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¬ŅY si la 'inmunidad de reba√Īo' estuviera m√°s cerca de lo que los cient√≠ficos pensaban?
Por: Apoorva Mandavilli / The New York Times Miércoles, Agosto 19, 2020-Hrs.

Tal vez sea el acertijo matemático más importante del mundo ahora: cuántas personas deben ser inmunes en una comunidad antes de que el coronavirus desaparezca ahí. Los investigadores intentan averiguarlo.

Desde el principio supimos cómo era el final. Con el tiempo, el coronavirus será incapaz de encontrar suficientes huéspedes susceptibles para sobrevivir y desaparecerá en dondequiera que surja brevemente.

Para lograr la llamada inmunidad colectiva o de reba√Īo -el punto en el que el virus ya no puede propagarse porque no hay suficientes humanos vulnerables- los cient√≠ficos han sugerido que quiz√°s el 70 por ciento de una poblaci√≥n determinada debe ser inmune, ya sea gracias a la vacunaci√≥n o porque sobrevivieron a la infecci√≥n.

Ahora algunos investigadores están trabajando con una posibilidad esperanzadora. En entrevistas con The New York Times, más de una decena de científicos dijeron que es probable que el umbral sea mucho más bajo: solo el 50 por ciento, tal vez incluso menos. De ser cierto, sería posible que el coronavirus retroceda más rápido de lo que se pensaba.

Los nuevos cálculos son resultado de un complicado modelado estadístico de la pandemia y todos los modelos han adoptado enfoques divergentes, dando lugar a estimaciones inconsistentes. No es seguro que ninguna comunidad del mundo tenga los suficientes residentes inmunes al virus para resistir una segunda ola.

Sin embargo, seg√ļn los cient√≠ficos, en algunas zonas de Nueva York, Londres y Bombay, por ejemplo, no es inconcebible que exista ya una inmunidad sustancial al coronavirus.

"Estoy bastante preparado para creer que hay fragmentos de la ciudad de Nueva York y Londres que tienen una inmunidad sustancial. Lo que ocurra este invierno lo reflejar√°", dijo Bill Hanage, epidemi√≥logo de la Escuela de Salud P√ļblica T.H. Chan de Harvard.

"Sin embargo, el tema de lo que significa para la poblaci√≥n en su conjunto es mucho m√°s tenso", a√Īadi√≥.

La inmunidad de reba√Īo se calcula a partir del n√ļmero reproductivo de la epidemia, R0, un indicador que determina a cu√°ntas personas le propaga el virus cada individuo infectado.

Los cálculos iniciales del umbral de inmunidad de grupo suponían que cada miembro de la comunidad tenía la misma susceptibilidad al virus y se mezclaba aleatoriamente con los demás miembros del grupo.

"Eso no sucede en la vida real", dijo Saad Omer, director del Instituto de Salud Global de Yale. "La inmunidad de reba√Īo podr√≠a variar de un grupo a otro y de una subpoblaci√≥n a otra", e incluso entre c√≥digos postales, afirm√≥.

Por ejemplo, un vecindario de personas mayores puede tener poco contacto con otros pero sucumbir al virus rápidamente cuando se encuentran con él, mientras que los adolescentes pueden transmitir el virus a decenas de contactos e incluso así mantenerse sanos. El virus se mueve lentamente en las zonas suburbanas y rurales, donde las personas viven muy separadas, pero se transmite con rapidez en las ciudades y los hogares llenos de gente.

Una vez que se tienen en cuenta estas variaciones del mundo real en cuanto a densidad y demograf√≠a, los c√°lculos de la inmunidad de reba√Īo caen. Algunos investigadores, que son minor√≠a, incluso sugirieron que la cifra puede estar en el rango del diez al veinte por ciento.

Suponiendo que el virus logra encontrar a los m√°s aventurados y a los m√°s susceptibles en la primera ola, despu√©s de una ola de infecci√≥n, la inmunidad se distribuye de manera m√°s eficaz que con una campa√Īa de vacunaci√≥n que pretende proteger a todo el mundo, explic√≥ Tom Britton, matem√°tico de la Universidad de Estocolmo.

Su modelo sit√ļa el umbral de inmunidad de reba√Īo en el 43 por ciento; es decir, el virus no puede mantenerse en una comunidad despu√©s de que ese porcentaje de residentes se haya infectado y recuperado.

Sin embargo, eso significa que muchos residentes de la comunidad se habr√°n enfermado o incluso que murieron, un alto precio a pagar por la inmunidad de grupo. Y expertos como Hanage advirtieron que incluso una comunidad que tal vez haya alcanzado la inmunidad de reba√Īo no puede permitirse ser complaciente.

El virus puede seguir surgiendo por aquí y por allá, incluso si su propagación general está bloqueada. Tampoco está claro cuánto tiempo es inmune al virus una persona que se recuperó de la enfermedad.

El coronavirus se hizo presente este a√Īo en las celebraciones de Purim en los barrios jud√≠os ortodoxos de la ciudad de Nueva York, aprovechando los desfiles y las mascaradas en Brooklyn el 9 y 10 de marzo.

Las escuelas y sinagogas pronto cerraron para acabar con la propagación, pero ya era demasiado tarde. Para abril, miles de personas en las comunidades de Brooklyn estaban infectadas y cientos fallecieron.

"Fue tan traumático que es como un agujero negro en mi memoria", afirmó Blimi Marcus, una enfermera que vive en Borough Park, una zona que fue muy afectada por el virus.

Pero todo eso ha cambiado ahora, agregó Marcus: "La sensación general es de exceso de confianza, porque de alguna manera todos lo hemos tenido y estamos a salvo".

¬ŅEs posible que algunas de estas comunidades tengan inmunidad de reba√Īo? En algunas cl√≠nicas, hasta el 80 por ciento de las personas a las que se les hicieron pruebas ten√≠an anticuerpos contra el virus. La mayor prevalencia se encontr√≥ entre los adolescentes varones.

No obstante, es m√°s probable que las personas que van a las cl√≠nicas presenten s√≠ntomas y, por lo tanto, es m√°s probable que est√©n contagiadas, dijo Wan Yang, epidemi√≥loga de la Escuela de Salud P√ļblica Mailman de la Universidad de Columbia en Nueva York. Las encuestas aleatorias de hogares probablemente encuentren tasas m√°s bajas, pero incluso as√≠ estar√≠an muy por encima del promedio de 21 por ciento reportado para la ciudad de Nueva York, dijo.

Los investigadores de Bombay realizaron una encuesta aleatoria entre los hogares, en una de cada cuatro viviendas donde les abrieron la puerta (o si no la abrían, en la quinta) y tomaron muestras de sangre para la prueba de anticuerpos. Encontraron una sorprendente disparidad entre los barrios más pobres de la ciudad y sus enclaves más prósperos. Entre el 51 y el 58 por ciento de los residentes de las zonas pobres tenían anticuerpos, en comparación con el 11 y el 17 por ciento detectados en otras partes de la ciudad.

Los residentes de ingresos m√°s bajos viven hacinados, comparten los ba√Īos y tienen poco acceso a cubrebocas. "Estos factores contribuyeron a una propagaci√≥n silenciosa de la infecci√≥n", afirm√≥ Jayanthi Shastri, microbi√≥logo del Hospital Kasturba de Bombay que dirigi√≥ el trabajo.

La mayor√≠a de los investigadores se resisten a concluir que los barrios m√°s afectados de Brooklyn, o incluso los que se encuentran en zonas asoladas de Bombay, han alcanzado la inmunidad de reba√Īo o que se librar√°n de futuros brotes.

Sin embargo, modelos como el de Britton insin√ļan que no es imposible. De manera pol√©mica, otros investigadores han sugerido que la inmunidad de grupo se puede alcanzar con tasas de inmunidad tan bajas como el 10 o el 20 por ciento y que es posible que pa√≠ses enteros ya hayan alcanzado esa meta.

Las cr√≠ticas siguieron a Sunetra Gupta, una epidemi√≥loga te√≥rica de la Universidad de Oxford, despu√©s de una entrevista ampliamente difundida en la que dijo que Londres y Nueva York pueden haber alcanzado ya la inmunidad de reba√Īo debido a la variabilidad entre las personas, combinada con una inmunidad te√≥rica a los coronavirus del resfriado com√ļn que pueden proteger contra el nuevo.

"Esa podría ser la explicación de por qué no se ve un resurgimiento en lugares como Nueva York", dijo.

La mayoría de los expertos rechaza esa noción. Varios estudios han demostrado que ciertas células inmunes producidas después de una infección con coronavirus estacionales también pueden reconocer el nuevo coronavirus.

Pero "¬Ņd√≥nde est√° la evidencia de que es protector?", pregunt√≥ Natalie Dean, bioestad√≠stica de la Universidad de Florida.

Esas ciudades no han vuelto a los niveles de actividad anteriores a la pandemia, se√Īalaron otros expertos.

"Todav√≠a estamos lejos de haber regresado a la normalidad en nuestro comportamiento diario", manifest√≥ Virginia Pitzer, epidemi√≥loga matem√°tica de la Escuela de Salud P√ļblica de Yale. "Me parece que est√° mal y es un error pensar que podemos dejar de hacer todo eso y volver a la normalidad y no ver un aumento en los casos".

La epidemióloga afirma que los grupos o los vecindarios que se salvaron de la primera ola podrían verse afectados por una segunda, que podría causar estragos. En Nueva York, la inmunidad es un mosaico. Por ejemplo, se observó que el 68 por ciento de las personas que visitaban una clínica en el barrio de Corona en Queens tenía anticuerpos, mientras que solo el 13 por ciento de las personas que se hicieron la prueba en una clínica en la sección de Cobble Hill de Brooklyn los tenía.

No obstante, otro grupo, liderado por la matem√°tica Gabriela Gomes de la Universidad de Strathclyde en el Reino Unido, dio cuenta de las variaciones dentro de una sociedad en su modelo y encontr√≥ que B√©lgica, Inglaterra, Portugal y Espa√Īa tienen umbrales de inmunidad de reba√Īo en el rango del diez al 20 por ciento.

"Al menos en los pa√≠ses en los que lo aplicamos, nunca pudimos obtener ninguna se√Īal de que los umbrales de inmunidad de reba√Īo son m√°s altos. Creo que es bueno tener este horizonte de que quiz√°s solo queden unos cuantos meses m√°s de pandemia", concluy√≥ Gomes.

Otros expertos hicieron un llamado a la prudencia y afirmaron que estos modelos son defectuosos puesto que, como todos, simplifican en exceso las condiciones en la pr√°ctica.

Jeffrey Shaman, un epidemiólogo de la Universidad de Columbia, dijo que no le quedaba claro que el modelo de Gomes solo ofreciera una solución posible. Y sospechaba de los grandes rangos entre los cuatro países.

"Creo que estaríamos jugando con fuego si fingiéramos que hemos acabado con esto", aseveró Shaman.

Los nuevos modelos ofrecen elementos de reflexión, dijeron él y otros expertos, pero no deberían utilizarse para establecer políticas.

"Matem√°ticamente, es ciertamente posible tener inmunidad de reba√Īo en estos niveles muy, muy bajos", dijo Carl Bergstrom, un experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Washington en Seattle. "Esas son nuestras mejores suposiciones sobre c√≥mo deber√≠an verse los n√ļmeros".

"Pero", agregó, "son exactamente eso, suposiciones".

Pero, ¬Ņqu√© pasa con la inmunidad en niveles inferiores a los necesarios para la inmunidad colectiva?

"Definitivamente, la enfermedad no se propagaría tan bien si regresa a Nueva York", dijo Joel Miler, modelador matemático de la Universidad La Trobe en Australia. "El mismo nivel de cambio de comportamiento tendrá más efecto sobre la enfermedad ahora que hace cuatro meses".

Pensar en una ciudad o país como compuesto por subgrupos, delimitados por edad, raza y nivel de actividad social, también podría ayudar a los gobiernos a proteger a quienes tienen la menor inmunidad.

Esa perspectiva tambi√©n podr√≠a ayudar a poner un enfoque renovado en los grupos que requieren niveles m√°s altos de inmunidad, debido a mayores niveles de exposici√≥n y otras inequidades, incluidos los residentes negros y latinos, dijo Manoj Jain, experto en enfermedades infecciones en la Universidad de Emory. "Ah√≠ es donde esta informaci√≥n es muy √ļtil", dijo.

Los modelos también sugieren una estrategia de vacunación: en lugar de vacunar de manera uniforme a todos los grupos, los gobiernos podrían identificar e inmunizar a los que tienen más probabilidades de estar expuestos en eventos de "superpropagación".

"Hacer que esas personas se vacunen primero puede resultar en un mayor beneficio", dijo Michael Mina, inmun√≥logo de la Universidad de Harvard. "Eso por s√≠ solo podr√≠a conducir a la inmunidad de reba√Īo".

Los esquemas de vacunaci√≥n contra otros pat√≥genos han aprovechado con √©xito este enfoque. Por ejemplo, cuando los ni√Īos recibieron la vacuna antineumoc√≥cica a principios de la d√©cada de 2000, las tasas de neumon√≠a bacteriana en los ancianos disminuyeron r√°pidamente debido a un "efecto de reba√Īo".

Las vacunas que ofrecen solo el 50 por ciento de protecci√≥n se consideran moderadamente efectivas, pero con esa eficiencia, incluso un objetivo bajo de inmunidad de reba√Īo requerir√≠a que una gran proporci√≥n de la poblaci√≥n est√© inmunizada, se√Īal√≥ Bergstrom.

Si hay informes tempranos de efectos secundarios que pueden asustar a algunas personas, dijo, "haríamos bien en empezar a pensar en todo eso ahora".

En Brooklyn, menos del uno por ciento de las personas examinadas en las cl√≠nicas del vecindario durante las √ļltimas ocho semanas estaban infectadas con el virus. Pero todav√≠a hay algunos casos, dijo Marcus, y agreg√≥ que su sobrina de diez a√Īos estaba en cuarentena porque un consejero de su campamento hab√≠a dado positivo.

"A veces eso es todo lo que necesitas, ¬Ņverdad?", dijo. "Todav√≠a espero que no veamos lo que tuvimos en marzo y abril, pero no estoy tan seguro de que hayamos visto el final".

 

Apoorva Mandavilli es reportera del Times y se enfoca en ciencia y salud global. En 2019 ganó el premio Victor Cohn a la Excelencia en Reportaje sobre Ciencias Médicas. @apoorva_nyc