La tragedia de Río de Janeiro es política
Por: The New York Times
Agosto 2019
Fotografia: Mauro Pimentel/Agence France-Presse ‚ÄĒ Getty Images

En el primer semestre de 2019, la polic√≠a de R√≠o de Janeiro, la segunda ciudad m√°s poblada de Brasil, mat√≥ en promedio a cinco personas al d√≠a. Es el n√ļmero m√°s alto en dos d√©cadas. El porcentaje que deja este hecho es atroz: las fuerzas de seguridad estatales son responsables del 38 por ciento de los homicidios en la ciudad.

Buena parte de esas muertes est√°n concentradas en operaciones policiales en las grandes favelas, con un aparato que moviliza autos blindados, helic√≥pteros y francotiradores. En muchos casos resultaron en la muerte de civiles inocentes, como los seis j√≥venes, de entre 16 y 21 a√Īos, asesinados en solo cinco d√≠as de agosto, incluyendo un futbolista y una mujer que llevaba a su hijo en brazos.

Parece lejano recordar que en 2016, R√≠o recibi√≥ los Juegos Ol√≠mpicos y la ciudad parec√≠a estar encaminada a a√Īos de prosperidad y buenas perspectivas. Pero en tres a√Īos esa im√°gen de la ciudad se esfum√≥. ¬ŅQue pas√≥?

La sucesi√≥n de distintas crisis -pol√≠tica, econ√≥mica y de seguridad- que vivi√≥ Brasil deriv√≥ en una profunda desconfianza ciudadana en los pol√≠ticos tradicionales. Hab√≠a, y hay, una gran demanda de cambio a causa de la enorme corrupci√≥n de la clase pol√≠tica. En las elecciones de 2018 eso se tradujo en la victoria de advenedizos (outsiders) que promet√≠an desafiar y renovar el sistema pol√≠tico y mano dura para frenar la violencia. En noviembre, los brasile√Īos eligieron como presidente al excapit√°n del ej√©rcito Jair Bolsonaro; los ciudadanos de R√≠o, al exjuez y quien fuera infante de la Marina Wilson Witzel como gobernador.

Bolsonaro y Witzel son las versiones brasile√Īas de una oleada de pol√≠ticos a nivel mundial que han conseguido el √©xito al atacar el orden pol√≠tico establecido y se asumen como los representantes de una presunta voluntad popular que se cree traicionada por unas √©lites corruptas. Aunque Brasil siempre ha tenido pol√≠ticos que han enarbolado discursos similares, sobre todo en cuestiones de seguridad, nunca hab√≠an llegado a un nivel tan alto de liderazgo.

Al centro de la problem√°tica de R√≠o est√° la pol√≠tica de drogas. Es una disyuntiva en la que se suele optar por dos caminos: estrategias comunitarias o un plan de "mano dura", que consiste a menudo en impulsar operaciones policiacas. Witzel opt√≥ por la segunda. El gobernador califica a los narcos y otros criminales de terroristas y defiende el uso de francotiradores para atacarlos en las favelas. Con frecuencia se presenta en uniforme de polic√≠a y en una ocasi√≥n apareci√≥ en un helic√≥ptero que dispar√≥ indiscriminadamente contra una favela, un ejercicio que se ha vuelto com√ļn en el R√≠o de Witzel. Un grupo de ni√Īos de favelas de R√≠o escribieron cartas a los tribunales de justicia de la ciudad en las que piden interrumpir ese tipo de operaci√≥n policial en sus hogares. Esta apuesta por la mano dura m√°s que detener el problema de seguridad podr√≠a incrementarlo.

Parad√≥jicamente, el aumento en la violencia policial ocurre al mismo tiempo en que hay una ca√≠da de casi el 25 por ciento en los homicidios en Brasil. Es una tendencia que empez√≥ en los √ļltimos meses de 2018, antes del inicio de los nuevos gobiernos, a nivel nacional y en R√≠o. Los especialistas todav√≠a discuten las causas de la disminuci√≥n de la violencia, pero se cree que tiene que ver con los pactos y treguas entre las facciones del crimen organizado m√°s que con las pol√≠ticas p√ļblicas.

 

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