Riesgos de una escalada de tensi√≥n pol√≠tica se√Īaliza el periodo preelectoral
Edición "dat0s 231"
Por: Redacción dat0s
Julio 2020

Hay quienes aseguran que las elecciones no se realizarán como están previstas el 6 de septiembre. El cuadro político tenso no es el mejor en medio de un ambiente de malestar y denuncias que podrían convertirse en una escalada a la guerra sucia.

Hoy cuando uno ve en las calles a la gente con m√°scaras y alcoholes de desinfecci√≥n, se pregunta si esto que se ve es la "nueva normalidad" y, en qu√© medida, podr√≠a afectar la realizaci√≥n de las elecciones generales programadas para el pr√≥ximo 6 de septiembre. Cuando se revisan las estad√≠sticas sobre el incremento de contagios y el n√ļmero de muertos por la pandemia del nuevo coronavirus, la incertidumbre cala en lo m√°s hondo. Bolivia ha pasado momentos dram√°ticos en su historia pol√≠tica, pero quiz√° ninguno como este, aleatoriamente de lo que representa la emergencia sanitaria cualquier resultado pende de una crisis econ√≥mica que hace del panorama a√ļn m√°s incierto.

Infect√≥logos y salubristas creen que la exposici√≥n al virus permite el contagio, por lo tanto, acudir masivamente a los recintos de elecci√≥n ser√≠a una locura ante el anuncio de las autoridades de que los casos podr√≠an llegar a fines de agosto por encima de los 100.000 contagios. Brasil ha postergado sus elecciones para escoger a sus autoridades estaduales que estaban programadas para agosto. Estados Unidos que debe realizar un proceso para elegir a un nuevo presidente, no ha declarado nada que por el momento haga pensar en la interrupci√≥n del proceso. Corea de Sur realiz√≥ unas exitosas elecciones en plena evoluci√≥n de la pandemia. El resultado electoral ha sido excepcional en Corea del Sur. Quiz√° m√°s vigoroso que excepcional, porque se vivi√≥ una fiesta. Aqu√≠ en Bolivia los hechos no parecen indicar ni de lejos que seamos Corea del Sur, disciplinada, confiada, moderna; Bolivia, al contrario, se autodestruye con una facilidad que eriza la piel. Las redes sociales, el medio por el que m√°s se informan los bolivianos, abundan con mensajes discriminatorios: "lleno de gente ignorante e incapaz". Sin embargo, un estudio de monitoreo de la maquineista Google dice que los bolivianos se encuentran entre las naciones m√°s obedientes para quedarse en casa. Cierto o no, el pron√≥stico de la tecnol√≥gica es comprensible dadas las herramientas de control que posee. Saber d√≥nde est√°s y medir tus salidas y entradas no es algo imposible para esa compa√Ī√≠a.

Quiere decir que las elecciones en duda, podr√≠an celebrarse con medidas extremas de protecci√≥n que corresponden dictar al Tribunal Supremo Electoral. El √≥rgano ya ha solicitado un presupuesto adicional de 250 millones de bolivianos para reforzar las medidas de seguridad. Su presidente Salvador Romero ha declarado que "ir a votar va a ser igual que ir al banco". Los electores se han burlado de esa declaraci√≥n. Lo com√ļn es la cr√≠tica enconada que le ha puesto un a√Īadido de extrema polarizaci√≥n a este escenario confrontacional en el que vivimos hace exactamente ocho largos meses.

Pero la discusi√≥n no se acaba aqu√≠. Bolivia atraviesa una emergencia sanitaria que se sum√≥ a la crisis pol√≠tica que arrastra desde octubre pasado cuando miles de j√≥venes salieron a reclamar un presunto fraude del oficialismo. Esa arremetida debilit√≥ el proceso, hasta que despu√©s de 21 d√≠as de movilizaci√≥n y par√°lisis del aparato productivo, al fin el ex presidente Evo Morales abandon√≥ el pa√≠s en un hecho que ha sido considerado como una traici√≥n a las organizaciones que lo respaldaron. Sea como fuere, tambi√©n hay importantes sectores que aseguran que no hubo fraude y s√≠ un golpe de Estado. Mientras el secretario general de la ONU Luis Almagro defiende que hubo fraude, teor√≠a a la que se suman importantes sectores de la poblaci√≥n, hay pa√≠ses europeos que se resisten hasta ahora a reconocer al Gobierno de A√Īez admitiendo indirectamente esa hip√≥tesis a la que se suman algunos influyentes medios de comunicaci√≥n. El prestigioso The New York Times sustenta con an√°lisis de expertos que no hubo fraude por lo tanto s√≠ hubo golpe. Dos curiosas formas de enfrentar el pa√≠s entre adeptos y adversarios de teor√≠as conspirativas a las que se ha sumado la pandemia de la Covid-19 que ha polarizado al pa√≠s, en este caso, entre quienes opinan que el manejo para combatir la emergencia desatada por el nuevo coronavirus ha sido deficiente, en tanto que los otros aseguran que el culpable es el Gobierno del MAS que no encar√≥ los principales desaf√≠os en salud y despilfarr√≥ los recursos en la compra superflua de aviones, helic√≥pteros, en la construcci√≥n de museos para endiosar al caudillo o en su defecto, critican la enorme capacidad de construir estadios in√ļtiles. Esa es la Bolivia que concurrir√° a las urnas. Polarizada casi irreconciliablemente, lo que hace temer enfrentamientos a√ļn peores.

Incluso con el pa√≠s paralizado por la cuarentena decretada por el Gobierno el pasado 21 de marzo, los enconos han tomado forma de sublevaci√≥n en algunos lugares del pa√≠s, a los que se identifica de masistas, en su af√°n, dicen, de desestabilizar la gesti√≥n de la presidenta Jeanine A√Īez, que est√° pasando d√≠as l√ļgubres, arrinconada desde que decidi√≥ dar un salto mortal pasando de presidenta transitoria -con el √ļnico objetivo de convocar elecciones- a candidata prestada; lugar que la hace blanco de duras cr√≠ticas. Una amplia mayor√≠a de los bolivianos, seg√ļn estudios de opini√≥n confiables, afirman que la presidenta deb√≠a renunciar a sus afanes pol√≠ticos y conducir al pa√≠s a un puerto seguro ocup√°ndose exclusivamente de atender la emergencia sanitaria y no as√≠ una campa√Īa que se ha te√Īido de sombras. El √≠ndice de popularidad de A√Īez ha decrecido considerablemente.

Una escalada a la guerra sucia

En las √ļltimas semanas tambi√©n increment√≥ la guerra sucia, de la oposici√≥n contra el Gobierno y del Gobierno contra la oposici√≥n. No solo el MAS hace esfuerzos por desmontar los argumentos del oficialismo sobre su eficiencia para manejar la situaci√≥n pol√≠tica y la crisis econ√≥mica, sino que el resto de candidatos con chances de obtener un buen resultado en las elecciones, han decidido apuntar al Gobierno por su ineptitud e ingenuidad para encarar cuestiones de Estado, adem√°s de su falta de transparencia. Provocando temores en lugar de tranquilidad a la poblaci√≥n. Este panorama es ideal para iniciar la guerra sucia todos contra todos con sinn√ļmero de estrategias y vastos canales de difusi√≥n. Por ejemplo, se dice que el esc√°ndalo por la compra de respiradores fue montado por el MAS. El comandante de un grupo de investigadores de la Polic√≠a Nacional arm√≥ una conferencia de prensa precisando detalles de llamadas y conversaciones entre los denunciados de montar el sobreprecio de los respiradores con dirigentes del MAS que residen en Argentina. Pero, a la par se ha sabido que el comandante de esa unidad de investigaciones de la polic√≠a no tiene la cara intachable. Es acusado ante la justicia por enriquecimiento il√≠cito y corrupci√≥n. O sea, un cuadro que pone en riesgo la honorabilidad de todos los actores pol√≠ticos involucrados en pugnas que est√°n llegando al hast√≠o de la poblaci√≥n, en medio de una cuarentena insostenible. El 80 por ciento de los bolivianos, no tiene empleo fijo, es decir subsiste a diario con los ingresos del comercio informal del que vive, que lo obliga a mantener un contacto permanente con las calles.

Los sectores acomodados entretanto, difaman a los informales tach√°ndolos de "ignorantes" por romper la cuarentena y se victimizan de vivir en un pa√≠s de "salvajes". El Chapare, por ejemplo, donde radica la principal fuerza electoral del MAS es apuntada como el lugar donde se conformaron carteles de la droga que sustentaron al Gobierno del presidente Morales. Y donde est√°n afincados los grupos m√°s radicales que han roto la cuarentena haciendo caso omiso de las determinaciones del Gobierno. Ya se han registrado amagos de enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los cocaleros ¬ŅQu√© pasar√° si esa regi√≥n ubicada a la vera del camino de la principal carretera del pa√≠s llegara a desbordarse para evitar que otro Gobierno que no sea el del MAS, asuma el mando del pa√≠s? Son preguntas que no tienen respuesta.

Hay otro frente de guerra incrustado en los poderes del Estado, se dice que el Poder Judicial sigue controlado por gente del anterior esquema y que desde all√≠ se ejerce protecci√≥n a los sindicados por corrupci√≥n. Por ejemplo, han salido de la c√°rcel a detenci√≥n de r√©gimen domiciliario los ex ministros Carlos Romero y Nemesia Achacollo que no deber√≠an gozar de este beneficio. Lo propio sucede con la Asamblea Legislativa controlada por el MAS. La presidenta de la Asamblea Legislativa Eva Copa, a pesar de su inexperiencia maneja un poder paralelo que varias veces ha puesto en jaque al Ejecutivo. Estos enfrentamientos por el control del poder absoluto han subido los enconos en medio de disputas de que por qu√© el Gobierno de A√Īez no se ocup√≥ desde el primer d√≠a de su mandato transitorio de barrer los residuos del masismo en la administraci√≥n estatal. Las redes sociales est√°n plagadas de comentarios que le han valido una indisimulada p√©rdida de credibilidad ¬ŅPor qu√© A√Īez no se anima a cerrar la Asamblea Legislativa? Hay m√°s de una respuesta para descifrar ese misterio. Y es que con Asamblea clausurada A√Īez sellar√≠a el motivo por el que se dice asumi√≥ por un golpe de Estado.

"La polarización beneficia al actual Gobierno porque se podría quedar sentado en la silla presidencial hasta cuando haya concluido la pandemia del nuevo coronavirus y eso es tan incierto como decir que hay un acuerdo político entre el oficialismo y el MAS", dicen los expertos políticos. Por el momento la fragilidad es la "nueva normalidad" que ha crispado los ánimos entre los defensores y los enemigos del MAS.

 

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