¬ŅSe repetir√° el "gran acuerdo" parlamentario en la ALP?
Por: Los Tiempos
Noviembre 2020
Fotografia: ABI

Sus antecesores no fueron ajenos a esta pr√°ctica, pero en los √ļltimos 15 a√Īos un singular pacto rige en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). Es posible que entre los honorables hubiese discrepancias y hasta agresiones, pero en este punto surgi√≥ un escenario de tolerancia y hasta perd√≥n. Se trata del paquete parlamentario de beneficios a los que accede todo representante nacional. Un paquete que creci√≥ seductoramente, entre los a√Īos de la bonanza y el poder que tiene la ALP para definir el Presupuesto General de la Naci√≥n (PGN).

"Es el secreto mejor guardado en el Congreso -dice Gabriel López (nombre ficticio), exfuncionario de la Cámara Baja-. Es como ingresar a la tierra de las oportunidades y los padrinazgos de corto, mediano y largo plazo. Quien quiera que trabaje en la ALP, aunque sea del grupo de ingresos más modestos, vive con esa expectativa constantemente. Esa emoción es permanente. Buscan pasarla bomba".

La percepción es coincidente en varios otros testigos. Llega al grado de los grandes cambios de identidad y disputas en las bancadas opositoras. "En esta legislatura, ya de principio vimos cómo diputados de oposición se dieron la vuelta a cambio de cargos que tenían sus respectivos presupuestos en la Cámara -dice el exdiputado Amilcar Barral-. Prefirieron tener su auto y funcionario en la puerta antes que defender su ideología política".

As√≠, bien se podr√≠a decir que quienes "la pasan bomba" resultan aquellos que acceden al paquete completo de los beneficios parlamentarios. √Čste incluye: abundante tiempo libre, generosos ingresos econ√≥micos, personal de servicio, veh√≠culos, acceso a recursos administrativos y facilidad para viajes.

  • Jugosas comisiones

Hay 12 comisiones en diputados y 10 en senadores. Cada comisi√≥n de diputados alberga adem√°s a tres comit√©s. A cada comisi√≥n se le asigna un presupuesto que deben administrar, seg√ļn su parecer, los presidentes de esas comisiones. Los presupuestos llegan a hasta 70 mil bolivianos mensuales para las comisiones y 12 mil para los comit√©s.

"Si, por ejemplo, la comisión de Salud recibe 50 mil bolivianos mensuales, él decide si contrata cinco asesores con salarios de 10 mil o 10 con salarios de 5 mil bolivianos -dice López-. El cómo se administran los dineros dentro de la ALP se ha vuelto un misterio".

Pero Barral, uno de los contados parlamentarios que ha denunciado estas irregularidades, a√Īade otros detalles: "Los comit√©s funcionaban con dos o tres personas que eran responsables de hacer un trabajo para el que bastaba una. Se volvieron un gasto de dinero insulso porque llegaba todo para aprobaci√≥n inmediata. Mientras tanto, en comit√©s y comisiones hasta se denunciaron casos de funcionarios que eran palos blancos. Recib√≠an menos de la mitad del sueldo nominal y el resto iba al bolsillo del parlamentario. Fue tan grotesco que hasta hay personas que han hecho de ese oficio una forma de vida. En cada legislatura est√°n ah√≠, sin √≠tem institucional, esperando contactar con el presidente de comisi√≥n o comit√© para negociar sus servicios".

En menor grado, pero con similares características se atribuye las funciones y algunos beneficios a quienes llegan a ser jefes de bancada. Ellos también recibieron montos en función a la cantidad de parlamentarios partidarios.

  • ¬Ņ"Palos blancos"?

Cuentan las malas lenguas que esas distribuciones se prestaron a un sinfín de manejos no siempre sanos en el legislativo. "Una vez vi cómo el presidente de la comisión les obligaba a aportar para que él pague el regalo que debía hacer a una promoción escolar que lo había nombrado padrino -cuenta Gabriel López-. Otra vez pasó algo parecido con la compra de camisetas para un equipo de periodistas que le pidieron una donación".

Los gastos administrativos tambi√©n hacen tentadora parte de esos paquetes que benefician a "revolucionarios" como a "vendepatrias", a "izquierdas" como a "derechas" y centros. Las fuentes se√Īalan que diversos recursos pueden justificarse en la compra de papeler√≠a, mobiliario especial, equipos eventuales, etc.

Una an√©cdota destaca entre los extra√Īos manejos que al parecer suceden en esferas parlamentarias. Se asegura que un parlamentario que ten√≠a la atribuci√≥n de contratar a dos funcionarios de confianza como apoyo opt√≥, entre ambos, por una singular "secretaria". La flamante, y de buen ver, funcionaria era conocida por sus antecedentes en negocios nocturnos nada santos. El hecho, seg√ļn aseguran las fuentes, se produjo en 2015.

  • Sobra el tiempo

El paquete de beneficios de los representantes nacionales tambi√©n abarca las generosas concesiones de tiempo de las que se hacen merecedores. Este beneficio se increment√≥ especialmente a partir del tiempo en que en el dominante Movimiento Al Socialismo (MAS) se anunci√≥ que no hab√≠a espacio para "librepensantes". Aquel instructivo fue lanzado a viva voz por el entonces vicepresidente del Estado y cabeza del Congreso √Ālvaro Garc√≠a Linera en enero de 2013. Por esos d√≠as, su correligionaria Rebeca Delgado hab√≠a lanzado diversos cuestionamientos y marcado un tenso debate en el hemiciclo parlamentario.

Pero era el final de un tiempo que paulatinamente había ido devaluando la definición de la palabra "parlamentario". Desde entonces fueron contadas, no más de 20, las voces que intervinieron en las sesiones activa y regularmente. El resto no sólo guarda un evidente silencio, sino más propiamente una calculada asistencia orientada a votaciones y quorums de rigor. "A lo mucho el 10 por ciento de los diputados cumplía su labor, y eso me parece incluso mucho -dice Barral-. Yo les desafié a que muestren cuántas peticiones de informe, proyectos y otras iniciativas habían tomado y que si tenían más que las mías, renunciaba. Ninguno se animó a responder al desafío".

Por lo tanto, las licencias no solían ser demasiado complicadas de obtener. Otra diputada, Norma Piérola, llegó a denunciar la existencia de certificados falsos junto con varias otras irregularidades. No hubo mayores desmentidos.

Ello en un r√©gimen notoriamente relajado de trabajo, pues, de acuerdo a los reglamentos, los parlamentarios s√≥lo sesionan tres d√≠as a la semana. En fiel cumplimiento de esa normativa, llegaban los martes por la tarde y retornaban la noche de los jueves a sus distritos. Eso s√≥lo por tres semanas al mes. Pero, adem√°s, cada parlamentario tiene la posibilidad de pedir cuatro licencias. Opci√≥n asumida mayoritariamente, seg√ļn los registros de asistencia. Para un sueldo de 22 mil bolivianos, sin los otros a√Īadidos del paquete, eso significa cinco d√≠as de trabajo mensual en la mayor√≠a de los casos.

Seg√ļn los testimonios, los dramas cotidianos sol√≠an traducirse en agitadas llegadas de algunos congresales. Debido a su atraso, ten√≠an que hacer "constar su presencia en sala" ante los responsables de turno.

Eso en el caso de los titulares porque m√°s abundante tiempo a√ļn, tuvieron los diputados suplentes. Sus ingresos actualmente llegan a 6.500 bolivianos. Y, aunque se les encomend√≥ labores de relacionamiento con las regiones, en los hechos varios de ellos vivieron en una especie de licencia permanente. Se hallaban a la espera de la ausencia de un titular que les d√© paso, por lo general, a "hacer constar su presencia en sala".

  • Diputados r√©cord

Similar y hasta a√ļn algo m√°s holgada result√≥ la labor de los nueve diputados supraestatales. Destinados al relacionamiento con parlamentos internacionales y sin contar con voto en la c√°mara, efectuaban una sesi√≥n mensual. Realizaban dos viajes mensuales al exterior, y s√≥lo cuatro de ellos, con los vi√°ticos, de entre 300 y 360 d√≥lares d√≠a, y apoyo de ocasi√≥n. "En cinco a√Īos, s√≥lo conoc√≠ a dos de ellos -dice Barral-. Ganaban 22 mil bolivianos y adem√°s ten√≠an sus suplentes. Es un gasto absurdo".

El paquete parlamentario también suma, frecuentemente, ventajas para viajes y transporte. Los parlamentarios cuentan con determinados cupos de pasajes aéreos para visitar sus regiones. Asimismo, al contar frecuentemente con invitaciones a encuentros y eventos especiales dentro y fuera del país, logran realizar viajes que implican viáticos de variable suma, en función a los destinos y permanencia.

En el caso de las presidencias de Cámara, los parlamentarios, convertidos en altas autoridades de Estado, reciben, además, equipos de seguridad y dos vehículos de transporte. Obviamente, resultan los congresales con mayor apoyo de personal y equipo.

Curiosamente, otra an√©cdota qued√≥ grabada entre quienes fueron testigos de los dramas legislativos de los √ļltimos a√Īos. L√≥pez recuerda cuando Jos√© Alberto Gonz√°lez, a diferencia de sus antecesores y sucesores, decidi√≥ ser ejemplo de austeridad, tras ser nombrado presidente del Senado. Gonz√°lez, popularmente conocido como "el Gringo", renunci√≥ al uso de los veh√≠culos del Senado y a gran parte del equipo de seguridad. Se trasladaba en veh√≠culos de transporte p√ļblico, conversaba y hasta debat√≠a con los ciudadanos de a pie.

  • Austeridad cero

En cierta oportunidad, cuenta el testigo, Gonz√°lez reuni√≥ a toda la bancada. "Compa√Īeros, el pa√≠s est√° ingresando en un baj√≥n econ√≥mico -les advirti√≥-. Nosotros, como representantes debemos dar ejemplo. Por ello, estoy renunciando al uso de los veh√≠culos que se me ha asignado. Hay que ser y parecer personas del proceso de cambio...".

Tras el llamado a la moderaci√≥n y una dura reflexi√≥n general, esper√≥ siquiera alguna respuesta de apoyo. Tras unos instantes de silencio, una senadora que sol√≠a lanzar fervorosos discursos socialistas en Oruro, levant√≥ la mano. La expectativa se hizo notoria y "el Gringo" parec√≠a esperar un primer eco a su incipiente campa√Īa de austeridad.

"Compa√Īero Gringo, ya que usted ha renunciado a los dos veh√≠culos de presidencia de C√°mara, quiero hacerle una solicitud -dijo la parlamentaria-: ¬Ņno habr√° caso de que usted pueda pedir que yo pueda utilizar unito de ellos? Porque necesito". El testigo recuerda que Gonz√°lez s√≥lo atin√≥ a agachar la cabeza y a dar por concluida la reuni√≥n, con notoria indignaci√≥n.

Se inicia una nueva etapa parlamentaria. Sus representantes nacionales le significan al pueblo boliviano un presupuesto de 452,7 millones de bolivianos (370 millones para diputados y 82 millones para senadores). Cerca de 66 millones de dólares anuales con sumas similares en cada gestión. Un monto que probablemente en el balance costo-beneficio y en medio de una crisis económica sin precedentes sea motivo de crecientes cuestionamientos.

Seg√ļn lo registrado tras la reciente elecci√≥n, s√≥lo seis parlamentarios ya fueron parte de otras legislaturas. ¬ŅSer√° que entre Creemos, Comunidad Ciudadana y la nueva cuanto masiva bancada masista se vuelve a pactar ese impl√≠cito secreto mejor guardado de la ALP?

 

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