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"Chile parecía vivir feliz sin asumir la desigualdad, la precariedad y el descontento"
Por: El País Lunes, Junio 29, 2020-Hrs.
Radio Universidad de Chile

El m√©dico Ennio Vivaldi (Concepci√≥n, 1950) es el rector de la Universidad de Chile, la principal instituci√≥n del Estado en educaci√≥n superior p√ļblica del pa√≠s sudamericano, fundada en 1842. Fundamental en la conformaci√≥n de la Rep√ļblica, la casa de estudios se ha puesto a disposici√≥n de la Naci√≥n en el marco de la pandemia: transform√≥ su prestigioso hospital en una unidad enfocada en la covid-19, volc√≥ sus laboratorios a la realizaci√≥n de ex√°menes, dise√Ī√≥ consultorios que minimizan la posibilidad de contagio y ventiladores mec√°nicos, mientras que los ingenieros y especialistas en salud p√ļblica eval√ļan el impacto de las pol√≠ticas. "Las universidades, sobre todo las universidades p√ļblicas, han jugado un papel muy importante en todo el pa√≠s. Tiene relaci√≥n con el concepto de lo que es una universidad, que no es una instancia que alguien paga para sacar un t√≠tulo. Es mucho m√°s que eso", se√Īala Vivaldi, en un momento cr√≠tico de la expansi√≥n de la enfermedad en Chile. Este s√°bado, el Gobierno de Sebasti√°n Pi√Īera inform√≥ de 5.347 fallecidos por el virus -sin contar los casos sopechosos-, y de 267.766 contagios totales.

Pregunta. ¬ŅQu√© ha dejado en evidencia la forma en que ha avanzado la pandemia?

Respuesta. No sería muy temerario hacer un vínculo entre la forma en cómo se dio la pandemia y el antecedente que teníamos del estallido social de octubre que, entre otras cosas, nos denunciaba un descontento por la tremenda desigualdad. En la pandemia, lo primero que destaca justamente es la tremenda desigualdad existente en la sociedad chilena, que hace que la forma cómo golpea a los sectores de las ciudades más privilegiados sea dramáticamente distinta a cómo lo hace en los sectores menos privilegiados. Cuando comenzó a comprometer a los sectores populares, se expresó en toda su magnitud las consecuencias del hacinamiento y de la precariedad. Es muy interesante la relación entre lo económico y lo sanitario.

P. En los sectores populares las cuarentenas se respetan mucho menos...

R. Tiene una explicación muy obvia: una parte de los chilenos no sabía que una fracción muy importante de los ciudadanos comían en la noche en función de lo que ganaban durante el día. Por lo tanto, pedirle a alguien que respete la cuarentena era condenarlo a no tener qué comer, literalmente. Hasta octubre pasado, Chile parecía vivir feliz y contento sin asumir la desigualdad, la precariedad y el descontento que ahora estamos obligados a enfrentar.

P. ¬ŅEra un Chile ignorado?

R. Un Chile que no era parte de la conversación. En consecuencia, esta experiencia es clave para enfrentar en el futuro próximo lo que va a ser la conversación sobre una nueva Carta Fundamental. Luego del estallido y la pandemia, Chile debe repensarse con miras a una nueva Constitución. Es clave generar un ámbito de conversación y de discusión dentro de la sociedad chilena. Resulta peligroso que volvamos de nuevo a una situación en que prime -justificadamente o no- la rabia.

P. ¬ŅQu√© asuntos de deber√≠an abordar en ese debate constituyente que se abrir√≠a luego del plebiscito del 26 de octubre?

R. En Chile se aplic√≥ el dogma neoliberal de forma exagerada y extrema. No hay otra parte del mundo en que se haya da√Īado a la educaci√≥n p√ļblica como se hizo en Chile, en que se haya relativizado y estigmatizado la idea de lo p√ļblico. Pero este modelo nunca se discuti√≥. Se impuso bajo el r√©gimen de Pinochet y con el retorno a la democracia nunca nadie se√Īal√≥: "Miren, se√Īores, vamos a tener un gran debate.¬ŅQu√© pensamos?¬Ņnos gusta esto?¬Ņnos gustaba m√°s como estaba antes?¬Ņlo queremos un poco distinto?". Nunca ocurri√≥ y se dio por sentado que esta era casi la √ļnica forma de vivir.

P. ¬ŅEs de los que piensa que este modelo ha fracasado?

R. Por lo menos en su forma extrema, ha fracasado. Pero cuando se habla de educación, de universidades, de salud, me gusta hacer una distinción entre lo que es lo conceptual y lo que es lo empírico. Porque un asunto es que este modelo me guste o no, pero está la dimensión práctica: si las cosas funcionan o no funcionan. Y por lo menos para mí, además de que este modelo no me gusta, está el hecho de que este modelo no funciona.

P. ¬ŅC√≥mo encontr√≥ la pandemia a la salud p√ļblica chilena, donde se atiende el 80% de la poblaci√≥n?

R. El sistema de salud p√ļblico chileno ha sido brutalmente precarizado. Se han introducido formas de financiamiento que casi son contrarias a las tradiciones m√©dicas m√°s respetadas como, por ejemplo, que el sistema de transacciones comerciales est√©n orientadas a los diagn√≥sticos. Son transformaciones economicistas de la sociedad. Lo que nos salva, sin embargo, fue que nunca se perdi√≥ la tradici√≥n de excelentes salubristas que tiene Chile. Pero la brecha entre el sistema p√ļblico y el sistema privado de salud es enorme. Y esta pandemia, entre otras cosas, nos obliga a reflexionar sobre c√≥mo nuestro sistema extremo parcela la realidad.

P. ¬ŅEn qu√© sentido?

R. Esta pandemia nos ha hecho devolverle la primac√≠a a una visi√≥n sist√©mica. La gran lecci√≥n que hay que sacar tanto del estallido social como de la crisis sanitaria es que no es verdad que si uno est√° bien porque pertenece al sector afluente de la sociedad, qu√© importa lo que le pase a los dem√°s. Esa manera de pensar no es solamente √©ticamente reprobable, sino que es falsa, porque la sociedad como entidad existe y es un nivel que est√° por encima en la din√°mica de los grupos y las personas. Lo p√ļblico nos afecta a todos. El que haya gente hacinada no es indiferente para el se√Īor que vive en una mansi√≥n.

P. Esta fragmentaci√≥n de la que habla, ¬Ņha impactado en el control de la pandemia?

R. Me jugar√≠a por afirmar que si uno por muchas d√©cadas lleva empujando una sociedad individualista, es dif√≠cil de un d√≠a a la ma√Īana pedirle a la gente que piense como colectivo. En Chile ha habido una apolog√≠a del ego√≠smo. Por ejemplo: en las generaciones anteriores jam√°s nunca alguien hubiera dicho en voz alta que iba a la universidad para obtener un t√≠tulo que le iba a permitir ganar m√°s dinero. Eso no lo hubiera dicho nunca nadie y si alguien lo hubiera dicho, lo hubieran mirado como un loco. Pero esta posici√≥n en Chile hoy es absolutamente normal, aplaudida y empujada. Lo mismo con la pandemia: una persona que decide irse a la playa sabiendo que podr√≠a ser portador y contagiar a toda una poblaci√≥n que no ha tenido contacto con el virus, est√° siendo ajeno a toda solidaridad. Hay d√©cadas de relevar los intereses individuales de una manera abierta.

P. ¬ŅEn qu√© medida ha impactado el proceso de movilizaci√≥n social en el control de la crisis sanitaria?

R. Hay una desconfianza en la autoridad, sin lugar a dudas. No me gustaría meterme mucho en ese tema, pero si me forzara, uno se pregunta hasta qué punto el Gobierno vio en la pandemia una oportunidad de mejorar su imagen y eso lo incentivó a no ser ayudado. Por usar una analogía: un médico que tiene un caso muy difícil no duda en pedir la opinión de colegas, porque quiere compartir la responsabilidad y sabe que puede no tener la razón. Hoy en día, sin embargo, pienso que no tiene sentido insistir en cómo se podían haber hecho mejor las cosas. En medio de un naufragio usted no se preocupa tanto de increpar al piloto como de intentar que la embarcación no se hunda. Lo importante es que se enmiende el rumbo y rescato que hoy día hay una voluntad aparentemente de escuchar a los académicos, al mundo de las universidades, a los técnicos, a los colegios profesionales.

P. Hace una semana acompa√Ī√≥ en su reporte diario al nuevo ministro de Salud, Enrique Paris. ¬ŅC√≥mo se interpreta ese gesto?

R. La universidad p√ļblica pertenece al Estado y por definici√≥n tiene que preocuparse del bien com√ļn y no ser una pieza utilizable en el ajedrez de la pol√≠tica por ning√ļn due√Īo. Y hemos tratado de ser absolutamente consecuentes con ello. A la Universidad de Chile no le corresponde dar o quitar apoyo pol√≠tico. Lo que corresponde es decir: somos parte del Estado y estamos disponibles para colaborar.