'Vacunagate' y la repetitiva traición peruana
Por: Jonathan Castro Cajahuanca / The Washington Post
Febrero 2021
Fotografia: Ernesto Benavides/AFP vía Getty Images

 

Hace 11 d√≠as la entonces ministra de Salud del Per√ļ, Pilar Mazzetti, anunci√≥ que el presidente Francisco Sagasti ser√≠a el primero en vacunarse contra el COVID-19 en suelo peruano. Su inoculaci√≥n iba a simbolizar el triunfo contra los pesimistas y los antivacunas, la confianza en que la vida le gana el piso a la muerte y la soledad. Pero represent√≥ otra cosa: la predecible tomadura de pelo, la repetitiva traici√≥n peruana.

Más de 400 personas, entre ellas varios funcionarios y representantes del sector privado, habían recibido en silencio al menos una dosis de la entonces candidata a vacuna de la empresa china Sinopharm antes que Sagasti. Mazzetti ya había recibido las dos.

En la lista figura personal que participar√≠a en los ensayos cient√≠ficos de este medicamento, pero tambi√©n personas que prefirieron usar su influencia porque cre√≠an que el Estado iba a ser muy lento para atenderlos con la prioridad que cre√≠an merecer o porque, en su papel de servidores p√ļblicos, no eran capaces de hacer funcionar a buen ritmo la maquinaria estatal.

"Cedí ante la inseguridad y mis miedos", ha escrito Mazzetti para justificar sus actos. El miedo ante el COVID-19 puede gatillar conductas individuales erráticas y cuestionables. Pero la magnitud de los hechos revela algo más abismal: la crisis institucional peruana es tan profunda que, en el momento más duro de nuestra historia, la clase dirigente pondrá en pausa al país para salvarse, pues desconfían de su propia capacidad de llevar adelante un proceso de inmunizaciones eficiente.

No todos son así, evidentemente. Sin embargo, esto evidencia que hay quienes tiraron la toalla en priorizar al personal más expuesto y vulnerable. No confiaron en que respetar las reglas nos lleve hacia adelante. Más bien, recayeron en la vieja tradición del compadrazgo. Al fin de cuentas, Mazzetti no se vacunó sola, sino hasta a su chofer; y el nuncio apostólico fue parte como "consultor en temas éticos". La frase más honesta para describir la situación es lo dicho por Germán Málaga, el médico encargado de la investigación: "No se trata de privilegios, se trata de que así funcionan las cosas".

El escándalo de #Vacunagate empezó a desencadenarse a partir del hombre que decía representar la lucha anticorrupción: el expresidente Martín Vizcarra. Su inmunización -producida antes de su vacancia en noviembre de 2020- se conoció por un destape periodístico, y no por confesión del hombre que hoy postula al Congreso, en medio de investigaciones por hechos de corrupción.

All√≠ donde el lenguaje encuentra una esquina, Vizcarra calific√≥ este hecho como valiente, argumentando que hab√≠a formado parte del grupo de voluntarios del ensayo cl√≠nico. La Universidad Cayetano Heredia, una de las encargadas de monitorear estas pruebas en Per√ļ, emiti√≥ un comunicado en el que lo desmiente. Por el contrario, √©l, su esposa y su hermano mayor fueron beneficiarios de esta "cortes√≠a".

El eslogan de la campa√Īa que Vizcarra machac√≥ durante su manejo de la pandemia fue "Primero mi salud", una frase dirigida al cuidado individual antes que a conseguir logros colectivos. Vizcarra puso, en efecto, primero su salud, mientras fracasaba en cerrar contratos con farmac√©uticas para la importaci√≥n de las vacunas. No ha sido valiente ni siquiera para reconocer sus actos.

Vizcarra no ha contagiado honestidad, pero s√≠ la capacidad de torcer el idioma. Rabia es la palabra que usa para describir lo que siente mi compa√Īera de cuarentena cuando vuelve a leer la carta de Elizabeth Astete, exministra de Relaciones Exteriores del Per√ļ, en la que confiesa que fue vacunada -en secreto- contra el COVID-19 en enero.

En su justificación, Astete estira el castellano para darle una nueva acepción a la palabra lujo: "Al haber asumido la estrategia de negociación para la adquisición de las vacunas, desde finales del mes de noviembre del 2020, no podía darme el lujo de caer enferma".

El castellano, antes de su transformaci√≥n este fin de semana, reservaba el uso de esta palabra para situaciones de opulencia, de naturaleza voluntaria. No para la enfermedad que ahoga al mundo ni la b√ļsqueda desesperada de ox√≠geno, mucho menos para la angustia que han vivido miles de familias al no encontrar camas disponibles en los hospitales.

Aunque la √©tica m√©dica puede cuestionar la aplicaci√≥n de una vacuna que empez√≥ a inocularse antes de haber sido aprobada, es cierto que el pa√≠s hubiera entendido la necesidad de proteger a los principales tomadores de decisiones durante la pandemia si esto se hac√≠a de forma p√ļblica y transparente; y se aprovechaba el lote para proteger a m√©dicos de primera l√≠nea.

Astete, Mazzetti y los otros funcionarios vacunados no eran aves de paso en el servicio p√ļblico; conoc√≠an al Estado y sus limitaciones. Ten√≠an carreras p√ļblicas a las que han renunciado, y en las que han ca√≠do en conflictos de inter√©s, pues varios de ellos eran funcionarios importantes en las negociaciones de las vacunas.

En 1982, la cantautora Chabuca Granda describ√≠a la peruanidad con tal vigencia que sus palabras fueron recordadas ayer . "Ser peruana es tener una angina [...] es tener algo malo y cr√≥nico, un dolor de siempre... ¬ŅQu√© es ser peruano? De repente es no creer", le respond√≠a al periodista C√©sar Hildebrandt en el diario Expreso. En frases de nuestros tiempos, podr√≠a decirse que ser peruano es vivir una relaci√≥n t√≥xica con la pol√≠tica.

¬ŅPor qu√© iba a ser diferente el final de un periodo en el que nos acostumbramos a que lo √ļnico predecible en el Per√ļ era que m√°s temprano que tarde llegar√≠a la traici√≥n de las m√°s altas autoridades? Desde 2016, vimos el descubrimiento de los grandes sobornos que implicaron a los expresidentes Alejandro Toledo, Alan Garc√≠a y Ollanta Humala en el Caso Lava Jato, y c√≥mo intentaron huir de sus responsabilidades. Tambi√©n vimos a Pedro Pablo Kuczynski indultar a Alberto Fujimori,por su beneficio personal. ¬ŅPor qu√© Vizcarra iba a ser diferente en medio de tanta precariedad institucional?

Ninguna sanci√≥n que reciban los vacunados irregularmente -sea la destituci√≥n o las consecuencias penales- ser√° comparable con el beneficio que lograron: asegurar sus vidas. La √ļnica herramienta que quedar√° para evitar algo similar en el futuro y construir un pa√≠s viable ser√° memorizar la lista de los 487 nombres.

 

Jonathan Castro es reportero pol√≠tico y de investigaci√≥n. Actualmente trabaja en el diario 'El Comercio' de Per√ļ.

 

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