Un a√Īo de AMLO: lo bueno, lo malo y lo feo
Por: Carlos Loret de Mola A. /The Washington Post
Diciembre 2019
Fotografia: Marco Ugarte

El presidente de M√©xico, Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador, cumpli√≥ este 1 de diciembre un a√Īo en el cargo. Es claro que ha tomado decisiones y realizado actos buenos, malos y feos. Empezar√© con lo bueno.

En lo econ√≥mico: desde que estaba en campa√Īa apost√≥ decididamente por mantener un tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canad√°, ha dise√Īado dos presupuestos (2019 y 2020) equilibrados, prolong√≥ el equilibrio macroecon√≥mico y aument√≥ el salario m√≠nimo 16% sin que eso disparara la inflaci√≥n.

En lo pol√≠tico: borr√≥ la imagen de suntuosidad asociada al ejercicio del servicio p√ļblico y, aunque ha bajado su aprobaci√≥n, sigue gozando de una enorme popularidad y capital pol√≠tico. Tambi√©n impuls√≥ reformas a las leyes laborales para facilitar la democracia sindical y para enmendar la vieja deuda social que ten√≠a el pa√≠s con las trabajadoras del hogar.

En lo medi√°tico: ha puesto a M√©xico a hablar de los asuntos p√ļblicos como nunca antes y eso es sano para la sociedad. Ha animado el debate y, desde su pol√©mica tribuna de las conferencias matutinas diarias, ha despertado un inter√©s r√©cord por los asuntos del gobierno.

Pasemos a lo malo.

En lo econ√≥mico: es una m√°quina de generar desconfianza entre los inversionistas. Lo ha logrado con temas como la cancelaci√≥n del aeropuerto en Texcoco, la necedad de malgastar en una nueva refiner√≠a el dinero que Pemex (la empresa petrolera estatal mexicana) no tiene y el torpe golpe a los contratos de empresas privadas que transportan gas natural por gasoductos. Todos ellos radiograf√≠an a un presidente que no sabe de econom√≠a, pero que act√ļa como si supiera: niega los datos y contesta con calumnias a quienes cuestionan sus pol√≠ticas o a las calificadoras internacionales que le rebajan la calificaci√≥n crediticia. Apost√≥ que el crecimiento del Producto Interno Bruto ser√≠a de 2% y ahora presume el 0%.

El problema no es que haya crecimiento cero. Eso ha pasado en M√©xico antes. El problema es que los expresidentes que tuvieron estancamientos similares, o hasta crisis econ√≥micas, al menos las reconoc√≠an y se mostraban dispuestos a hacer lo que fuera necesario para revertirlas. L√≥pez Obrador no: ni lo reconoce ni se muestra dispuesto a trabajar para revertirlo. Ah√≠ est√° el n√ļcleo de la desconfianza. Sin confianza no hay inversi√≥n, sin inversi√≥n no hay √©xito econ√≥mico y, sin √©l, la Cuarta Transformaci√≥n del pa√≠s que dice buscar el presidente se quedar√° en puro apodo.

En lo pol√≠tico: reform√≥ la ley para entregar la educaci√≥n del pa√≠s a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educaci√≥n, que es lo peor del sindicalismo; puso la pol√≠tica migratoria mexicana al servicio del presidente estadounidense, Donald Trump; y manej√≥ con tal torpeza los nobles ideales de austeridad y de no corrupci√≥n que gener√≥ una crisis social que pas√≥ de la falta de guarder√≠as a la escasez de medicinas hasta para ni√Īos con c√°ncer.

La loable lucha contra la corrupci√≥n alcanz√≥ r√°pido a sus rivales pol√≠ticos de gobiernos anteriores como la exsecretaria de Desarrollo Agrario, Rosario Robles -hoy en juicio pol√≠tico- pero perdon√≥ a sus aliados como Manuel Bartlett, director de la Comisi√≥n Federal de Electricidad y quien tiene 21 denuncias ante la Secretar√≠a de la Funci√≥n P√ļblica.

Tambi√©n se ha negado al di√°logo con sus opositores: prefiere echarles gases lacrim√≥genos, como a los alcaldes a quienes no quiso recibir en sus oficinas de Palacio Nacional. Tiene una sagacidad extrema para hablar pero una notable incapacidad para escuchar, no se diga corregir: las renuncias de Carlos Urz√ļa a la Secretar√≠a de Hacienda y Germ√°n Mart√≠nez al Instituto Mexicano del Seguro Social dieron pistas de ello.

Pero nada fue tan contundente como el fallido operativo en la norte√Īa ciudad de Culiac√°n para capturar al hijo del narcotraficante Chapo Guzm√°n, en el que las fuerzas armadas tuvieron que liberarlo tras su detenci√≥n. Pese a todas las voces que le han se√Īalado al presidente que su estrategia de seguridad es un error, √©l se aferra a ella. Eso ha llevado a M√©xico a sufrir este a√Īo su nivel m√°s alto de homicidios desde que se tienen registros.

En lo mediático: ha tratado de hacer de sus conferencias matutinas diarias un show propagandístico. Y aunque no siempre lo ha logrado, utiliza esa poderosísima tribuna desde Palacio Nacional para calumniar a periodistas y medios de comunicación que lo critican, cuestionan o sencillamente publican información que no le es favorable. El presidente López Obrador es una amenaza para la libertad de expresión en un país que ya es el más peligroso de América para los periodistas.

Llegamos a lo feo.

Paulatina, pero sistemáticamente, el presidente trata de desmantelar todos los contrapesos institucionales a su investidura. Puso a una fanática suya en la Comisión Nacional de Derechos Humanos; llenó los organismos que regulan el mercado energético de gente incondicional a él, pero incapaces; los que regulan las telecomunicaciones están a sus órdenes; derribó a la cabeza del organismo autónomo que mide la pobreza; se está quedando con la Suprema Corte y sus alfiles ya apuntan contra el Instituto Nacional Electoral.

Si analizamos a detalle lo bueno, lo malo y lo feo, podemos sintetizar en una frase el primer a√Īo de AMLO en el poder: los logros son puntuales pero las deficiencias son estructurales.

 

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