que se produzcan las elecciones generales de 2021.

La hemorragia de grabaciones -hechas por una asistente del presidente- ha continuado desde ese d铆a, y probablemente prosiga en los pr贸ximos. En estas grabaciones se escucha a los funcionarios de Palacio de Gobierno planificando el encubrimiento de las visitas de Cisneros a Vizcarra.

Pero el proceso que se ha seguido en el Congreso ha sido r谩pido y cuestionable. El tr谩mite de vacancia inici贸 el mismo d铆a que se presentaron los audios, y el art铆culo de la Constituci贸n al que apel贸 -la incapacidad moral permanente- puede ser un caj贸n de sastre para justificar cualquier acusaci贸n.

Si bien los hechos que all铆 se describen ameritan investigaciones fiscales para determinar si hubo delitos de colusi贸n y obstrucci贸n de la justicia, la percepci贸n que habr谩 sobre los audios tendr谩 un manto de oscuridad. La sospecha tiene justificaci贸n popular, pues la historia sobre la que se asientan los 煤ltimos 20 a帽os de democracia est谩 marcada por grabaciones que revelaron hechos il铆citos: en el 2000, por estas mismas fechas, los "vladivideos" demostraron el pago de sobornos en el r茅gimen de Alberto Fujimori; en el 2008, los "petroaudios" revelaron un faen贸n petrolero durante el gobierno de Alan Garc铆a; en el 2018, los "mamanivideos" propiciaron la renuncia del entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski.

Vizcarra, un presidente sin partido ni bancada en el Parlamento, se ha enfrentado varias veces a la oposici贸n con una sola arma: poner a la opini贸n p煤blica a su favor con base en la popularidad de la que goza un hombre que se enfrenta a la corrupci贸n.

Ahora, ha quedado desnudo. Su bandera anticorrupci贸n ha quedado manchada. Y aunque, seg煤n una encuesta de la empresa Ipsos, 79% de los encuestados considera que Vizcarra debe continuar con su presidencia, la opini贸n p煤blica dif铆cilmente volver谩 a mostrar un apoyo mayoritario mientras la poblaci贸n peruana siga luchando por sobrevivir durante la crisis sanitaria y econ贸mica generada por el nuevo coronavirus.

Este caso tambi茅n forma parte de una ruptura sistem谩tica de la primera parte de la promesa: mejorar la clase de representantes pol铆ticos. Por lo tanto, Vizcarra tiene parte de la responsabilidad de tener frente a 茅l a este Congreso.

En 2018, Vizcarra impuls贸 un refer茅ndum que, entre otros temas, prohibi贸 la reelecci贸n de parlamentarios. Hoy, la 煤nica c谩mara est谩 conformada por una amplia mayor铆a de legisladores sin experiencia en el cargo y sin posibilidades de reelecci贸n. Tienen una mirada de corto plazo, como lo han se帽alado varios analistas.

Por otro lado, tras la disoluci贸n del Parlamento en septiembre de 2019, Vizcarra convoc贸 a elecciones pero se hizo de lado. A pesar de tener una mayor铆a de aprobaci贸n presidencial, no busc贸 alianzas con partidos pol铆ticos que levanten las reformas pol铆ticas que impulsaba. Su idea para implementar una renovaci贸n de la representaci贸n nacional parec铆a un viejo chiste de la serie televisiva The IT Crowd: "驴Has intentado apagarlo y encenderlo de nuevo?".

En los seis meses que tiene en funcionamiento, el nuevo Parlamento ha demostrado la misma arbitrariedad que ten铆a el anterior. Sus decisiones en materia econ贸mica son un peligro para la estabilidad fiscal, y han permitido que se encumbren personajes cuestionables en el terreno pol铆tico. Edgar Alarc贸n, el presidente de la comisi贸n investigadora, fue destituido del cargo de contralor general de la Rep煤blica por faltas graves, tiene investigaciones fiscales por enriquecimiento il铆cito, y lleg贸 al Parlamento de la mano de un partido aliado del golpista Antauro Humala.

Al no disputar el espacio pol铆tico, el Parlamento se llen贸 de grupos fragmentados, algunos con m谩s beligerancia que la que hubo en el periodo anterior. Vizcarra no tiene aliados all铆, ni mecanismos para un entendimiento pol铆tico.

En ese tr谩nsito, Manuel Merino, presidente del Congreso y sucesor de Vizcarra en caso de ser destituido, se intent贸 comunicar con los comandantes generales de las Fuerzas Armadas para informarles sobre el proceso. El Ministerio de Defensa calific贸 esos hechos como temerarios por pretender involucrarlos en un proceso pol铆tico. Luego, el ministro de Energ铆a y Minas, Miguel Inch谩ustegui, revel贸 que dos personas del partido pol铆tico de Merino se comunicaron con 茅l para se帽alarle que 茅l podr铆a continuar en el cargo si destituyen al presidente.

Lo que Vizcarra no ha podido ganar en la pol铆tica, ahora pretende hacerlo en los tribunales. La oposici贸n no tiene los votos suficientes para destituirlo, pero en lugar de convencer a los indecisos, se ha optado por otra v铆a. El lunes, el Ejecutivo present贸 una medida cautelar y una demanda competencial ante el Tribunal Constitucional para detener el proceso de vacancia, recursos que ser谩n vistos en las pr贸ximas sesiones aunque podr铆an durar unos tres meses en resolverse. Este proceso no es excepcional, pues ya el Congreso pasado hab铆a presentado un pedido similar contra la disoluci贸n, pero fue desestimado. A煤n as铆, profundizar la judicializaci贸n de la pol铆tica es un camino que no tiene retorno.

La polarizaci贸n de la opini贸n p煤blica pretende que solo se mire las irregularidades de un lado. Vizcarra rehus贸 la necesidad de una organizaci贸n que le d茅 respaldo pol铆tico, y se refugi贸 en un peque帽o c铆rculo de confianza que se ha ido destartalando. A煤n as铆, si este viernes prospera la vacancia, este periodo ser谩 recordado igual que el del turbulento siglo XIX, cuando los gobernantes cambiaban con tal frecuencia que sus nombres han pasado al olvido para los peruanos.

Jonathan Castro es reportero pol铆tico y de investigaci贸n. Actualmente trabaja en el diario 'El Comercio' de Per煤.

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