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Protestas en Chile: la generación que le perdió el miedo al toque de queda
Por: BBC Mundo Miércoles, Octubre 23, 2019-Hrs.
AFP

"El gobierno de Sebasti√°n Pi√Īera consigui√≥ que la gente le perdiera el miedo y el respeto al toque de queda".

As√≠ le dice a BBC Mundo Juan Crist√≥bal Cantuarias, ex dirigente estudiantil de 24 a√Īos y una de las muchas personas que no han respetado el toque de queda impuesto en Chile en los √ļltimos d√≠as..

"Nosotros no nos pasamos tanto, nos quedamos fuera una media hora, 15 minutos más... pero nos los planteamos como un acto de rebeldía ante una medida desproporcionada que busca acallar la movilización y apagar el fuego con bencina", dice Cantuarias.

"Además, se ha visto que no son capaces de hacerlo efectivo, que no pueden asegurarlo materialmente. Nosotros nos quedamos afuera y en algunas calles los militares no llegan hasta mucho después", relata.

Parte de las medidas del estado de emergencia impuesto por el presidente Sebasti√°n Pi√Īera, el toque obliga a millones de personas a permanecer recluidas en sus domicilios cada noche a riesgo de ser detenidas en un recinto policial hasta la madrugada siguiente, sujetas adem√°s a una citaci√≥n a fiscal√≠a y una multa.

La noche del lunes, un grupo de manifestantes desafió el toque de queda frente a la Escuela Militar, en el edificio donde se forman los uniformados chilenos y en una de las comunas más ricas de la capital. El grupo sólo se disolvió mientras los militares avanzaban hacia ellos disparando al aire y gritando que volvieran a sus casas.

En otras zonas de Santiago, un periodista capturó en vivo el paso de una patrulla disparando hacia un sector residencial. En televisión, un reportero flanqueado por un militar buscaba nerviosamente su nombre en el salvoconducto que permite a la prensa circular cada noche. Cuando finalmente lo encontró, se escucharon aplausos de alivio en el estudio.

El martes, el presidente Sebasti√°n Pi√Īera cambi√≥ el tono de su discurso, pidi√≥ perd√≥n por su "falta de visi√≥n" y prometi√≥ reformas sociales como el aumento del salario m√≠nimo y subir en un 20% la pensi√≥n b√°sico. Ya antes hab√≠a retirado el aumento a los precios del metro, el detonante de las protestas.

Símbolo oscuro

El general Javier Iturriaga, designado por el Presidente Sebasti√°n Pi√Īera como jefe de la defensa nacional en Santiago, plante√≥ el toque de queda como una forma de evitar los incendios y saqueos registrados desde el inicio de las protestas y en forma paralela a las manifestaciones pac√≠ficas.

La oposición política ha pedido derogar la prohibición de salir en las noches y desmilitarizar el país, a medida que aumentan las denuncias de violencia policial y militar y ya se cuentan 15 personas fallecidas en distintas circunstancias bajo el estado de excepción constitucional.

El toque de queda es en Chile es uno de los s√≠mbolos de los m√°s oscuros d√≠as del general Augusto Pinochet, quien lo impuso a partir del mismo d√≠a del golpe, en 1973, y en forma reiterada hasta 1987. En esos a√Īos, desobedecer el toque pod√≠a costar la vida.

El doctor en ciencia pol√≠tica Felipe Ag√ľero, quien fue detenido por los militares en 1973, recuerda que el toque era una experiencia angustiante, que nadie se atrev√≠a a desafiar.

"El toque de queda que le tocó a uno se impuso desde el comienzo muy drásticamente, con balazos de verdad. Yo había estado preso y tenía mucho susto", le cuenta a BBC Mundo.

"Me preocupaba de llegar muy temprano a mi casa, y toda la gente se preocupaba mucho de los que llegaban al filo de la hora. El toque era muy severo y provocaba mucho temor".

Cuarenta a√Īos m√°s tarde, el propio Ag√ľero ha visto con sorpresa, desde su ventana, c√≥mo las personas desobedecen la restricci√≥n.

"Me di cuenta desde el primer día que esto era otra cosa. Mucha gente mayor le dijo a los jóvenes que podían protestar todo lo que querían, pero que con el toque de queda no se juega: pero aquí sí parece haber un poco más de espacio. Ellos están viviendo una experiencia un poco diferente y desde el principio han estado tratando de empujar los límites", afirma.

Pero Aguero plantea, además, que la generación que hoy desafía el toque tiene también una idea distinta de la autoridad.

"Nosotros vivimos en una sociedad s√ļper verticalizada en todas las esferas, de mucho respeto a la autoridad, aunque fuera segmentada. De uno y otro lado pol√≠tico, respetabas a tu autoridad. Era otro tipo de juventud. Ahora tenemos a una generaci√≥n que se expresa a s√≠ misma, sin mediaciones, que tiene una mejor percepci√≥n de s√≠ misma, de su val√≠a, de su emplazamiento en el mundo", describe el acad√©mico.

"La gente no respeta el toque"

El desafío al toque se ha hecho visible desde el primer día en Plaza Italia, epicentro de la ciudad de Santiago, donde hay manifestaciones permanentes desde el inicio de las protestas, y el primer lugar donde se vio a los militares asumiendo el control de la seguridad en en Santiago tras el régimen militar.

Uno de los manifestantes, Luciano Arrau, de 25 a√Īos, describe a BBC Mundo c√≥mo las personas empezaron a quebrar la prohibici√≥n.

"El primer día me daba susto, no sabía que cómo iban a actuar. No me atrevía a salir, así que me puse a tocar la trutruca por la ventana, cantaba y gritaba. Había mucho ruido desde los edificios, y poca gente afuera. Pero al día siguiente, la gente ya empezó a quedarse afuera después del toque, y yo también.

"El domingo me qued√© hasta unos 40 minutos. Despu√©s de eso tuvimos que empezar a guardarnos porque empezaron a disparar, no s√≥lo lacrim√≥genas, sino balines. Ya era riesgoso, los carabineros nos estaban gritando. Aqu√≠ en Plaza Italia no es como en la periferia, pero igual se act√ļa con violencia", cuenta.

"Yo lo que he visto, de manera generalizada, es que la gente no respeta el toque. La mayor√≠a de los manifestantes en Plaza Italia es gente que naci√≥ o creci√≥ en democracia. Y si bien el miedo est√°, nosotros no tenemos miedo. Porque no estamos en dictadura. Aunque Pi√Īera diga que estamos en guerra, hay un Congreso, hay abogados y abogadas que se la est√°n jugando, est√° la defensor√≠a penal p√ļblica y eso me hace sentir m√°s seguro: s√© que no estamos botados, que no estamos abandonados".

"La represión era... gente que aparecía muerta"

El escritor y columnista Oscar Contardo, de 45 a√Īos, cree que el toque de queda tiene un simbolismo mayor en su generaci√≥n.

"Para mí, como una persona que nació en dictadura, que tuvo su infancia y adolescencia en dictadura, el toque de queda era parte del lenguaje de la dictadura, de un orden militar.

"Es parte del mismo acervo de expresiones con las que uno creció: estado de sitio, estado de emergencia, toque de queda, todas ellas significaban represión. Y la represión era bien gráfica: gente que aparecía degollada, protestas donde los carabineros apaleaban a la gente, gente que aparecía muerta. Estaba asociado a imágenes de cuerpos mutilados, de cuerpos sin vida, de cuerpos maltratados por la autoridad. De que la autoridad va a disponer de tu cuerpo y de tu vida", describe.

El toque fue una forma de disponer del cuerpo de las personas: "el miedo partía por hablar o no hablar de ciertos temas. Y de ahí, del discurso se pasaba a la disposición del cuerpo: dónde ibas, hasta qué hora. Y si no cumplías esa hora podía pasarte cualquier cosa: matarte, tirarte por allí y nadie respondería... Para las generaciones que se criaron en democracia eso no existió nunca, no le tienen miedo, no vivieron con eso encima. Por suerte."

En un país en crisis, cada día la ciudadanía espera la comunicación militar que les dirá si habrá toque o no, y a qué hora deberán volver a sus casas. En ese ambiente, algunos empiezan a buscar alternativas.

A la hora del toque, a trav√©s de redes sociales, las personas llamaban a hacer sonar, desde sus casas, una de las canciones de V√≠ctor Jara, el m√ļsico chileno asesinado pocos d√≠as despu√©s del golpe militar. El t√≠tulo: "El derecho de vivir en paz".