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Ediciones DATOS-BO.COM
Una pandemia at铆pica. Brasil sobrevive a los ataques de su presidente
Por: Redacci贸n dat0s Jueves, Julio 23, 2020-Hrs.

Jair Bolsonaro h茅roe o villano. El jefe de Estado brasile帽o pas贸 gran parte de la Covid-19 sin m谩scara de protecci贸n, endulzando el o铆do a los militares, promoviendo fake news y contribuyendo a la normalidad en medio de alarmantes 铆ndices de contagios. Hasta que cay贸 contagiado.


Un caso muy especial sobre el manejo pol铆tico de la pandemia est谩 pasando en Brasil. El presidente Jair Bolsonaro sufre, constantemente, el asedio de los medios de comunicaci贸n a los que ignora prevaleciendo en 茅l un esp铆ritu desafiante, sin importarle la transmisi贸n de la enfermedad entre los brasile帽os, incitando a la gente a salir de sus casas a trabajar. Ha levantado sospechas en el mundo y ya se lo califica como un caso at铆pico. Y hasta patol贸gico. Durante el inicio de la pandemia ironiz贸 que el nuevo coronavirus era una simple "gripesinha" y, posteriormente, dijo que no pod铆a hacer nada porque no era Mes铆as, pese a que su segundo nombre es precisamente ese. En plena crisis sanitaria cambi贸 al ministro de Salud, Luis Henrique Mandetta, considerado pieza fundamental en el combate contra la pandemia de la Covid -19. Puso en el cargo a su amigo, el empresario N茅lson Teich, pero despu茅s de menos de un mes lo destituy贸 y desde entonces quien preside el ministerio es Eduardo Pazuello, un militar que no entiende de salubridad p煤blica. Estos cambios abruptos en sus entornos le han sumado adversarios entre los gobernadores estaduales con los que mantiene una permanente fricci贸n. Pero, quiz谩 la peor relaci贸n es la que mantiene con el Tribual Supremo Federal (TSF).

Mientras los contagios crecen de manera alarmante en Brasil, su presidente vuelve una y otra vez a generar pol茅micas. Trat贸 de hacer cambios en el comando de la poderosa Polic铆a Federal (PM), que bajo su cargo tiene la virtud de intervenir muy de cerca los mandados del TSF; el papel importante de la instituci贸n en conducir investigaciones complejas; l茅ase en el caso Lava Jato, que puso a la c谩rcel a un connotado n煤mero de pol铆ticos de primer orden y a poderosos empresarios corruptos. Al parecer, ese rol que ejecuta la PM no le gusta m谩s al presidente cuando la justicia dispone que investigue a la familia del presidente.

El ministro de Justicia Sergio Moro, que se sum贸 al equipo de Bolsonaro en la campa帽a electoral y se constituy贸 en pieza clave para el triunfo del por entonces candidato a la presidencia, no acept贸 la intervenci贸n del Poder Ejecutivo en los relevos que pretend铆a ejecutar el presidente en la PM nominando a un amigo personal de la familia al mando de la instituci贸n, mientras apuraba investigaciones por irregularidades que apuntan a los hijos del presidente: Eduardo y Carlos Bolsonaro en la transferencia de fondos y negocios ilegales. Adem谩s, por articular campa帽as de desprestigio contra el TSF y favorecer la difusi贸n de "fake news". Encima de este pastel pesado de digerir, el diputado Eduardo Bolsonaro, lleg贸 a se帽alar que una ruptura del sistema democr谩tico brasile帽o era inevitable.

Pero vayamos por partes. Aunque lo niegue, todo asegura que el Planalto - la casa de Gobierno en Brasilia - orden贸 que todos los fines de semana grupos bolsonaristas protesten en las calles frente a la sede del Poder Ejecutivo con letreros que piden la intervenci贸n militar y la disoluci贸n del TSF. Dos fuertes motivos para que los medios brasile帽os y otros del mundo como el The New York Times proclamen la posibilidad de un "golpe de Estado". La denuncia de Moro, otrora la estrella del gabinete de Bolsonaro, de que el presidente estaba indicando nominaciones a dedo para el control de la PM, debe leerse como una advertencia de que el jefe de Estado estaba violando la constituci贸n. El TSF apur贸 investigaciones para conocer qui茅nes estaban detr谩s de la organizaci贸n de las manifestaciones que exig铆an la "intervenci贸n militar" y la "disoluci贸n del TSF". Cuando los periodistas consultaban sobre esta situaci贸n in茅dita al presidente, este con total desprecio lleg贸 a proclamar "yo soy la constituci贸n" dejando se帽ales de que pod铆a ejercer el poder saltando la independencia de los poderes del Estado para hacer lo que mejor le viniera en gana, desconociendo los procedimientos constitucionales del pa铆s.

Caso similar ocurri贸 con la destituci贸n del ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta, elevando el aire denso de un ambiente ya de por s铆 cargado por el crecimiento de los contagios del nuevo coronavirus en la poblaci贸n brasile帽a. Mientras Mandetta insist铆a en el distanciamiento social, Bolsonario invitaba a la gente a salir a trabajar para evitar el paro de la econom铆a que comenz贸 a sufrir trastornos con ca铆das abruptas en sus 铆ndices de crecimiento. Se calcula que este a帽o la contracci贸n econ贸mica bordear谩 un 10%. Este cuadro se dramatiz贸 con el anunci贸 de una corrida de capitales privados del Brasil.

Las manifestaciones de sus adherentes que primero estaban focalizadas en Brasilia crecieron en otros estados con enfrentamientos que ya entonces involucraron a grupos de fan谩ticos del f煤tbol "torcedores" que salieron a las calles unos a favor y otros en contra del presidente.

A todo esto, Bolsonaro se abri贸 una disputa innecesaria con los gobernadores de Rio de Janeiro y de Sao Paolo. Con el primero, que exig铆a el esclarecimiento de las denuncias por enriquecimiento il铆cito que apuntaban al hijo del presidente cuando form贸 parte del colegiado de ese gobierno estadual y, con el segundo, por el manejo de la pandemia. El gobernador del Estado de Sao Paolo ped铆a cuarentenas r铆gidas, pero Bolsonaro, burl谩ndose de las recomendaciones, invit贸 a los brasile帽os a usar el remedio hidroxicloroquina para combatir la Covid-19. En otra de sus declaraciones pol茅micas dijo que 茅l tomaba el remedio todos los d铆as. Y ante el incremento de las v铆ctimas de la Covid -19 tuvo otro comentario hiriente: "Lamento todos los muertos, pero ese es el destino del mundo".

Pero la gota que rebals贸 el vaso ha sido la relaci贸n estrecha que mantiene el presidente con la c煤pula militar. Varios medios influyentes recordaron que Bolsonaro tiene grado en el Ej茅rcito, pero que no hab铆a sido precisamente una lumbrera en su tiempo de alumno de la instituci贸n. El punto de quiebre - recordaron los medios brasile帽os- el nefasto periodo de la dictadura militar entre 1964 y 1980. El The New Yok Times se帽al贸 que Brasil estaba "bajo la amenaza de un golpe militar para proteger el poder del presidente y de sus aliados". El diario norteamericano afirm贸 que la actitud del presidente brasile帽o colocaba en riesgo a la mayor democracia de Am茅rica Latina.

The New York Times afirm贸 asimismo que "casi la mitad de su gabinete est谩 compuesto por figuras militares. Ahora 茅l cuenta con la amenaza de una intervenci贸n militar para alejar los desaf铆os de su presidencia", dice parte de la publicaci贸n y agrega que "el c铆rculo interno de Bolsonaro parece estar clamando para que los militares entren en la pelea".

Pero eso no es nada comparando la declaraci贸n del pastor Siles Malafaia de la Iglesia Unidos Brasil que argument贸 que las Fuerzas Armadas ten铆an el derecho de impedir que los tribunales derrumbasen al presidente, se帽alando que "no es golpe, es colocar orden donde hay desorden". Bolsonaro tiene un amplio apoyo de las poderosas iglesias evang茅licas a las que se las ha dispensado de tr谩mites urgentes con las oficinas de recaudaciones impositivas y gozan de ventajas in茅ditas. A estas declaraciones se suman la de los hijos del presidente que no han tenido el menor empacho en lanzar proclamas para la intervenci贸n del Ej茅rcito, insinuando un golpe de Estado.