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Las escuchas ilegales afloran el pasado m√°s oscuro del uribismo
Por: El País Jueves, Enero 16, 2020-Hrs.
El País

El arranque de 2020 ha sacudido con fuerza Colombia. Cuando el Gobierno de Iv√°n Duque intentaba aplacar las denuncias de una incursi√≥n paramilitar en Bojay√° y mientras el presidente repart√≠a dulces entre los ni√Īos del pueblo, estallaba otro esc√°ndalo: una serie de denuncias de escuchas ilegales a pol√≠ticos, jueces y periodistas por parte de los militares. De acuerdo con la investigaci√≥n de la revista Semana, esa habr√≠a sido la causa de la salida del controvertido comandante del Ej√©rcito, el general Nicacio Mart√≠nez, quien renunci√≥ en diciembre aduciendo razones familiares. Esta semana, casi al mismo tiempo de la publicaci√≥n, se revel√≥ el hallazgo de dos micr√≥fonos escondidos en el despacho del magistrado de la Corte Suprema de Justicia que lleva el caso del expresidente √Ālvaro Uribe, l√≠der del partido de Gobierno, mentor de Duque y un pol√≠tico ligado a las escuchas ilegales, conocidas coloquialmente en Colombia como¬†chuzadas.

Este esc√°ndalo revive uno de los peores fantasmas de hace una d√©cada, cuando pol√≠ticos de la oposici√≥n, magistrados de la Corte Suprema de Justicia, defensores de derechos humanos y periodistas fueron v√≠ctimas de espionaje por parte de la polic√≠a secreta del Gobierno de √Ālvaro Uribe (2002-2010). Este episodio es recordado como las¬†chuzadas del DAS, como se conoc√≠a al extinto Departamento Administrativo de Seguridad. La investigaci√≥n de la Fsical√≠a sobre esas interceptaciones ilegales, descubiertas en 2009, resultaron en 22 personas condenadas. Las autoridades tambi√©n confirmaron que algunos miembros del DAS entregaban la informaci√≥n de las v√≠ctimas a los paramilitares. La instituci√≥n fue desmantelada en octubre de 2011, durante el Gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018).

Las nuevas revelaciones apuntan a que los datos de las escuchas ilegales ten√≠an como destino a un pol√≠tico del partido de Gobierno. "Francamente es dif√≠cil creer que alguien del Centro Democr√°tico lo recibiera a espaldas de √Ālvaro Uribe, el caudillo. La pregunta obvia es ¬Ņa todas estas el Gobierno no sab√≠a, no estaba al tanto? ¬ŅEl general que comandaba las Fuerzas Militares daba √≥rdenes a motu proprio o de un nivel superior?", se pregunta el senador Iv√°n Cepeda, del izquierdista Polo Democr√°tico, una de las v√≠ctimas de los seguimientos, en conversaci√≥n con este diario.

Duque ha evitado referirse con profundidad a las denuncias de espionaje ilegal: "Aqu√≠ tenemos unas Fuerzas Militares que se han destacado siempre por ser honorables y estar al servicio de los colombianos, y donde haya manzanas podridas, llevarlos a que se les apliquen sanciones ejemplares", se√Īal√≥ el mismo s√°bado desde Bojay√°.

"Hay una similitud del esc√°ndalo actual con el pasado. La √ļnica diferencia son las instituciones: en el pasado se utiliz√≥ al DAS; en el presente, a la inteligencia del Ej√©rcito. Pero son similares porque el jefe inmediato en ambos casos es el Ejecutivo. Tanto del DAS como de la inteligencia del Ej√©rcito el jefe inmediato es el presidente y por eso es llamado a ser el responsable pol√≠tico", valor√≥ el periodista Juli√°n Mart√≠nez, autor del libro ChuzaDas. Mart√≠nez recuerda que en 2009 el espionaje tambi√©n se encamin√≥ hacia magistrados de las altas cortes que investigaban la relaci√≥n de pol√≠ticos con paramilitares.

Los episodios de interceptaciones ilegales abundan en la historia reciente de Colombia, incluso después de que el DAS fue desmantelado. En medio de los diálogos con la extinta guerrilla de las FARC, los negociadores de paz fueron espiados e incluso se dio a conocer la existencia de una red de espionaje que aprovechaba los equipos de la Fiscalía para vender sus servicios al mejor postor. "Pero este caso de chuzadas tiene ingredientes adicionales y especiales, que le dan una connotación política que se correspondería con un anacrónico concepto de guerra interna, de doctrina de seguridad nacional o de guerra fría", apunta el senador Antonio Sanguino, de la progresista Alianza Verde, otro de los congresistas de oposición que ha denunciado que era víctima de escuchas ilegales.

Micrófonos en altas cortes y amenazas a la prensa

El caso actual tiene, seg√ļn Cepeda, tres elementos. "Una inteligencia ilegal que se practica contra quienes defienden el proceso de paz; un ataque a la prensa que durante el 2019 denunci√≥ esc√°ndalos en el Ej√©rcito; y una actividad ilegal de espionaje contra la Corte Suprema de Justicia que lleva el caso de √Ālvaro Uribe". En este √ļltimo punto se refiere al hallazgo de dos micr√≥fonos en el despacho del magistrado C√©sar Reyes, que investiga el caso de presunta manipulaci√≥n de testigos por parte del exmandatario. El alto tribunal entreg√≥ los micr√≥fonos el martes al fiscal general, para determinar si estaban activos y si hab√≠an transmitido datos recientemente. Debido a la investigaci√≥n se revisar√°n las oficinas, viviendas y veh√≠culos de los magistrados de la Corte Suprema.

"Se combinan una serie de delitos en un entramado delictivo de altas implicaciones contra la democracia colombiana. Estamos hablando de chuzadas que se hacen desde el corazón de la inteligencia militar, quizás ordenadas por oficiales, cuya información se le entrega a dirigentes del Centro Democrático, seguramente para también proteger al expresidente Uribe, mantenerlo informado sobre actuaciones judiciales", advierte Sanguino. "El nivel de gravedad es inocultable. Aquí se están socavando los fundamentos mismos de la democracia, esto es una actuación típica de regímenes dictatoriales y autoritarios".

Además del poder legislativo y judicial, el llamado cuarto poder encarnado en periodistas críticos también ha sido un blanco recurrente desde las épocas del DAS. En el episodio más reciente, Semana denunció que algunos de sus periodistas e instalaciones fueron vigiladas por parte de miembros de la inteligencia militar.

Aunque esto le hace un da√Īo enorme a la legitimidad de las Fuerzas Militares, Sanguino destaca el papel de los oficiales honestos que han ayudado a destapar el esc√°ndalo. Ni se puede culpar a todos los uniformados, ni se puede minimizar atribuy√©ndolo a unas pocas manzanas podridas, argumenta el senador. "Hay una estructura ilegal al interior de las Fuerzas Militares, que coincide con los cambios en la c√ļpula militar en tiempos de Duque", concluye.

Hay dos maneras de abordar el esc√°ndalo, sostiene por su parte Camilo Romero, el exgobernador de Nari√Īo que acaba de dejar el cargo, otro de los pol√≠ticos de oposici√≥n que eran espiados. La primera es particularizar qui√©nes son los afectados y qui√©nes los que dieron la orden. "M√°s all√° del hecho, de que hay unos que chuzan a otros, lo que est√° de fondo es que hay una l√≥gica de poder y una l√≥gica de gobierno. Y hoy se ha trastocado el 2020 hac√≠a el 2002. Esa l√≥gica de poder es permisiva con lo ilegal, con la criminalidad, con el paramilitarismo, con el asesinato de l√≠deres sociales. Una l√≥gica de poder intolerante con lo democr√°tico, lo distinto", le dijo a EL PA√ćS. Ese tipo de abusos vulnera la confianza de la ciudadan√≠a en las instituciones, zanja.