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Reportaje de la historia: Tres hombres marcados por el destino publicado en abril de 2014 (I Parte)
Por: Redacci贸n dat0s Lunes, Agosto 17, 2020-Hrs.
Revista dat0s


Hab铆a pasado de todo en el caso terrorismo. Tanto que ya no hab铆a solo un proceso sino I y II; las audiencias comenzaron a recorrerse de un lugar a otro del pa铆s, dificultando el proceso y enredando los hilos de la investigaci贸n que naci贸 viciada de dudas e incertidumbre. El caso terrorismo lleg贸 al paroxismo. Dat0s sigui贸 los pormenores luego de que un grupo de 茅lite de la polic铆a acribill贸 a supuestos mercenarios extranjeros en un hotel de Santa Cruz; justificando y declarando con ese acto, la sentencia de los supuestos implicados en la filtraci贸n del grupo a territorio boliviano; perseguidos y encarcelados durante los siguientes 10 a帽os. El fiscal Marcelo Soza tuvo que refugiarse en Brasil y aunque fue el 煤ltimo en hacerlo, como resultado de las denuncias que lo apuntaron por extorsi贸n a las familias de las v铆ctimas del proceso, cuando al fin alcanzaron su libertad. Al menos por ocho a帽os Soza comand贸 las investigaciones; se hab铆a constituido en el v茅rtice inamovible del proceso, tomando declaraciones y, curiosamente, extralimitando sus funciones por haber sometido a las familias de las v铆ctimas a una presi贸n constante.

El por entonces presidente del Comit茅 Pro Santa Cruz, Branko Marinkovic, se refugi贸 en Brasil en un papel distante para no ser alcanzado por el sable pesado que se hab铆a mantenido sobre las cabezas de los dirigentes y empresarios cruce帽os a los que se los apuntaba por haber tra铆do al grupo a Bolivia, a la cabeza de un h煤ngaro de madre boliviana y del que se dec铆a hab铆a participado en matanzas durante la guerra en los Balcanes.

El tercero, quien, por casi los mismos motivos, acab贸 protagonizando una espectacular huida tambi茅n a Brasil, si bien no en el mismo caso, su cabeza ten铆a precio por las denuncias que como senador hab铆a presentado contra el Gobierno por sus relaciones con el narcotr谩fico. Roger Pinto, encontr贸 la muerte cuando sobrevolaba tareas de fumigaci贸n en Pando al mando de una avioneta privada.

El caso fue narrado en varias ediciones de dat0s; est谩, de abril de 2014 relata el lugar com煤n de estos tres protagonistas claves en esta historia. Roger Pinto (+), Branko Marinkovic y el fiscal Marcelo Soza. Seguida de una entrevista con C茅sar Navarro en la 茅poca, asamble铆sta del MAS, que estuvo a cargo de la investigaci贸n en una Comisi贸n Especial que se conform贸 en la c谩mara de Diputados.


TRES HOMBRES MARCADOS POR EL DESTINO

Intereses en com煤n. Branko Marinkovic, Roger Pinto y Marcelo Soza. La cita con el refugio en Brasil. Antecedentes an茅cdotas y un lugar com煤n: la informaci贸n que poseen

Los hombres m谩s buscados en Bolivia se fueron a Brasil. Por orden de llegada. Cuando estall贸 el caso terrorismo, el empresario Branko Marinkovic fug贸 a Brasil. Due帽o de una de las industrias oleaginosas m谩s importantes de Bolivia, tuvo que alejarse de su natal Santa Cruz. El empresario cruce帽o fue visto muy elegante la noche de la posesi贸n de Evo Morales en el hall del palacio de Gobierno. El industrial cruce帽o figuraba en la lista de invitados de la recepci贸n que el 22 de enero de 2006 ofreci贸 el flamante mandatario. Esa misma noche el senador Roger Pinto exhib铆a infranqueable su cargo de senador de la Rep煤blica. Todav铆a la oposici贸n ten铆a mayor铆a en la c谩mara Alta y pod铆a pensar en poner reparos ante el apabullante triunfo electoral del Movimiento Al Socialismo (MAS). Pinto no se encontraba entre los presentes en el c贸ctel ofrecido en el palacio quemado. Prefiri贸 recogerse al hotel donde se hospedaba esa noche despu茅s de una furtiva conversaci贸n con Tuto Quiroga. Entretanto, el abogado Marcelo Soza se retir贸 a su domicilio despu茅s de un d铆a agotador de trabajo en sus grises oficinas como fiscal de la Direcci贸n de Propiedad de Veh铆culos (Diprove) en la zona Norte de La Paz. Despu茅s de un peregrinaje por varias instituciones p煤blicas hab铆a comenzado a trabajar en un juzgado de poca monta en la sede de Gobierno.

Hasta ese momento ninguno de los tres podr铆a haber imaginado que el destino los unir铆a ocho a帽os despu茅s en Brasil. En la cita nocturna del 22 de enero en La Paz, Marinkovic luc铆a en una de las solapas de su terno azul petr贸leo, el emblema del Comit茅 Pro Santa Cruz. Hab铆a llegado a presidir la instituci贸n c铆vica cruce帽a que al correr los a帽os se convirti贸 en un discreto instrumento pol铆tico; receptor de las demandas de los sectores empresariales cruce帽os picados por el germen de la pol铆tica. El comit茅 adquiri贸 peso entre los grupos influyentes de la sociedad cruce帽a a partir del a帽o 2.000 por la fuerza que por entonces comenz贸 a irradiar el movimiento aut贸nomo a otras regiones de Bolivia, la denominada Media Luna que ganaba m谩s y m谩s adeptos. A pesar del pedido de su familia de no participar activamente en pol铆tica, Branko decidi贸 saltar en esa direcci贸n, quiz谩, sin medir riesgos. Santa Cruz deb铆a apostar a ocupar espacios en la pol铆tica. Esa era la idea y el l铆der c铆vico se dio de lleno a esa tarea.

Tras la victoria electoral del MAS el clima pol铆tico en Santa Cruz se enrareci贸 con sentimientos de cierta desaz贸n y desconcierto. Los l铆deres de las instituciones m谩s representativas del civismo mediolunero, con Branko a la cabeza, decidieron el 22 de enero de 2006, trazar un plan de resistencia para evitar que el triunfo electoral del masismo, se convirtiera en la cabecera de playa para el desembarco de las agrupaciones sociales que desde la 贸ptica del MAS deb铆an ganar presencia en la parte oriental del territorio nacional. Esa idea no les gustaba a los l铆deres c铆vicos. En las primeras investigaciones del proceso que se conoci贸 como el caso Terrorismo I -tras la intervenci贸n armada a un hotel de Santa Cruz en 2009- la polic铆a judicial a la cabeza del fiscal Marcelo Soza tendi贸 una meticulosa red en la que poco a poco fueron cayendo quienes supuestamente hab铆an favorecido la incursi贸n al pa铆s de un grupo de mercenarios extranjeros con un plan independendista y aut贸nomo ligados con la derecha.

Branko Marinkovic fue identificado como el mentor del proceso separatista. Imbuido en su idea de comenzar a hacer pol铆tica, concedi贸 entrevistas a medios de prensa en Zagreb, capital de Croacia, en las que criticaba el modelo socialista que se estaba implementando en Bolivia. En sus entrevistas dec铆a que en Bolivia se hab铆a conformado un Gobierno que amenazaba la propiedad privada y las inversiones extranjeras; la falta de seguridad jur铆dica, la violaci贸n al estado de derecho y la amenaza de perder sus empresas. Diez a帽os antes, la ex Yugoslavia se hab铆a desmembrado tras una guerra fratricida, en seis rep煤blicas independientes a costa de 250 000 vidas civiles. Se dec铆a que el l铆der cruce帽o estaba interesado en conocer la historia de la guerra en los Balcanes.

De acuerdo a la investigaci贸n del caso Terrorismo, se hab铆a constituido el grupo denominado La Torre, que recaudaba aportes desde donde funcion贸 la cabeza de la resistencia al nuevo Gobierno. Una vez que la polic铆a judicial cerc贸 al grupo, muchos l铆deres cruce帽os decidieron alejarse del pa铆s para no acabar entre las rejas. Hoy Branko Marinkovic vive en Sao Paulo, Brasil, esperando volver en la primera oportunidad a Bolivia.

EL SENADOR ROGER PINTO

Ocup贸 varios puestos en su carrera pol铆tica. Fue gobernador de Pando en 2001 y en 2005 lleg贸 a asumir un puesto en la c谩mara Alta por la agrupaci贸n Podemos, fragmentaci贸n de Acci贸n Democr谩tica Nacionalista (ADN) y en 2009 retom贸 su curul en la misma instancia legislativa por el Plan Progreso para Bolivia - Convergencia Nacional. El senador Roger Pinto a pesar de haber nacido en Santa Rosa, Beni, represent贸 a Pando en la Asamblea Legislativa durante las dos 煤ltimas gestiones legislativas. Pinto ten铆a que jugar un papel descollante desde la oposici贸n por los mismos intereses que los mov铆a a los l铆deres c铆vicos. Hasta antes de pedir asilo en la embajada de Brasil en 2012, Pinto, acu帽o varias frases de fuerza en su estrategia de enfrentarse con el Gobierno del presidente Morales. Una de sus principales armas fue denunciar a autoridades del Ejecutivo por sus v铆nculos con el narcotr谩fico. Pinto se convirti贸 en una correa de transmisi贸n de informaci贸n relevante que pose铆a con sectores conservadores de Brasil. La revista Veja public贸 en septiembre de 2012 una investigaci贸n facilitada por el senador boliviano en la que se describ铆an antecedentes de la relaci贸n del narcotraficante Maximiliano Dorado con funcionarios del Gobierno boliviano.

Tras las denuncias que plante贸 p煤blicamente contra la actual administraci贸n, le abrieron en la justicia procesos por irregularidades que habr铆a cometido en su trayectoria pol铆tica. Se lo acus贸 por la malversaci贸n de 11 millones de bolivianos durante su gesti贸n como Director de Zona Franca (Zofra-Cobija) el a帽o 2000; por haber asignado recursos de manera irregular a la Universidad Amaz贸nica de Pando (UAP). Y por otros delitos p煤blicos de cualquier naturaleza.

Fue acusado de participar en la presunta masacre de Porvenir el 11 de septiembre 2008. Tambi茅n por vender tierras fiscales durante su gesti贸n en la prefectura pandina. Acosado por estas denuncias, se vio obligado a pedir asilo pol铆tico en la embajada de Brasil el 28 de mayo de 2012. Durante los 15 meses que permaneci贸 en su encierro en ambientes de la legaci贸n diplom谩tica que tiene en La Paz el Gobierno se neg贸 a concederle el respectivo salvoconducto para que abandone Bolivia. El argumento esgrimido por las autoridades nacionales era que el senador Pinto deb铆a primero responder por los procesos que se le hab铆a abierto en la justicia. Mucho se ha especulado sobre su salida de Bolivia tras un viaje 茅pico de 22 horas en los que 茅l y sus acompa帽antes vivieron una aventura hasta llegar finalmente a la frontera con Brasil. Pinto fue conducido posteriormente a Brasilia el 25 de agosto de 2013.

EL FISCAL MARCELO SOZA

El plato fuerte de esta enmara帽ada investigaci贸n se llama Marcelo Soza. El exfiscal ingres贸 a Brasil escapando por las denuncias de extorsi贸n realizadas por familiares de los detenidos en el proceso que 茅l investigaba y hasta por el mismo Gobierno que lo abandon贸 a su suerte tras conocerse que orquestaba denuncias que serv铆an para presionar econ贸micamente a sus v铆ctimas. Fue el 12 de marzo pasado luego de un periplo que dur贸 al menos tres d铆as. A lo largo de los 煤ltimos cuatro a帽os, Soza fue un personaje sinuoso. Hasta ahora nadie se explica c贸mo lleg贸 a dirigir las investigaciones en un caso tan controvertido en el que se requer铆a una s贸lida formaci贸n profesional. Hace poco menos de un a帽o, cuando el caso Terrorismo fue trasladado a los juzgados cruce帽os, se conocieron detalles de c贸mo un equipo presumiblemente conformado por Marcelo Soza, extorsionaba a los familiares de los detenidos en el proceso.

El ex presidente de la Cainco, Zvonko Matkovic, despu茅s de haber resignado a帽os de silencio, devel贸 detalles de c贸mo hab铆a sido extorsionado por el equipo del exfiscal para dejar en libertad a su hijo detenido por facilitar su propiedad rural La Zeta al supuesto grupo de terroristas en su entrenamiento militar. Es posible que Matkovic nunca hubiera hecho la denuncia, pero Soza no cumpli贸 el acuerdo de poner en libertad al hijo del empresario cruce帽o. Y este decidi贸 contar su verdad.

Su testimonio desesperado se convirti贸 en el hilo conductor que hilvan贸 posteriores denuncias. Matkovic cit贸 a varios empresarios cruce帽os y les pidi贸 que digan su verdad sobre las extorsiones que sufrieron a manos del mismo equipo de Soza para excluirlos del proceso, que a lo largo de los a帽os se carg贸 a 39 personas a la c谩rcel desde abril de 2009. Indagados por los medios, todos los nombres citados por Matkovic desistieron revelar cualquier tipo de extorsi贸n que practicaba la banda. Esas denuncias cobraron fuerza de prueba con registros de video y audio en los que se ve铆a a Soza y su grupo exigiendo y cobrando dinero. Se pidi贸 al tribunal conformado para las audiencias incluir en el proceso al exfiscal. As铆 lo hizo, pero Soza decidi贸 hacer o铆dos sordos a la convocatoria y jam谩s se present贸 a los tribunales para sentarse en el banquillo de los acusados.

A Soza jam谩s se le retiraron las garant铆as: no fue arraigado y menos declarado rebelde de la ley para ser aprendido. Con las puertas abiertas de par en par facilitadas por la fiscal铆a, decidi贸 huir y solicit贸 refugi贸 en Brasil. Horas despu茅s de conocerse oficialmente de su fuga se ley贸 una carta supuestamente redactada por 茅l en la que explica los motivos de su huida. Se trata de una carta llena de contradicciones. Quiz谩 se deba resaltar la parte en la cual dice que fue traicionado por el Gobierno y que durante todos estos a帽os se limit贸 a cumplir 贸rdenes. A la luz de esa nota se deduce que Soza no realiz贸 un trabajo imparcial y que constantemente estuvo sujeto a presiones.

En una entrevista que concedi贸 a dat0s en abril de 2010, al cumplirse un a帽o de la matanza en el hotel Las Am茅ricas; cuestionado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas por los traslados abusivos de los detenidos desde Santa Cruz a La Paz, el exfiscal dijo: "lo que hago en mi condici贸n de fiscal es cumplir la ley". Y advirti贸 que el Comisionado de las Naciones Unidas no puede pasar por alto que "cumplo la resoluci贸n dictada por la sala Penal Tercera de La Paz que anul贸 una resoluci贸n del juez Tapia Pachi sobre el incidente de incompetencia de territorio planteado por Branko Marinkovic". Esas fueron sus palabras.

El exfiscal intent贸 un par de artilugios que no dieron resultado. Se dej贸 crecer la melena y comenz贸 a usar gafas oscuras para ocultar su identidad. Quiso cambiar su verdadero rostro. Hoy se ha declarado v铆ctima del sistema de la justicia que "no funciona" seg煤n 茅l. Extorsiones, cobros ilegales, denuncias de prevaricato, consustanciaci贸n de jueces y fiscales con el delito y la corrupci贸n. Una enfermedad que se agrava por la corrosi贸n a la que se sujeta. Sin escr煤pulos ni horizontes, Marcelo Soza es un ejemplo viviente de esa descomposici贸n.

BRANKO, ROGER Y MARCELO: LOS TRES JUNTOS

Vivir en un refugio no es garant铆a de seguridad. Soza naci贸 en Potos铆, estudio en Tupiza y sali贸 bachiller en Villaz贸n. Es casado, tiene tres hijos y de aqu铆 en m谩s deber谩 vivir con la espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza. En la doble carta de renuncia y fuga, dice haberla redactado justificando las razones de su huida, se define como el n煤mero 747 de los ciudadanos que se vieron obligados a dejar el pa铆s por persecuci贸n pol铆tica. Sin importar el n煤mero, Marcelo Soza se ha convertido en el principal testigo de los detenidos por el caso Terrorismo. El exasesor jur铆dico de la Uni贸n Juvenil Cruce帽ista, Alejandro Brown, al enterarse de la presencia de Soza en Brasil, dijo que estaba buscando pasaje para trasladarse a Brasilia y entrevistarse con 茅l. El peri贸dico El Deber de Santa Cruz consign贸 sus declaraciones: "hay que cuidarlo (a Soza) hasta de un resfri贸 porque se debe convertir en nuestro testigo para terminar con el caso Terrorismo".

Resulta m谩s que probable que los refugiados en Brasil le ofrezcan ciertas veleidades para protegerlo. Todo es posible dado el papel que decidi贸 interpretar, en el limbo del proceso. Incluso, hacer de servil para contar pormenores que solo 茅l sabe sobre un caso que se ha convertido en una papa caliente. Los tres: Branko, Roger y Marcelo est谩n en Brasil.

Los une la valiosa informaci贸n que poseen. 驴Decidir谩n contarla alguna vez?

El comit茅 adquiri贸 peso entre los grupos influyentes de Santa Cruz a partir de 2000 por la fuerza que por entonces comenz贸 a irradiar el movimiento aut贸nomo a otras regiones de Bolivia