D√≠a Internacional de la Mujer: a√ļn hay un camino largo para lograr la igualdad
Por: Asa Regner / The Washington Post
Marzo 2021
Fotografia: Ernesto Benavides / AFP

Este a√Īo el D√≠a Internacional de la Mujer, al igual que todas las grandes conmemoraciones mundiales, estar√° marcado por la devastadora pandemia del COVID-19. El tema que diversas organizaciones hemos planteado para 2021 es "Mujeres en liderazgo: hacia un futuro igualitario en un mundo post-COVID-19", el cual es un recordatorio del catastr√≥fico impacto de la actual crisis: incontables p√©rdidas humanas, una recesi√≥n econ√≥mica asoladora e incertidumbre global. Pero al mismo tiempo es un tributo a la extraordinaria contribuci√≥n de las mujeres para mantener a nuestras sociedades de pie, en medio de una crisis sin parang√≥n en la memoria reciente.

Las mujeres han sido la primera línea de defensa contra el coronavirus. Esto, sin embargo, no ha significado para ellas mayor poder de decisión a la hora de definir y planificar la respuesta a la pandemia, ni mucho menos un merecido incremento en sus ingresos (los cuales, por el contrario, se han visto mermados en una proporción mucho mayor a la de los hombres). Una vez más, el liderazgo de las mujeres ha sido relegado como un tema secundario. Y en esta coyuntura, se hace más oportuno que nunca abordar este problema.

Cuando particip√© como delegada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, en 1995, las mujeres ocup√°bamos poco m√°s de 10% de los esca√Īos parlamentarios. La comunidad internacional reconoci√≥ entonces, al adoptar la Plataforma de Acci√≥n de Beijing, que la participaci√≥n igualitaria de mujeres y hombres en la toma de decisiones refleja la composici√≥n de la sociedad y fortalece la democracia. Pero 25 a√Īos despu√©s, a√ļn estamos muy lejos de la representaci√≥n paritaria que nos trazamos como meta, pese a que hoy hay m√°s mujeres que hombres con educaci√≥n superior.

Aun cuando se registran avances alentadores -el m√°s reciente, la primera mujer vicepresidenta y un n√ļmero r√©cord de mujeres en un gabinete en Estados Unidos- apenas 22 pa√≠ses (de un total de 193) est√°n liderados por una mujer y las mujeres ocupan solamente 25% de los esca√Īos parlamentarios. De mantenerse el ritmo actual, necesitar√≠amos 130 a√Īos para alcanzar la paridad de g√©nero en las jefaturas de Estado, algo que ni siquiera nuestros nietos ver√°n.

La voluntad pol√≠tica para revertir este cuadro es un primer paso indispensable. Pero debe venir acompa√Īada de acciones, incluyendo el fortalecimiento y la efectiva implementaci√≥n de leyes que regulen el cumplimiento de cuotas en todos los √°mbitos: desde los procesos electorales hasta las juntas directivas del sector privado. Tambi√©n se necesitan m√°s nombramientos de mujeres en los poderes Ejecutivos nacionales: apenas 14 pa√≠ses tienen gabinetes paritarios. Y finalmente, es condici√≥n sine qua non el compromiso de los partidos y de los hombres que hacen pol√≠tica para cambiar la cultura y las pr√°cticas discriminatorias que impiden y obstaculizan a las mujeres postularse, ser elegidas y desempe√Īar cargos p√ļblicos.

M√°s all√° de las trabas reglamentarias, es necesario hacer frente a las normas sociales y barreras culturales -persistentes en todo el mundo y reforzadas en muchos casos por los medios de comunicaci√≥n y la industria del entretenimiento- que fortalecen la noci√≥n equivocada de que las mujeres no somos aptas para liderar. Esto tiene su manifestaci√≥n m√°s extrema en la violencia que hemos enfrentado muchas mujeres que hacemos vida p√ļblica y pol√≠tica, incluyendo acoso, intimidaci√≥n, y agresiones por medio de plataformas virtuales, que coartan nuestro ejercicio del poder y pretenden silenciar nuestras voces.

Esto, en primer lugar, vulnera nuestro derecho fundamental a formar parte del gobierno, consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero también cercena el derecho de las sociedades a beneficiarse de la capacidad, la sabiduría y el talento de la mitad de su población. La efectiva y contundente respuesta a la pandemia liderada por mujeres gobernantes en todo el mundo, sea en Alemania, Noruega, Dinamarca o Nueva Zelanda, es evidencia de ello.

Adem√°s de la actual pandemia, es innegable que todos y cada uno de los graves y urgentes desaf√≠os globales que enfrentamos, desde el cambio clim√°tico, hasta la seguridad alimentaria y la erosi√≥n de la democracia, exigen un reparto igualitario del poder y la toma de decisiones. Cuando m√°s mujeres participan en la vida p√ļblica y en la formulaci√≥n de pol√≠ticas, se coloca mayor √©nfasis y se asignan m√°s recursos a prioridades sociales, ambientales y a la atenci√≥n de los grupos m√°s excluidos y marginalizados.

Toda crisis genera una oportunidad. Desde ya, la comunidad internacional está abocada a "reconstruir mejor" y dar forma al mundo que queremos tener una vez superada la pandemia. Con esa mirada hacia el futuro, el tema de este Día Internacional de la Mujer nos moviliza a la acción, para asegurar que, en ese futuro, mujeres y hombres finalmente compartan el poder y la toma de decisiones en pie de igualdad para beneficio de las sociedades en su conjunto. Esta ha sido y seguirá siendo una prioridad para ONU Mujeres, porque entendemos que es la piedra angular del desarrollo y la democracia. Si algo nos queda claro de esta dolorosa experiencia, es que esta es una oportunidad que no podemos desperdiciar.

 


Asa Regner es directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres y exministra de Género de Suecia (2014-2018).

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