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驴Por qu茅 nos agotan psicol贸gicamente las videoconferencias?
Por: El Pa铆s Martes, Mayo 05, 2020-Hrs.
minuto5.com

La crisis del coronavirus ha tocado de lleno a las organizaciones. Estas se han visto obligadas a forzar el teletrabajo, salvo en casos imprescindibles, para esquivar el cese de la actividad. Este nuevo formato ha enviado a miles de espa帽oles a sus casas y les ha forzado a adaptar en sus domicilios un nuevo espacio de trabajo que tiene que ser compartido con el resto de los habitantes de la casa. Y la tecnolog铆a ha llegado al rescate, haci茅ndolo tan bien que resulta hasta factible la celebraci贸n de reuniones mediante videoconferencia, obteniendo unos resultados, a priori, semejantes a los derivados de un encuentro cara a cara. 驴Es as铆 realmente? Algunos expertos est谩n advirtiendo que uso de herramientas para mantener videoconferencias elevan los niveles de estr茅s de los participantes.

Las complicaciones de la ausencia de la comunicaci贸n no verbal

Ser铆a tentador pensar que una reuni贸n mantenida con c谩mara de v铆deo puede ser el sustituto id贸neo para una presencial, pero lo cierto es que el cuerpo humano las descifra de una forma completamente distinta, seg煤n las conclusiones a las que han llegado Gianpiero Petriglieri, profesor de INSEAD y Marissa Shuffler, profesora de la Universidad Clemson. Estos expertos se refieren a las claves de comunicaci贸n que se pierden en una videoconferencia, como el tono de voz, parte de las expresiones faciales y los gestos f铆sicos. Al no ser tan evidentes en una videoconferencia, el participante se ve obligado a prestar m谩s atenci贸n y en la conclusi贸n, en especial si la reuni贸n cuenta con muchos participantes, puede resultar agotadora.

"El lenguaje no verbal es el primer ingrediente de la comunicaci贸n oral", explica a EL PA脥S, Yago de la Cierva, profesor de Direcci贸n de Personas en las Organizaciones del IESE. "Equivale a m谩s de dos tercios de lo que se quiere compartir: le da la interpretaci贸n y el sentido". En una reuni贸n mantenida por videoconferencia se ve muy limitado, y por otro lado, "tenemos dos dimensiones en lugar de tres; y porque estamos sentados y quietos de ordinario y el control del espacio es important铆simo", seg煤n este experto. La ausencia de esta tercera dimensi贸n es la que desencadenar铆a, a la postre, un sobreesfuerzo psicol贸gico.

"Cuando uno de los componentes de la comunicaci贸n est谩 ausente o limitado -como sucede en las videoconferencias-, emisor y receptor se ven obligados a invertir mayor atenci贸n y m谩s esfuerzo para expresarse y comprenderse correctamente", explica Ignacia Arruabarrena, Profesora Agregada del Departamento de Psicolog铆a Social de la Universidad del Pa铆s Vasco. Este desgaste se agudiza "si hay m谩s personas implicadas en la videoconferencia", seg煤n Arruabarrena.

Silencios inc贸modos y la fatiga psicol贸gica de la cuarentena

Pero no ser铆a justo atribuir el estr茅s a las videoconferencias, sino que el propio confinamiento produce una apat铆a y tambi茅n al cambio del entorno para quien teletrabaja. La obligaci贸n de estar recluidos en casa propicia "un estado de profunda distracci贸n en el que nos encontramos todos en esta pandemia", seg煤n De la Cierva. "Estamos inquietos, con un d茅ficit de atenci贸n tremendo que nos hace mariposear de una cosa a otra porque no conseguirnos concentrarnos". Esta situaci贸n hace que en medio de una videoconferencia y en los respectivos domicilios los asistentes tiendan a despistarse consultando el m贸vil o redes sociales. "Al final, captamos menos porque estamos distra铆dos".

Otra circunstancia que tensiona inevitablemente las videoconferencias son los silencios: en un encuentro cara a cara, estos se gestionan de forma natural y sin que haya que forzar nada; no sucede lo mismo con las reuniones con una c谩mara delante, en la que solo se ve el rostro de los participantes. Quien haya asistido a una conferencia de estas caracter铆sticas sabe bien que las intervenciones no fluyen de forma natural salvo que haya un moderador que ceda la palabra; lo habitual es pisarse unos a otros, o por el contrario, llenar de inc贸modos silencios los turnos.

Y por si todo esto fuera poco, las videoconferencias cuentan con otra dificultad a帽adida que, parad贸jicamente, deber铆a facilitar las cosas: la audiovisual. "La imagen televisiva necesita manipulaci贸n para que refleje la verdad", explica De la Cierva. "Si queremos salir naturales tenemos que actuar un poco; si queremos que nuestro rostro salga normal, tenemos que maquillarnos; si queremos que nuestra voz se escuche mejor, tenemos que subir o bajar el tono de manera algo artificial". Todo ello "requiere esfuerzo que provoca tensi贸n en los que no est谩n acostumbrados. En definitiva, nos agotamos antes".

Las videoconferencias han llegado para quedarse

No son, desde luego, una herramienta nueva, pero la inesperada irrupci贸n de las herramientas para las reuniones mediante v铆deo no parece que vaya a ser algo pasajero. Entre ellas, Zoom est谩 cosechando una gran parte del protagonismo en el mercado, pasando de diez a 300 millones de usuarios diarios en unos pocos meses (solo este mes, la base de usuarios ha crecido un 50%). Derek Pando, responsable de Marketing de la compa帽铆a, aboga por una buena planificaci贸n antes de convocar una videoconferencia: "Una buena regla general antes de agendar una reuni贸n es considerar si vale la pena el tiempo que vas a invertir: un email r谩pido, un mensaje por chat o una llamada de 30 segundos pueden ser suficientes para comunicar tu mensaje y no es tan exigente como una reuni贸n con videollamada".

El directivo sugiere tambi茅n, en lo posible, ser estrictos en el uso de las ubicaciones. "Si conectas con tus amigos o familia en la cocina, en vez de en el escritorio donde trabajas, crear谩s una atm贸sfera m谩s relajada y evitar谩s la sensaci贸n de que est谩s en otra llamada de trabajo", explica. El 茅xito de estas plataformas ha motivado que gigantes como Facebook apresuren su entrada en el mercado con Rooms, en un primer momento, y posteriormente permitiendo las videollamadas de hasta ocho usuarios en WhatsApp.