Los anuncios deshonestos de Facebook no cuentan como 'libertad de expresión'
Por: Editorial Board / The Washington Post
Octubre 2019
Fotografia: Nick Wass/AP Photo

Mark Zuckerberg dice que le preocupa la erosi√≥n de la verdad. No cree que dejar de expresarse en tiempos tensos sea el camino correcto para una democracia. Tampoco cree que las personas deban tener que vivir en un mundo donde solo pueden decir cosas que las compa√Ī√≠as de tecnolog√≠a juzguen como ver√≠dicas.

Las tres preocupaciones tienen fundamento. Pero eso no significa que, como afirma el director ejecutivo de Facebook, la empresa deba publicar falsedades deliberadas y perjudiciales en sus anuncios políticos.

La semana pasada, Zuckerberg habl√≥ en la Universidad de Georgetown para defender la decisi√≥n de su compa√Ī√≠a de permitir que las campa√Īas paguen para promover sus mentiras. Los principios subyacentes a la charla eran nobles. Sin embargo, obviaron la pregunta esencial, que no es si Facebook deber√≠a ser generoso con el discurso pol√≠tico, sino si deber√≠a permitir que incluso el contenido m√°s obviamente falso tenga alcance ilimitado.

Ciertamente, una empresa privada no deber√≠a decidir qu√© informaci√≥n puede ver el p√ļblico sobre sus l√≠deres. Es por eso que Facebook deber√≠a -y lo hace- permitir que los candidatos digan lo que quieran en las publicaciones diarias. Pero con los anuncios, Facebook ofrece a los candidatos una mano amiga, no una mano justa. El sitio est√° aceptando dinero para aumentar las publicaciones en los feeds de grupos de usuarios cuidadosamente seleccionados. Esta es una receta para el enga√Īo y la polarizaci√≥n, especialmente porque ya se sabe que los temas incendiarios generan m√°s interacci√≥n con la audiencia y, a su vez, un aumento de visibilidad.

Estos mecanismos desmantelan las declaraciones de Zuckerberg de que su empresa debe permanecer neutral: Facebook, en este momento, no es neutral. Y la campa√Īa que est√© m√°s dispuesta a distorsionar -en lo que va del a√Īo, es la del presidente Trump- cosechar√° los beneficios de los sesgos algor√≠tmicos del sitio.

No sorprende que Facebook prefiera no ponerse en la posición de decirle "no" a Trump. Los conservadores se quejan cada vez más de una "censura" inexistente, amenazando con legislar límites sobre atesoradas protecciones legales. Y si bien Facebook ha demostrado que puede vigilar que los anuncios políticos no contengan blasfemias, la veracidad es más difícil de evaluar.

A√ļn as√≠, las cadenas de televisi√≥n y los peri√≥dicos se han enfrentado a este desaf√≠o. Llamar a un candidato "corrupto" es aceptable; circular un enga√Īo difamatorio ampliamente desacreditado no lo deber√≠a ser. Las reglas de Facebook deber√°n tener matices y ser consistentes, y es probable que surjan disputas en elecciones locales y nacionales por igual. La firma ha estado promocionando una junta de supervisi√≥n. ¬ŅPor qu√© no hacer que sus miembros ayuden aqu√≠, con total transparencia y recursos simplificados? Incluso agregar etiquetas de verificaci√≥n de hechos a los anuncios, como Facebook anunci√≥ el lunes que usar√≠a m√°s prominentemente con otro contenido, ser√≠a mejor que nada.

Durante su discurso, Zuckerberg relat√≥ los intentos de China para exportar su censura agresiva: "¬ŅEs esa la Internet que queremos?". Por supuesto que no. Pero tampoco queremos una Internet donde la forma de ganar una elecci√≥n sea mentir. El pa√≠s no deber√≠a tener que elegir entre esas dos opciones.

 

Imprimir
Enviar Articulo

Lo más leido en:
Opinion
Personajes