Una crisis económica afectaría desproporcionadamente a AL
Por: Jorge G. Casta√Īeda / The New York Times
Septiembre 2019
Fotografia: Juan Ignacio Roncoroni/EPA vía Shutterstock

 

La guerra comercial entre China y Estados Unidos, aunada a las se√Īales de advertencia de una posible desaceleraci√≥n de la econom√≠a mundial, han aumentado considerablemente las posibilidades de que el mundo entre en una recesi√≥n. Si bien casi todos los pa√≠ses se ver√°n afectados, la prolongada debilidad econ√≥mica y la fragilidad de sus instituciones pol√≠ticas significan que una posible crisis golpear√° de manera desproporcionada a Am√©rica Latina.

Las economías más grandes del mundo deben trabajar juntas para coordinar políticas antes de que estalle la tormenta. El conflicto entre Donald Trump y China debe resolverse, olvidarse o posponerse para evitar acentuar innecesariamente una crisis.

La econom√≠a venezolana se derrumb√≥ mucho antes de que aparecieran las se√Īales de alarma de una posible recesi√≥n en Estados Unidos, pero el descenso en los precios del petr√≥leo puede empeorar la situaci√≥n. M√°s de cuatro millones de venezolanos han abandonado el pa√≠s. Esa cifra podr√≠a aumentar a seis millones si las condiciones econ√≥micas empeoran.

Una crisis internacional tambi√©n podr√≠a agravar la crisis econ√≥mica actual de Argentina y conducir a otra moratoria, como en 2001. La inflaci√≥n se ha disparado al 54 por ciento, las tasas de inter√©s son a√ļn m√°s elevadas y el peso se ha depreciado un 30 por ciento desde que las elecciones primarias del mes pasado casi han garantizado la victoria de la f√≥rmula peronista en las elecciones presidenciales de octubre. El precio de la soya -su principal producto de exportaci√≥n- ha bajado a la mitad de su nivel m√°ximo de mediados de 2012. El apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los mercados puede resultar mucho m√°s complicado de asegurar en ese escenario.

Los países del Triángulo Norte de Centroamérica -Guatemala, Honduras y El Salvador-, siguen asolados por la violencia, la inestabilidad política, la corrupción y la debilidad institucional. Su modesto crecimiento económico depende en gran medida de las exportaciones de productos básicos y las remesas de las personas que migran a Estados Unidos. Aunada a las deportaciones y las políticas migratorias chovinistas e inhumanas del presidente Trump, una recesión en Estados Unidos implicaría despidos, regresos forzados y una caída en las remesas. A su vez, esto podría traducirse en un aumento de la migración y la violencia.

Brasil y México completan este cuento sobre penurias económicas que podrían verse exacerbadas por una recesión económica y afectar la estabilidad política. Los nuevos presidentes de los dos países son polos opuestos en cuanto a su ideología, pero curiosamente se parecen en su radical falta de respeto a la verdad y a las instituciones.

Brasil no se ha recuperado desde la recesi√≥n que se alarg√≥ de 2016 a 2018. El FMI le pronostica menos de un uno por ciento de crecimiento para este a√Īo. La desaceleraci√≥n de China, el mayor socio comercial del pa√≠s, afectar√° significativamente el desempe√Īo de Brasil. El pa√≠s ha destituido a dos presidentes en los √ļltimos treinta a√Īos, encarcelado a un expresidente y actualmente se encuentra investigando a otro m√°s. Las adversidades pol√≠ticas que Brasil ha experimentado en los √ļltimos a√Īos y la antipat√≠a del presidente Jair Bolsonaro hacia las instituciones democr√°ticas y el Estado de derecho podr√≠an generar graves problemas pol√≠ticos.

El presidente brasile√Īo ha optado por pelearse con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el Grupo de los Siete (G7) -la reuni√≥n de las siete econom√≠as m√°s grandes del mundo- y la comunidad internacional por los incendios que est√°n devastando a la Amazon√≠a, su gobierno est√° sumido en esc√°ndalos y su popularidad se ha desplomado. No es todo, las instituciones democr√°ticas est√°n amenazadas: el hijo de Bolsonaro, Carlos, declar√≥ la semana pasada que los cambios que Brasil necesita no pueden lograrse por la v√≠a democr√°tica. Una recesi√≥n mundial podr√≠a causar estragos en la fr√°gil democracia del pa√≠s.

Pero, a diferencia de Bolsonaro, L√≥pez Obrador sigue siendo bastante popular y est√° implementando programas sociales ambiciosos que podr√≠an beneficiar su posici√≥n en las encuestas, a pesar de la incompetencia de su gobierno y su mal desempe√Īo. Es muy probable que una recesi√≥n en Estados Unidos provoque que estos programas fracasen, pues dependen del aumento de los ingresos gubernamentales, que √ļnicamente pueden obtenerse del crecimiento econ√≥mico y del aumento de los precios del petr√≥leo. No es probable que suceda ninguna de esas dos cosas.

Una encuesta de 2018 de Gallup mostr√≥ que una tercera parte de todos los latinoamericanos emigrar√≠an si se les diera la opci√≥n, el porcentaje m√°s alto en a√Īos y el m√°s elevado en el mundo. El crecimiento econ√≥mico endeble, la pobreza y la desigualdad, la inestabilidad pol√≠tica, la delincuencia y la violencia son problemas end√©micos en casi todas las naciones al sur del r√≠o Bravo. Adem√°s, a excepci√≥n de un breve periodo entre 2006 y 2013 -sin considerar la Gran Recesi√≥n de 2009-, Am√©rica Latina siempre ha estado plagada por la delincuencia y el lento crecimiento econ√≥mico.

Sin embargo, una crisis econ√≥mica mundial en estos momentos empeorar√≠a la situaci√≥n. La recesi√≥n de 2009 afect√≥ a la regi√≥n despu√©s de unos a√Īos de fuerte crecimiento impulsado por las materias primas, lo cual permiti√≥ que las pol√≠ticas sociales eficaces contaran con un financiamiento responsable. La violencia, aunque mayor que en otros lugares, estaba relativamente bajo control. La corrupci√≥n era generalizada, mas no tan evidente como lo es ahora. La regi√≥n sali√≥ en gran medida ilesa de esa recesi√≥n. Las circunstancias actuales son muy diferentes.

El G7 debe implementar esfuerzos para aminorar las consecuencias de una posible crisis y, en caso de que sea inevitable, asegurarse de que sea breve. No hay mucha flexibilidad en lo que respecta a la política monetaria; a excepción de Estados Unidos, las tasas de interés no pueden disminuirse más, y hasta en Washington el margen de maniobra es limitado. En el ámbito fiscal, tal vez haya más posibilidad de aplicar estrategias contracíclicas, aunque el miedo y los prejuicios ideológicos suelen obstaculizar estas medidas.

Am√©rica Latina no es la √ļnica que est√° en problemas. Europa tiene el brexit, Xi Jinping tiene a Hong Kong y Estados Unidos tiene a Trump. No obstante, las pol√≠ticas siempre son posibles, aunque sea solo marginalmente. El hecho m√°s importante que los gobernantes de los pa√≠ses ricos deben tener en cuenta es que, aunque las instituciones de sus pa√≠ses pueden resistir un nuevo embate de una crisis econ√≥mica, no todos los pa√≠ses est√°n en la misma situaci√≥n. Hay motivos pol√≠ticos de peso para elegir las pol√≠ticas econ√≥micas correctas.

 

Jorge G. Casta√Īeda fue secretario de Relaciones Exteriores de M√©xico de 2000 a 2003, es profesor en la Universidad de Nueva York, as√≠ como columnista de opini√≥n de The New York Times.


 

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