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El √ļltimo m√°rtir de las tierras ind√≠genas en Costa Rica
Por: El País Viernes, Febrero 28, 2020-Hrs.

El relato pinta una escena desordenada y convulsa, despu√©s de varios d√≠as de tensiones y agresiones, de enfrentamientos m√°s o menos violentos entre grupos de ind√≠genas y finqueros que poseen tierras en zonas reservadas para los pueblos originarios. Cerca de un sitio conocido como Mano de Tigre, en honor a una enorme piedra con aparente huellas de un felino, unos lugare√Īos recog√≠an, casi a las 22.00 (hora local). de este lunes, el cuerpo sin vida de uno de los dirigentes que no hab√≠an claudicado en el af√°n por recuperar los territorios que la ley les concede y la realidad no.

Se llamaba Jehry Rivera Rivera, ten√≠a 45 a√Īos, dos hijos y un peque√Īo albergue tur√≠stico en el que mostraba con orgullo parte de la cultura del pueblo T√©rraba, al que pertenec√≠a como parte de una rama llamada bror√°n. Cinco balazos en los hombros, la cabeza, una axila y la espalda lo dejaron en posici√≥n de crucificado sobre la tierra arcillosa por la que pele√≥ machete en mano. Seis a√Īos atr√°s lo hab√≠an agredido por denunciar una tala ilegal, pero esta vez el enfrentamiento acab√≥ engrosando la lista de homicidios, que en 2019 cerraron en una tasa de 10,6 por cada 100.000 habitantes.

Sus compa√Īeros pidieron una ambulancia, llamaron a la polic√≠a y trataron de socorrerlo, pero solo fue posible escucharle decir que, por favor, su muerte sirviera de algo en la lucha por los derechos ind√≠genas.¬†"Que siguieran luchando", cuenta su padre, Enrique Rivera, a EL PA√ćS.

Un sospechoso fue detenido esa misma noche. En apariencia, era hermano de un campesino al que Rivera hiri√≥ con el machete en medio de la trifulca y la balacera que reportar√≠a luego la Polic√≠a. La noticia es nueva, pero se repite constantemente para la poblaci√≥n originaria con la que se identifica uno de cada 40 costarricenses, seg√ļn un censo del 2011. El 18 de marzo pasado, otro l√≠der ind√≠gena llamado Sergio Rojas, de la etnia bribri, hab√≠a sido asesinado con 15 disparos mientras descansaba. Ocurri√≥ en el territorio Salitre, muy cerca de T√©rraba, en un municipio llamado Buenos Aires, que mantiene una larga historia de disputas entre grupos ind√≠genas y terratenientes externos.

Las autoridades judiciales no han reportado sospechosos ni mayores pistas acera del asesinato de Rojas. Del de Rivera s√≠; muchas personas vieron el momento en que le dispararon y la Polic√≠a no tard√≥ en capturar al supuesto asesino. Pero el conflicto va m√°s all√° de un nuevo m√°rtir para las comunidades ind√≠genas, o al menos la parte que defiende los m√©todos de recuperaci√≥n de tierras por la fuerza. Seg√ļn el relato del padre de Rivera, el sospechoso y su hijo ya hab√≠an tenido discusiones en el pasado. "Ese muchacho es medio ind√≠gena, tiene sangre boruca [otra etnia], pero es c√≥mplice de los ganaderos no ind√≠genas. Por eso ya hab√≠a tenido sus discusiones con Jehry y ahora pas√≥ esto", cuenta.

"Como padre me siento contento de que muriera defendiendo estas tierras. Hay gente ind√≠gena que no lo hace. Ahora es un h√©roe de nuestra consigna, un gran dirigente, se entreg√≥ como Jes√ļs de Nazareth", contin√ļa por tel√©fono desde los caminos terrosos de T√©rraba, a 130 kil√≥metros de San Jos√©. La presidenta de la asociaci√≥n comunal, Daniela Guti√©rrez, prefiere no hablar del asesinato y asegura que el ambiente ya est√° tranquilo, aunque sabe que la presencia policial es un condicionante.

Organizaciones defensoras de derechos humanos elevan el reclamo por la vulneración de los derechos de los pueblos ancestrales a sus tierras y por la inseguridad que viven a pesar de las medidas cautelares dictadas desde 2015 por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre una parte de estas tierras.

La disputa acumula décadas y se remonta hasta 1977, cuando se creó la ley que otorgó tierras a los ocho pueblos indígenas del país, aunque muchas de ellas ya estaban ocupadas por sikuas, término utilizado en el sur costarricense para llamar a las personas no indígenas. Hasta ahora, el Estado ha sido incapaz de resolver los conflictos por los derechos sobre estos territorios, de detener las nuevas ocupaciones y aplacar las disputas políticas internas entre dirigentes indígenas.

Rivera y Rojas eran dos dirigentes informales, de los que creen que se debe recuperar por la fuerza lo que las leyes y las instituciones no les han garantizado, cuenta Salomón Ortiz, dirigente de la comunidad Salitre y adversario de ellos en las formas por las que peleaban por sus derechos. "Este muchacho que mataron el lunes iba por ese estilo más combativo y el clima aquí ya estaba bastante alterado", sostiene.

Dirigentes ind√≠genas formales e informales esperan respuestas del Estado sin demasiadas esperanzas. Insisten en que no basta con enviar polic√≠as, que urge ordenar la posesi√≥n de tierras y sacar a los sikuas, as√≠ hayan estado ah√≠ por a√Īos. El gobierno de Carlos Alvarado envi√≥ una delegaci√≥n a la zona y varias reuniones se celebraban entre las partes, mientras el padre de Jehry planeaba el funeral para este viernes sin dejar de pensar en lo que viene. "Depende del Estado que esto se complique m√°s. Yo le pido a Sib√ļ nuestro dios que nos d√© la fortaleza para hacer lo que pidi√≥ mi hijo, seguir luchando los a√Īos que sean".