"Satan√°s, ¬°fuera de Bolivia! ¬°Ahora!"
Por: El País
Noviembre 2019
Fotografia: France24.com

Miles de personas caminan hacia la plaza del Cristo Redentor de Santa Cruz de la Sierra ataviadas con la bandera de Bolivia. Todos esperan a Luis Fernando Camacho, el l√≠der del sector m√°s radical de las protestas contra el Gobierno de Evo Morales. Es casi la medianoche del pasado martes y se acaba de levantar el paro que bloque√≥ la segunda ciudad del pa√≠s, basti√≥n de la oposici√≥n, durante 21 d√≠as. Horas antes, la senadora derechista Jeanine √Ā√Īez se hab√≠a declarado presidenta sin contar con el apoyo de la mayor√≠a del Parlamento, a√ļn controlado por el partido del exmandatario, el Movimiento al Socialismo (MAS). Para los adversarios del l√≠der ind√≠gena, que renunci√≥ y est√° asilado en M√©xico, ya estaba todo hecho.

Junto a la estatua del Cristo, desfilan por el escenario m√ļsicos, predicadores y portavoces de los llamados comit√©s c√≠vicos. Se trata de las organizaciones que agrupan a gremios y asociaciones de vecinos, especialmente de los departamentos de Santa Cruz y Potos√≠, que presumen de haber echado a Morales, quien gobern√≥ durante casi 14 a√Īos. La bandera que envuelve el atril transmite una idea del clima de la celebraci√≥n: "Jes√ļs gobierna Bolivia". De repente, desde la tarima una voz improvisa un exorcismo. "Ahora atamos a Satan√°s... Y a todos los demonios de la brujer√≠a los atamos y los enviamos al abismo en esta hora. Establecemos un nuevo tiempo en los cielos de Bolivia. Satan√°s, ¬°fuera de Bolivia! ¬°Ahora!".

Camacho, el presidente del Comit√© Pro Santa Cruz, lleg√≥ poco despu√©s acompa√Īado de Marco Pumari, l√≠der de una asociaci√≥n equivalente en Potos√≠. Detr√°s de ellos hay grupos de vecinos y representantes locales de colegios profesionales que paralizaron las calles en un intento de demostrar su fortaleza. En Santa Cruz, buena parte de la poblaci√≥n les hizo caso. La ciudad, que desde las elecciones del 20 de octubre fue escenario de violentos enfrentamientos entre partidarios y detractores de Morales, ten√≠a en los √ļltimos d√≠as un aspecto fantasmal. En cada rotonda, en cada cruce, un puesto de control inspeccionaba a los transe√ļntes. Casi siempre con mucha educaci√≥n.

A la entrada del puente del Urub√≥, sobre el r√≠o Pira√≠, una decena de personas aguarda bajo una peque√Īa carpa. Junto a ellas, un gran cartel con las fotograf√≠as de Morales, su n√ļmero dos, el exvicepresidente √Ālvaro Garc√≠a Linera, ministros y dirigentes del MAS. Cada hora abren el paso durante diez minutos. "Es para que la gente sepa que un paro es un paro", dice Juan Manuel D'Arruda, de 40 a√Īos, cocinero. Su objetivo es que la poblaci√≥n tome conciencia. En la conversaci√≥n intervienen Yhomar De Sanctis, 37 a√Īos, ejecutiva de ventas, Vittorio Aloisio, empresarios de 46 y otros vecinos. "Este es un movimiento pac√≠fico, con familias, estamos aqu√≠ parados, sin trabajar, sin ingresos ni nada", reivindican.

Son el espejo de clases medias y acomodadas y sus posiciones contra el Gobierno derrocado están muy radicalizadas. Hablan de un "plan maquiavélico", consideran demasiado blanda o diplomática la postura de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que realizó una auditoría del proceso electoral y recomendó una repetición de los comicios. "Aquí no es la gente contra la gente, es la gente contra los masistas", resumen para describir la crisis por la que atraviesa Bolivia en referencia a los militantes del MAS. Creen que la estrategia de Morales consiste en esperar el momento oportuno en México y regresar al país. "Todo lo que están haciendo es una novela de libreto mexicano", dice una de los presentes. Rechazan, además, que las críticas se centren en Camacho, representante de la élite, ultraderechista y ultracatólico. "Pumari es indígena y es minero pero no le nombra porque si no se les cae su discurso sobre el racismo", afirman.

Al igual que en el piquete del puente del Urub√≥, en la sede del Comit√© Pro Santa Cruz, fundado hace 59 a√Īos, los interlocutores son muy amables. Mientras Camacho, su l√≠der, segu√≠a en La Paz, donde entr√≥ en el Palacio de Gobierno para depositar una Biblia, el encargado de la instituci√≥n es el vicepresidente, el m√©dico R√≥mulo Calvo. "Hemos estado acostumbrados a vivir con miedo, primero a las acciones que pudieran ser tomadas en tu contra, ahora a que vuelva", opina.

La fe como arma

Defienden ser un movimiento transversal, que va m√°s all√° de los partidos, que predica la inclusi√≥n de todos. Pero su discurso y el de sus colaboradores, que sigue el guion de las comparaciones con Cuba y con Venezuela, parece irreconciliable con el proyecto del MAS, que fue excluido del Gabinete de transici√≥n nombrado por Jeanine √Ā√Īez. M√°s que adversarios pol√≠ticos, ellos parecen considerarse sus enemigos. ¬ŅY por qu√© Camacho fue a Palacio con una Biblia en pleno siglo XXI? Responde Mario Aguilera, otro dirigente del comit√©: "¬ŅDe qu√© otra manera puedes enfrentar desarmado, consciente y pac√≠ficamente a un Estado de Gobierno dictatorial? Solo con fe, el arma m√°s hermosa del ser humano".

No se conocen con exactitud los planes de Camacho. De momento, su abogado, Jerjes Justiniano, es el ministro interino de la Presidencia. El pasado martes fue aclamado al volver de La Paz por miles de seguidores. "Ya somos libres, unidos lo pudimos lograr", enfatiz√≥. Tambi√©n hizo un gui√Īo a los ind√≠genas exhibiendo su bandera, la wiphala. Morales les dio protagonismo, pero en los √ļltimos a√Īos algunas comunidades no ocultaron su malestar con el Gobierno y acabaron participando en las protestas. Sin embargo, Camacho volvi√≥, entre aplausos, a su relato: "Esta no es la Cuba de los hermanos Castro ni la Venezuela de Ch√°vez y Maduro".

 

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