Una elecci贸n amarga. Acusaciones de fraude. Y, ahora, una reconsideraci贸n
Por: Anatoly Kurmanaev y Maria Silvia Trigo / The New York Times
Junio 2020
Fotografia: David Mercado/Reuters

Un minucioso examen de los datos de la elecci贸n boliviana sugiere que el an谩lisis inicial de la OEA que plante贸 dudas sobre fraude electoral -y ayud贸 a derrocar a un presidente- fue defectuoso.

Fue la elecci贸n m谩s disputada en d茅cadas: Evo Morales, el primer presidente ind铆gena de Bolivia, se postulaba para un cuarto mandato, enfrentando una oposici贸n que lo ve铆a como un l铆der autoritario y reacio a renunciar al poder.

Al comenzar el conteo preliminar de votos, el 20 de octubre de 2019, las tensiones aumentaron. Cuando el recuento se detuvo -de repente y sin explicaciones- y luego se reinici贸 al d铆a siguiente, mostr贸 que Morales ten铆a los votos suficientes para ganar las elecciones a duras penas.

Entre sospechas de fraude estallaron protestas en todo el pa铆s y la comunidad internacional recurri贸 a la Organizaci贸n de Estados Americanos, que hab铆a sido invitada a observar las elecciones, para que las evaluara.

La declaraci贸n de la organizaci贸n, que se帽alaba "un cambio inexplicable" que "modifica dr谩sticamente el destino de la elecci贸n", levant贸 sospechas acerca de la votaci贸n y provoc贸 una serie de eventos que cambi贸 la historia de la naci贸n sudamericana. La oposici贸n aprovech贸 el reclamo para intensificar las protestas, reunir apoyo internacional y, semanas despu茅s, sac贸 a Morales del poder con apoyo militar.

Ahora, un estudio de investigadores independientes, que utiliza datos obtenidos por The New York Times de las autoridades electorales de Bolivia, descubri贸 que el an谩lisis de la Organizaci贸n de Estados Americanos era deficiente.

Los investigadores descubrieron que la conclusi贸n de que los votos a favor de Morales aumentaron inexplicablemente una vez que el conteo se reanud贸 estuvo basada en datos incorrectos y t茅cnicas estad铆sticas inapropiadas.

"Examinamos detenidamente la evidencia estad铆stica de la OEA y hallamos problemas con sus m茅todos", dijo Francisco Rodr铆guez, un economista que ense帽a estudios latinoamericanos en la Universidad de Tulane. "Una vez que corregimos esos problemas, los resultados de la OEA desaparecen, sin dejar evidencia estad铆stica de fraude".

Rodr铆guez realiz贸 el estudio con Dorothy Kronick, experta en pol铆tica latinoamericana en la Universidad de Pennsylvania, y Nicol谩s Idrobo, estudiante de doctorado en la misma universidad y coautor de un libro de texto sobre m茅todos estad铆sticos avanzados. Su estudio es un documento de trabajo que a煤n no ha sido sometido a una revisi贸n de pares.

Ciertamente, los autores dicen que su an谩lisis se enfoca solo en el an谩lisis estad铆stico de la OEA sobre los resultados de la votaci贸n, y no prueba que la elecci贸n haya sido libre y justa. De hecho, se documentaron muchos problemas con la votaci贸n.

En un intento por sofocar las protestas que se produjeron al anunciar su victoria, Morales llam贸 a la OEA a conducir una auditor铆a electoral "vinculante".

El informe resultante de 100 p谩ginas, publicado en diciembre, contiene la evidencia de errores, irregularidades y "una serie de operaciones maliciosas" destinadas a alterar los resultados. Estos incluyen servidores ocultos de datos, comprobantes de votaci贸n manipulados y firmas falsificadas, que seg煤n la organizaci贸n imposibilitaron validar los resultados de las elecciones.

La OEA encontr贸 evidencia de modificaci贸n de por lo menos 38.000 votos. Morales proclam贸 su victoria por un margen de 35.000.

"Hubo fraude, simplemente no sabemos d贸nde y cu谩ndo", dijo Calla Hullum, una experta en Bolivia de la Universidad de Miami que presenci贸 la elecci贸n y analiz贸 los hallazgos de la OEA.

"El problema con el informe de la OEA es que lo hicieron muy r谩pido", dijo Hullum. Eso configur贸 la narrativa de las elecciones antes de que los datos pudieran analizarse adecuadamente, dijo.

Esa afirmaci贸n inicial de la OEA es lo que los investigadores independientes espec铆ficamente cuestionan en su estudio.

La ca铆da de Morales allan贸 el camino a un gobierno provisional de extrema derecha, liderado por Jeanine 脕帽ez Ch谩vez, que a煤n no ha cumplido el mandato de supervisar nuevas elecciones. El nuevo gobierno ha perseguido a los partidarios del expresidente, silenciando a la disidencia y trabajado para consolidar su control del poder.

Siete meses despu茅s de la ca铆da de Morales, Bolivia no tiene un gobierno electo ni una fecha oficial de elecciones.

La OEA dijo que respalda su an谩lisis estad铆stico, porque hab铆a detectado con 茅xito los primeros indicios de fraude.

"Es un punto discutible", dijo el jefe de observadores electorales, Gerardo de Icaza, en respuesta a las dudas planteadas por el nuevo estudio. "Las estad铆sticas no prueban ni refutan el fraude. Las evidencias s贸lidas como declaraciones falsas y estructuras inform谩ticas escondidas lo hacen. Y eso es lo que encontramos".

La acusaci贸n inicial de la organizaci贸n se produjo justo despu茅s de las elecciones m谩s disputadas de Bolivia desde el regreso a la democracia en la d茅cada de 1980. Para postularse a un cuarto mandato, Morales socav贸 leyes, llen贸 el consejo electoral de personas que le eran leales e ignor贸 los resultados de un refer茅ndum que le prohibi贸 buscar la reelecci贸n.

Al afirmar que no se pod铆a confiar en la elecci贸n de octubre, algunos l铆deres de la oposici贸n dijeron que paralizar铆an al pa铆s si Morales declaraba la victoria.

Por su parte, los partidarios en gran parte ind铆genas de Morales, por temor al regreso de los pol铆ticos conservadores que hab铆an sido la regla en el pa铆s antes de que Morales asumiera el poder en 2006, juraron defender sus ganancias pol铆ticas a toda cosa.

El Departamento de Estado de Estados Unidos reaccion贸 r谩pidamente a la declaraci贸n de la OEA, acusando a los funcionarios electorales de intentar "perturbar la democracia de Bolivia". Carlos Mesa, el principal candidato de la oposici贸n, y Luis Fernando Camacho, uno de los principales l铆deres de las protestas, citaron la afirmaci贸n de la organizaci贸n al justificar sus llamados a la acci贸n callejera.

"La OEA, como veedor, ratific贸 las dudas que ten铆amos todos los bolivianos y esa preocupaci贸n de que nos hab铆an violentado el voto", dijo Camacho en un video el 22 de octubre.

Las manifestaciones se intensificaron en las semanas siguientes, Morales comenz贸 a perder el apoyo de las fuerzas de seguridad. El goteo de las deserciones del gobierno se convirti贸 en una inundaci贸n.

Morales, visiblemente demacrado, apareci贸 en televisi贸n nacional para ofrecer nuevas elecciones, pero para entonces era demasiado tarde. Ese mismo d铆a, los militares le pidieron a Morales que se retirase. Huy贸 al exilio poco despu茅s.

"La OEA termin贸 de hundir la legitimidad que pod铆a tener el resultado de la votaci贸n", afirm贸 el analista Gonzalo Mendieta, un destacado columnista boliviano.

En su auditor铆a de las elecciones, la organizaci贸n dijo que encontr贸 una "tendencia altamente improbable en el 煤ltimo 5 por ciento del recuento" que empujaba a Morales por encima del umbral para una victoria absoluta, sin una segunda vuelta.

Los autores del nuevo estudio dijeron que no pudieron replicar los hallazgos de la OEA usando las t茅cnicas que probablemente emple贸. Dijeron que apareci贸 un cambio s煤bito en la tendencia solo al excluir los resultados de las cabinas de votaci贸n procesadas manualmente y con informes tard铆os.

Esto sugiere que la organizaci贸n us贸 un conjunto de datos incorrectos para llegar a su conclusi贸n, dijeron los investigadores. La diferencia es significativa: las 1500 cabinas de votaci贸n tard铆as que fueron excluidas representan la mayor parte de los votos finales que el an谩lisis estad铆stico de la OEA afirm贸 que eran sospechosos.

Adem谩s, los acad茅micos dijeron que la organizaci贸n us贸 un m茅todo estad铆stico inapropiado que cre贸 artificialmente la apariencia de una ruptura en la tendencia de la votaci贸n.

El consultor de la OEA que realiz贸 su an谩lisis estad铆stico, el profesor Irfan Nooruddin de la Universidad de Georgetown, dijo que el nuevo estudio tergivers贸 su trabajo y se equivoc贸. No proporcion贸 detalles ni comparti贸 sus m茅todos o datos con los autores del estudio, a pesar de las reiteradas solicitudes.

Por su parte, De Icaza, de la OEA, dijo que, en t茅rminos generales, los datos de las elecciones m谩s recientes de Bolivia eran demasiado defectuosos para extraer conclusiones significativas.

"Est谩s haciendo un ejercicio estad铆stico con documentos falsificados", dijo. "La pregunta no es si los n煤meros falsos suman. La pregunta es si son falsos o no, y lo son".

Julie Turkewitz colabor贸 con reporter铆a desde Bogot谩, Colombia.

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