Los cárteles del narcotráfico de México son los ganadores del coronavirus
Por: Ioan Grillo / The New York Times
Julio 2020
Fotografia: Federico Puyo / EL TIEMPO

Los confinamientos exacerbaron las adicciones en Estados Unidos, mientras que, en México, los grupos del crimen organizado se afianzaron en sus territorios con despensas y presionaron con violencia a un gobierno vulnerable.

 

Las imágenes de las cámaras de seguridad del 26 de junio, justo después del amanecer, muestran a un grupo de hombres armados, amontonados en la parte trasera de un camión que bloquea una calle de Lomas de Chapultepec, un vecindario de lujo. Minutos después, se ve pasar al secretario de Seguridad Ciudadana de Ciudad de México, Omar García Harfuch, en una camioneta blindada y a los hombres que le disparan más de 150 veces. Tres personas murieron, entre ellas dos de sus guardaespaldas. García Harfuch sobrevivió con heridas de bala en la clavícula, el hombro y la rodilla. "Nuestra nación tiene que continuar haciéndole frente a la cobarde delincuencia organizada", tuiteó desde su cama de hospital.

El descarado ataque ha sacudido a la capital, que empieza a salir del confinamiento por el coronavirus. Garc√≠a Harfuch culp√≥ al C√°rtel Jalisco Nueva Generaci√≥n (CJNG), al cual el gobierno mexicano ha estado combatiendo en una operaci√≥n conjunta con la Administraci√≥n para el Control de Drogas (DEA, por su sigla en ingl√©s) de Estados Unidos, en la que ha congelado miles de cuentas bancarias vinculadas a los narcotraficantes. El golpe cercano al n√ļcleo del poder podr√≠a ser un intento de hacer retroceder al gobierno mexicano mientras se tambalea por la pandemia, que ha cobrado la vida de m√°s de 30.000 personas, y por el desplome de la econom√≠a.

El a√Īo 2020 ha sido prol√≠fico en p√©rdidas: seres queridos fallecidos por la COVID-19, empleos y confinamiento. Pero ha habido tambi√©n algunos ganadores: ciertas compa√Ī√≠as de tecnolog√≠a, proveedores m√©dicos y, al parecer, los c√°rteles de la droga. Cuando el presidente de M√©xico, Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador, se re√ļna esta semana con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Washington, deber√≠an analizar los problemas transfronterizos del narcotr√°fico y el tr√°fico de armas.

Las pandillas en toda América Latina han aprovechado la crisis para ejercer influencia en sus territorios, repartiendo ayuda y haciendo cumplir los toques de queda. Siguen desatando la violencia entre ellas y contra las autoridades. En junio, hombres armados asesinaron a un juez federal en el estado de Colima y el 1 de julio 26 personas fueron asesinadas en una clínica de rehabilitación.

Aunque las restricciones impuestas por la pandemia han reducido el movimiento de ciertas drogas, la demanda para otras ha aumentado. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos ha encontrado significativamente menos cocaína. Pero las incautaciones de heroína y fentanilo -un opioide sintético- se han mantenido estables y las incautaciones de metanfetamina han aumentado, lo que coincide con un aumento en las muertes por sobredosis en varias ciudades de los Estados Unidos.

Los profesionales de la salud afirman que el estrés, la soledad y las dificultades económicas han exacerbado el consumo de drogas. "Las órdenes de quedarse en casa han orillado al aislamiento a las personas que luchan por mantenerse sobrias y han disminuido el acceso al tratamiento y las oportunidades de distraerse de las adicciones", escribieron Marcelina Jasmine Silva y Zakary Kelly en el American Journal of Managed Care.

Se estima que los estadounidenses gastaron 150.000 millones de dólares en drogas ilegales en 2016 y un río de armas no deja de fluir desde Estados Unidos. Entre 2007 y 2018, más de 150.000 armas de fuego confiscadas a criminales en México fueron rastreadas hasta armerías y fábricas estadounidenses.

Los cárteles causan un inmenso sufrimiento en todo el país y han dejado a su paso fosas comunes y personas desaparecidas, pero se presentan como padrinos benévolos que pavimentan calles y construyen iglesias. Ahora están repartiendo despensas de alimentos y suministros, con etiquetas como "Cártel del Golfo", a los mexicanos más pobres que luchan por sobrevivir a la crisis económica causada por la pandemia.

Viaj√© a uno de los lugares donde integrantes de los c√°rteles repart√≠an productos, el maltrecho pueblo de La Loma de la Concepci√≥n en el Estado de M√©xico. Ireneo, un floricultor de 58 a√Īos, se reuni√≥ con su familia extendida en el camino de terracer√≠a y me describi√≥ c√≥mo sus dos sobrinas adolescentes recogieron bolsas de lo que se conoce como "narcodespensas". La noticia lleg√≥ de los propios narcotraficantes cerca del anochecer en un d√≠a de abril y se corri√≥ r√°pidamente por el pueblo. Unos 200 residentes, muchos de ellos adolescentes o ni√Īos, subieron por un sendero de tierra hasta un claro e hicieron dos filas para recibir una bolsa de pl√°stico con leche, az√ļcar, jab√≥n, arroz, frijoles y otros premios. En algunas de las bolsas hab√≠a una nota que dec√≠a: "Apoyo de La Familia Michoacana, el comando de la M", que es el nombre del c√°rtel que domina la zona.

Las dádivas ayudaron a la familia a superar ese periodo difícil, comentó Ireneo, quien pidió que su apellido no apareciera en este texto. "Creo que, si vienen con apoyo, hay que aceptar lo que dan, venga de donde venga", dijo con el canto de los gallos de fondo.

Otros no creen en la caridad del c√°rtel. "Dan ahora lo que luego toman de la gente honesta", dijo Guadencio Jim√©nez, un agricultor de 31 a√Īos de la cercana aldea de Santiago. "Estoy en contra de estos tipos".

Los cárteles también dominan una serie de delitos en sus territorios, desde el tráfico de personas hasta el tráfico sexual. Llevan a cabo secuestros y extorsiones, lo que obstaculiza el comercio y puede hacer que la gente huya de sus hogares.

Las asistencias de los narcos fueron ampliamente publicitadas en las redes sociales y llegaron a los titulares de todo el mundo. Pero ayuda a pocos mexicanos; lo m√°s probable es que las despensas lleguen solo a un pu√Īado de miles de familias. "Es simb√≥lico", dice el polit√≥logo Lorenzo Meyer. "Es aprovechar la crisis del coronavirus y la sensaci√≥n de urgencia para decir: 'Aqu√≠ estamos'".

El presidente López Obrador, quien asegura ser de izquierda, ha prometido otorgar estímulos a los pobres a través de generosos programas sociales, como el reparto de fertilizantes a los agricultores y las becas a los estudiantes. En abril, criticó a los cárteles por dar con una mano y matar con la otra. "Ayuda que piensen en sus familias, sobre todo en sus madres, en el sufrimiento que les provoca", dijo.

Pero la ayuda oficial ha estado obstaculizada por la pol√≠tica de no endeudarse a pesar de la gravedad de la recesi√≥n que se avecina. Mientras el gobierno trata de proveer asistencia a todo el pa√≠s, los narcos se centran en peque√Īas comunidades, en las cuales adem√°s de comprar apoyo concentrado, pueden esconder personas o mercanc√≠as y reclutar contrabandistas y sicarios.

En otra jugada para llamar la atención, los sicarios de los cárteles impusieron confinamientos en algunas áreas. En la ciudad de Iguala, dejaron mensajes que decían: "Les pedimos de favor que se mantengan al interior de sus hogares. No queremos desmadres afuera de sus hogares". Y se reportaron videos que supuestamente son del estado de Sinaloa que muestran a hombres armados que golpean con tablas con la palabra "COVID-19" a personas que presuntamente no cumplieron con la cuarentena.

Este ejercicio de la autoridad coincide con la historia de los c√°rteles, que castigan a los que acusan de ser criminales antisociales, como ladrones y violadores. Han hecho desfilar desnudos y con letreros en los que confiesan sus pecados a los que consideran culpables y han publicado videos en que los muestran golpeados o mutilados.

"Los muestran en la calle como si ellos [los narcotraficantes] fueran la autoridad, como una autoridad moral y física", explica Meyer. "Se disputan el ejercicio de los actos de autoridad con el Estado formal", agregó.

Los cárteles dominan en un escenario de impunidad generalizada. Un estudio reveló que en México nueve de cada diez homicidios quedan sin resolver y hasta en las masacres de más alto perfil se evade la justicia. En un entorno como este, los narcos ganan apoyo real con sus castigos draconianos.

La infiltración de los cárteles en tantos aspectos de la vida en pueblos, barrios o ciudades enteras de todo México ha sido un problema creciente durante décadas, desde tiempo antes del gobierno actual. Pero se ha convertido en un desafío central para López Obrador, en particular en medio de la pandemia y la recesión, pues complica su promesa de "regeneración nacional".

Aunque el presidente reconoce el problema, no ha logrado dise√Īar una estrategia coherente. Hizo campa√Īa para terminar la guerra contra el narco con "abrazos, no balazos", pero el 11 de mayo aprob√≥ un decreto que autoriza a los soldados a permanecer en las calles para luchar contra el crimen hasta 2024. La mayor√≠a de la poblaci√≥n apoya la medida, seg√ļn una encuesta del peri√≥dico Reforma, pero obtuvo el rechazo de grupos de la sociedad civil como Seguridad Sin Guerra, que pide desmilitarizar el conflicto. En el pasado, la polic√≠a y los soldados llevaron a cabo varias masacres en nombre de la guerra contra las drogas.

L√≥pez Obrador tambi√©n cre√≥ una nueva fuerza policial militarizada llamada Guardia Nacional para tener una presencia permanente en las zonas marginales donde prosperan los c√°rteles. Pero dicha fuerza a√ļn est√° en desarrollo y pas√≥ gran parte del a√Īo pasado acorralando a inmigrantes centroamericanos, principalmente para apaciguar a Washington.

Tal vez el mayor desaf√≠o para combatir a los c√°rteles es la corrupci√≥n, ya que los narcotraficantes sobornan desde a oficiales de polic√≠a de bajo nivel hasta pol√≠ticos de alto nivel, como se ha documentado en docenas de casos y sentencias judiciales. "Uno de los problemas fundamentales de los cuerpos de seguridad en el pa√≠s es el de la corrupci√≥n", dijo Alfonso Durazo, el secretario de Seguridad P√ļblica, en la graduaci√≥n v√≠a remota de nuevos elementos del Servicio de Protecci√≥n Federal el 14 de mayo. "Llegan ustedes con las manos limpias, espero que nunca sean tentados".

Lograr alg√ļn avance ante desaf√≠os como esos puede parecer una tarea imposible. Pero en vista de que la gente de ambos lados de la frontera presiona para que haya un cambio en el mundo despu√©s de la COVID -19, debemos esforzarnos m√°s en este tema. En Estados Unidos, el 90 por ciento de los que necesitan tratamiento por el consumo de drogas no lo recibe, seg√ļn la Asociaci√≥n M√©dica Estadounidense. Las mismas lagunas que permiten a los delincuentes inundar de armas las ciudades de Estados Unidos, les permiten traficarlas en este pa√≠s.

En México, el gobierno debe priorizar la reducción de la impunidad y establecer una presencia más positiva en las zonas desfavorecidas, para cerrar espacios a los cárteles. He sido testigo del trabajo de muchos trabajadores sociales talentosos en los barrios más difíciles de México, pero por lo general trabajan con presupuestos muy reducidos.

En otras partes de Am√©rica Latina, algunos gobiernos han recurrido a pol√≠ticas a√ļn m√°s duras para combatir la delincuencia, que adem√°s pisotean los derechos humanos. En 2018, los brasile√Īos llevaron a la presidencia a Jair Bolsonaro con el lema "Bandido bueno es bandido muerto". En abril, la polic√≠a de R√≠o de Janeiro mat√≥ a casi 6 personas al d√≠a, una tasa mucho m√°s alta que la de Estados Unidos. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, declar√≥ en abril que "autorizaba" a la polic√≠a a utilizar la fuerza letal contra los miembros de las pandillas, y su gobierno public√≥ fotos de una dura represi√≥n en las prisiones, lo que gener√≥ cr√≠ticas de Human Rights Watch.

México y Estados Unidos necesitan encontrar una manera de reducir el poder de los cárteles en esta región del continente mediante la rehabilitación, la asistencia y la justicia. Si fallamos en esto, podría abrirse la puerta para otro líder autoritario que prometa venganza, esta vez en la frontera estadounidense.

 

Ioan Grillo es autor de El narco: En el corazón de la insurgencia criminal mexicana y de Caudillos del crimen: De la Guerra Fría a las narcoguerras. @ioangrillo

 

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