Verdad o mentira. Ilusión
Edición "dat0s 227"
Por: Zana Petkovic
Noviembre 2019

"Nosotros no somos este cuerpo, somos prisioneros de la ilusión" (Deepak Chopra) "

La desigualdad est√° creciendo de forma alarmante en las √ļltimas cuatro d√©cadas en todo el mundo. En las sociedades democr√°ticas y en las que se precian de ser socialistas. Las sociedades que no defienden la rectitud acad√©mica, integridad y decencia se encuentran al borde de abismo. Sin esas cualidades somos nada.

Veo y escucho y trato de ordenar mis pensamientos conscientes de la responsabilidad que tiene cada uno de nosotros al decir, declarar y escribir. Todo el tiempo tengo en mente la palabra sagrada que reza: "la muerte y la vida están en el poder de la lengua....del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre, se saciará del producto de sus labios..." (Proverbios 18:20). Al final, de esta casi agonía y formar el texto con cada letra antes de tocar la estatura y ver cómo se van formando en un texto, comienzo a sentirme como una batería que quedó sin energía.

En fin, este no es el tema de esta columna. El tema es otro. ¬ŅPodr√© decir en tres mil caracteres todo lo que siento? ¬ŅEsta cascada de emociones que, siento, podr√≠a mover una roca enorme? Sin embargo me produce m√°s agotamiento menos fascinaci√≥n, victoria, belleza, alegr√≠a.

Me reconforta saber que vivimos tiempos dif√≠ciles y que los sentimientos de belleza y romanticismo son casi prohibidos para la mayor√≠a. En un programa de televisi√≥n alguien acaba de decir con alegr√≠a y fascinaci√≥n: "logramos que nadie interrumpa a la persona que expone su opini√≥n". ¬ŅQu√© significa eso? ¬ŅQu√© hemos alcanzado tal nivel de educaci√≥n y conciencia humana que logramos escuchar al otro sin interrumpirlo? Me siento como si estuvi√©ramos en un punto de tal grado de avance intelectual como para ense√Īarnos, unos a otros, como lavarse los dientes o como cruzar la calle.

En vez de encontrar respuestas, van las preguntas. ¬ŅCu√°nto cuesta la libertad? Para una campesina, un pol√≠tico, un estudiante, un empresario. O mejor la contra pregunta: ¬ŅY cu√°l es el precio de la nolibertad? Y sigo. ¬ŅQui√©n es peor? Los que mienten a otros o los que se mienten a s√≠ mismos. Tal vez podr√≠an responderme aquellos que hace m√°s de diez a√Īos estaban dispuestos a destruir relaciones de familia y de amistad por apoyar el proceso de cambio y hoy, al parecer, escupen veneno hablando del mismo. O aquellos que se llenan la boca con la palabra - democracia- y con desenfreno y odio agreden a los indefensos repitiendo declaraciones que otros escribieron. Tantos muros de Berl√≠n que se deben destruir y tan pocas ideas para hacerlo.

La libertad de expresi√≥n no significa permiso para mentir. No existen dos verdades. O alguien miente y lo admite o la discusi√≥n crecer√° de tal manera que en cualquier momento alguien comenzar√° a mencionar el nombre de Hitler. Acto posterior, alguien o todos comenzar√°n a comportarse como Hitler. Las definiciones no dejan ver la esencia y por eso no me gustan. No se pueden comparar dos reg√≠menes, especialmente si se habla de dos tiempos tan distantes. De lo contrario tendremos una plataforma de discusi√≥n en la que rebasan los argumentos de nunca acabarse. Algo est√° mal o no est√° mal. La sociedad est√° llena de rencores, odios, mentiras y blasfemias. O no lo est√°. Estamos mintiendo a otros o nos estamos mintiendo a nosotros mismos. Entonces, que no nos sorprenda ver que estamos construyendo un mundo de zombis. ¬ŅHasta d√≥nde estamos dispuestos a ir por este camino que no parece nuestro? ¬ŅQu√© tan mal lo estamos haciendo para llegar a este estado en el cual nos estamos mintiendo a nosotros mismos? Estamos esperando que la verdad llegue del m√°s all√° o del otro lado de la frontera. ¬ŅVendr√° del norte? ¬ŅVendr√° del este? De una isla caribe√Īa o de polo norte. Todo es m√°s f√°cil, al parecer, que decirnos la verdad. As√≠ estamos. Los progresistas y los retrogradas. Todos.

"Camacho masista fuera de Bolivia", grita una mujer. No podemos ayudar a la mujer que entienda quién es quién y qué es lo que todos necesitamos. Al mentirnos a nosotros mismos sembramos confusión, miedo y lágrimas de la mujer desesperada por mantenerse mínimamente digna sobrellevando este pesado camino de vida. La mayoría se ha reído de ella.

El sistema que nos promete libertad y dignidad nos convierte en el hazmerre√≠r de todos. Lo que vale para unos, no vale para otros. Los que mienten mucho son glorificados. Los que mienten poco son humillados. Miente aquel que se aprovecha de la confianza de otro para usurpar el bien que es de todos. Miente el que dice buscar el bien de otros y discrimina y humilla a los menos afortunados pretendiendo exclusiva y √ļnicamente su propio bien. Esto no acabar√° nunca mientras no se diga la verdad.

En una sociedad de estas caracter√≠sticas ser√° dif√≠cil engendrar un premio nobel o un genio que consiga la cura para las enfermedades que nos acecha. En la naturaleza humana es ser libre y no tener due√Īo. Los ni√Īos quieren independizarse de sus padres. ¬ŅPor qu√© entonces una naci√≥n tiene miedo de ser libre y prefiere mentir? Atrincherados, cada uno en su mentira, vociferamos: "Libertad" y nos olvidamos que "la verdad nos har√° libres". Y el precio es cada vez m√°s alto. M√°s envueltos en la mentira m√°s cara ser√° la libertad. De todos. Sin importar el lado en que estamos. ¬ŅAcaso no hay primitivismo, suciedad, enga√Īo y mentira en los pa√≠ses muy democr√°ticos? Igual que en los pa√≠ses socialistas. Sin importar a que sistema pertenecemos entrar a la arena pol√≠tica es camino f√°cil para enriquecerse para unos y asco y apat√≠a para otros.

 

 

Imprimir
Enviar Articulo

Personajes
Jorge Zepeda Patterson / El País
Martín Caparrós / The New York Times
Cayo Salinas
Cayo Salinas
El llanto de un √°rbol Dat0s 193
Columnistas