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Ediciones DATOS-BO.COM
Batallas culturales, peleas internas y mucho desorden: los cien días de Bolsonaro
Por: The New York Times Lunes, Abril 15, 2019-Hrs.
Adriano Machado/Reuters

"No nací para ser presidente", dijo Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, durante un discurso reciente en su residencia oficial. "Nací para ser soldado".

El tono usado por Bolsonaro, capitán retirado del Ejército, fue sutil. Pero el mensaje enfatizó la turbulencia que ha caracterizado sus primeros meses como mandatario.

En poco m√°s de cien d√≠as en el cargo ha tenido que usar gran parte de su capital pol√≠tico, pero ha logrado pocos resultados en temas esenciales. Los brasile√Īos est√°n perdiendo la paciencia.

Bolsonaro, un político populista de derecha, llegó a la presidencia con la gran misión de lograr un cambio exigido por los electores hartos de la corrupción política, la violencia y los persistentes efectos de una profunda recesión.

En cambio, su mandato se ha visto afectado por batallas culturales, disputas entre las facciones que lo apoyan (las fuerzas militares, los evang√©licos y los antiglobalistas) y el desorden, adem√°s de la salida de dos ministros. Su partido es investigado en relaci√≥n con un posible esquema ilegal de financiamiento de campa√Īas electorales, y uno de sus hijos, el senador Fl√°vio Bolsonaro, tambi√©n est√° siendo investigado por corrupci√≥n.

Los proyectos de ley que podrían ayudar a las finanzas del país y reformar el sistema penal de justicia languidecen en el Congreso, una institución en la que el presidente no ha podido construir alianzas, y la economía sigue debilitándose.

Su actitud impulsiva y combativa -que le fue √ļtil durante la campa√Īa- ha causado consternaci√≥n ahora que es presidente. Durante el carnaval caus√≥ revuelo cuando public√≥ un video sexualmente expl√≠cito en Twitter. Despu√©s hizo un llamado a las fuerzas armadas para conmemorar el golpe de Estado de 1964 que dio inicio a un r√©gimen militar que dur√≥ 21 a√Īos.

Todo esto ha provocado que tenga el √≠ndice de popularidad m√°s bajo de cualquier mandatario en su primer periodo desde que se restaur√≥ la democracia a mediados de la d√©cada de 1980, seg√ļn una encuesta de Datafolha: el 30 por ciento de los ciudadanos dice que su presidencia es mala o terrible.

Kim Kataguiri, un legislador federal liberal cuyo influyente Movimiento Brasil Libre respald√≥ con entusiasmo la candidatura de Bolsonaro, dijo que su desempe√Īo ha sido una gran decepci√≥n.

"Ya estamos en un periodo de estancamiento", comento. "Los mercados pronostican que Brasil no podr√° cumplir con sus obligaciones, controlar su deuda p√ļblica ni recibir inversiones".

El portavoz de Bolsonaro no respondió a las solicitudes de una entrevista para este reportaje, y el vicepresidente Hamilton Mourão canceló una entrevista para hablar sobre los primeros 100 días de gobierno.

Muchas personas en Brasil -enemigos y simpatizantes por igual- creen que Bolsonaro ha sido su peor enemigo.

"Las crisis no están siendo generadas por la oposición", dijo Marcelo Freixo, legislador federal de izquierda, sobre el actual gobierno. "Ellos están creando sus propias crisis".

Uno de los ejemplos es el intento de Bolsonaro de abordar uno de los desaf√≠os m√°s grandes de su presidencia: reformar el sistema de pensiones del pa√≠s que, seg√ļn los economistas, es una bomba de tiempo que la novena econom√≠a m√°s grande del mundo debe atender para prevenir una crisis.

Paulo Guedes, el ministro de Finanzas de Bolsonaro, hace poco les dijo a los legisladores que Brasil gasta diez veces más en pensiones que en educación, una situación que equivale a "enviar un avión para que atraviese el océano sin combustible".

A Bolsonaro se le atribuy√≥ la propuesta de un proyecto de ley que recortar√≠a de manera importante los generosos beneficios, los cuales permiten que algunos brasile√Īos se retiren antes de cumplir los 50 a√Īos. Sin embargo, tambi√©n se ha distanciado de las pr√°cticas del pasado con las que los presidentes repart√≠an ministerios, puestos bien pagados en el gobierno y financiamiento a partidos de todo el espectro pol√≠tico para establecer coaliciones y aprobar proyectos de ley en el Congreso.

Sin una nueva estrategia, Bolsonaro ha tenido problemas para mantener a raya a los 58 legisladores de su propio partido, lo que ha puesto en tela de juicio su capacidad de lograr que se aprueben medidas poco populares en la legislatura multipartidista e ingobernable de Brasil, que tiene 594 representantes.

Las audiencias en torno a los cambios en las pensiones se han convertido en ri√Īas de gritos, lo cual ha frustrado a los impulsores dentro y fuera del gobierno, y tambi√©n ha provocado que sus aliados hablen de Bolsonaro en un tono francamente desde√Īoso.

Rodrigo Maia, el presidente de la Cámara de Diputados, en un principio había acordado liderar la reforma a las pensiones. Desde entonces se ha lavado las manos para no hacer lo que dicta el gobierno, y ha comparado su posición con la de una mujer golpeada que no soportará más abusos.

Mientras pasa el tiempo, los pronósticos para la aprobación del proyecto de ley se debilitan más.

"Mi perspectiva sobre el futuro es que no aprobaremos la reforma a las pensiones, entraremos en una recesión y el gobierno terminará desangrándose", dijo Kataguiri, el legislador liberal, en una entrevista.

Los altos funcionarios del gobierno han dicho en entrevistas que la tormentosa relaci√≥n con el Congreso es una se√Īal de que Brasil pasa por una transformaci√≥n necesaria, aunque ca√≥tica, bajo el mando de Bolsonaro.

Carlos Alberto dos Santos Cruz, un general retirado que funge como secretario de Gobierno de Bolsonaro, dijo que el Congreso debe adaptarse a una nueva realidad.

"Brasil no operaba bajo un principio democr√°tico clave", dijo Santos Cruz en una entrevista. "Durante mucho tiempo, vivimos sin poderes independientes, porque la rama ejecutiva compraba a la rama legislativa".

Eduardo Bolsonaro, legislador federal y uno de los hijos del presidente, dijo que su padre estaba cumpliendo con su promesa de cambiar el sistema político que ha fomentado la corrupción y el nepotismo a lo largo de las décadas.

"Estamos desligándonos de un paradigma que siempre creó un Estado poco eficaz y que a veces fomentaba la corrupción", comentó.

El atolladero en el Congreso no ha evitado que Bolsonaro cumpla con otras promesas de campa√Īa, argument√≥ su hijo, y cit√≥ la cercan√≠a con Estados Unidos, las subastas de entidades propiedad del Estado y las reformas para reducir la regulaci√≥n excesiva como sus primeros √©xitos.

Bolsonaro también ha hecho que los civiles puedan comprar armas con más facilidad y que las industrias tengan mayor acceso a zonas protegidas de la selva amazónica.

Sergio Moro, exjuez federal que ahora es ministro de Justicia, dijo en una entrevista que el gobierno ha dado pasos audaces para combatir la epidemia de violencia del pa√≠s, una de las principales promesas de campa√Īa de Bolsonaro.

Moro presentó ante el Congreso una propuesta de reforma para el código penal, que incluye medidas anticorrupción más estrictas. Además, el Estado ha comenzado a transferir a narcotraficantes de alto nivel de prisiones con baja seguridad a centros donde ya no pueden dirigir sus negocios tras las rejas.

Sin embargo, esas medidas se han visto eclipsadas por los conflictos internos, la intriga y las declaraciones controvertidas por parte de los principales miembros de un gobierno que suele generar sus propias crisis.

Quiz√° nadie ha hecho m√°s para alimentar el tumulto que Olavo de Carvalho, un escritor brasile√Īo conservador que propone an√°lisis pol√≠ticos y teor√≠as conspirativas con los videos que sube y los tuits que publica desde su casa en Virginia. Bolsonaro dijo que Carvalho inici√≥ "la revoluci√≥n" que lo llev√≥ a la presidencia mientras se sentaba a su lado en una cena reciente en Washington.

No obstante, el gran respeto que Bolsonaro siente por Carvalho no es compartido universalmente en el gobierno, en gran medida debido a las polémicas opiniones de Carvalho.

Carvalho ha afirmado que las bebidas de Pepsi están endulzadas con las células de fetos abortados; que legalizar el matrimonio igualitario lleva a legalizar la pedofilia; y que los desastres naturales catastróficos como el huracán Katrina y el terremoto de 2011 en Haití, quizá son castigos divinos por practicar tradiciones religiosas africanas.

Dos de los ministros que se unieron al gobierno como sugerencia de Carvalho han generado controversias similares, que dentro del gobierno se consideran contraproducentes.

Poco despu√©s de tomar el cargo como ministro de Educaci√≥n, Ricardo V√©lez, un acad√©mico colombiano ultraconservador, dijo en una entrevista con una publicaci√≥n semanal que los brasile√Īos que viajan al extranjero se comportan como "can√≠bales" que roban cosas de los hoteles y los chalecos salvavidas de los aviones.

Poco después, lo atacaron por enviar una carta a las escuelas exigiendo que se lea a los estudiantes una consigna política de Bolsonaro después de cantar el himno nacional. Luego de muchas controversias fue removido del cargo la semana pasada.

Otro disc√≠pulo de Carvalho, el ministro de Relaciones Exteriores Ernesto Ara√ļjo, tambi√©n fue criticado por decir que el nazismo era un movimiento de izquierda, una afirmaci√≥n que Bolsonaro repiti√≥ cuando¬†hace poco visit√≥ el museo del Holocausto en Israel. El sitio web del museo dice que el Partido Nazi era una rama de los "grupos radicales de derecha" (Bolsonaro dijo la semana pasada que¬†el Holocausto "puede perdonarse, pero no olvidarse", lo cual provoc√≥ a√ļn m√°s controversia).

Carvalho se ha dirigido a varios de los ocho generales retirados del gabinete de Bolsonaro, entre ellos el vicepresidente Hamilton Mour√£o, y los ha calificado como enemigos dentro del Estado.

Mientras tanto, los generales han buscado alejarse del conflicto y son vistos como una fuerza moderada y estabilizadora dentro de un equipo caótico.

Augusto Heleno Ribeiro, un exgeneral que supervisa las políticas de seguridad en el Gabinete, dice que se merecen esa reputación.

"Nuestro estilo es ser conciliadores, no incendiarios", dijo en una entrevista. "Eso es porque sabemos muy bien los peligros del extremismo"