El Doble Aguinaldo: “Prima el argumento político y ciertamente falso”.

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Con bombos y platillos el Gobierno del presidente Evo Morales ha decretado un doble aguinaldo para el sector público y privado como premio al “esfuerzo” que los trabajadores bolivianos realizan y cuyo resultado se traduce en el crecimiento del PIB. El argumento es eminentemente político y ciertamente falso.

Los resultados de las encuestas más confi ables señalan que Evo Morales tiene a nivel nacional un 36% del voto ciudadano y que hay una posición muy crítica respecto de su gestión de Gobierno; precisa, por lo tanto, de una inyección para revitalizar su carrera presidencial y es a eso que esencialmente apunta el Decreto.

Veamos los datos que hacen a esta medida falsa y peligrosa:

a) El PIB es la suma del valor agregado bruto de todos los productores residentes en la economía más  todo impuesto a los productos, menos todo subsidio no incluido en el valor de los productos. Se calcula sin hacer deducciones por depreciación de bienes manufacturados o por agotamiento y degradación de  recursos naturales. Observemos los últimos 10 años de la tasa de crecimiento del PIB boliviano y la tendencia de la misma (en rojo – cuadro 1)

b) La tasa comparativa de crecimiento del PIB boliviano con otros países petroleros y mineros  sudamericanos y africanos es ciertamente menor.

Está situación demuestra que para la coyuntura actual, Bolivia más bien ha desperdiciado oportunidades   que sus pares han sabido sacar mayores ventajas. La pregunta es si hemos sabido aprovechar las pocas  oportunidades que el mundo nos brinda.

c) La estructura del PIB por rama de actividad al 1er semestre del 2013, señala que el crecimiento del  mismo está asentado esencialmente en cuatro sectores: gas, construcción, impuestos a las importaciones y  servicios bancarios. Es decir que excepto por el gas, el crecimiento del PIB boliviano se debe  fundamentalmente al incremento de los sectores especulativos. Los datos del INE por supuesto que no consignan el 6% del PIB que hoy representa el narcotráfi co, ni el 10% del PIB que significa el contrabando. La pregunta que hay que hacerse es si estamos premiando a los que aportan marginalidades  o a la informalidad.

d) Por el contrario, al 2012 hay un decremento del PIB en las actividades fundamentales: Agropecuaria, Minería, e Industria Manufacturera.

e) El 2005 la exportación de minerales e hidrocarburos  representaba un 80% del total de exportaciones, el 2013 estos mismos sectores significan casi el 90% de la  exportaciones. El mercado de hidrocarburos  está reducido casi exclusivamente a Brasil y Argentina. Es decir, que cada vez somos más frágiles y dependientes de nuestros propios recursos naturales que exportamos a esos mercados.

f) El PIB boliviano se explica casi exclusivamente por el precio internacional del petróleo, bastan dos  ejemplos:

1) el alto crecimiento registrado el 2008 (6.1%) se debe a un precio de 143U$/barril y 2) el estancamiento de los años 2010 a 2013 a un precio del petróleo estabilizado en torno a los 95U$/barril. Sin embargo, la relación reservas producción es cada vez menor. Lo que está en discusión, por lo tanto, es si las reservas que poseemos durarán hasta el 2017 o hasta el 2023.

g) El caso de la minería es aún peor, la tasa de crecimiento es negativa: -13.2% el 2012 y -5.3% para el 2013. La aparente recuperación de este año se debe a la producción de una sola mina: San Cristóbal y a una explotación irracional de las zonas más ricas de reservas por parte de los cooperativistas, mientras los precios de los minerales siguen cayendo. Por lo tanto, es de corto plazo e insostenible.

h) El sector agropecuario muestra una cada vez menor contribución relativa al PIB por la cada vez mayor incidencia del sector petrolero, pero aún en lo absoluto, los datos son preocupantes. Veamos sólo los tres últimos años para demostrar la cada vez menor productividad del sector (cuadro 2)

i) Según el propio Gobierno, entre el 2006 y el 2012 se ha duplicado el número de empleados de la  administración pública, en el mismo periodo los salarios de éstos se han incrementado en 156% (vs una infl ación del 47.41% acumulada en esos 6 años). Este doble aguinaldo le cuesta al Tesoro General de la Nación US $600 millones en empleados públicos y a las empresas privadas casi US $1.300 millones. Como si no hubiera destinos mejores, este nuevo bono, es esencialmente un bono a la lealtad partidaria del sector público.

j) El último sector que nos ocupa es el sector manufacturero. Acosado por el contrabando, la informalidad  y una política que fomenta todo menos la producción y la productividad (como el decreto que comentamos) la industria muestra dos segmentos diferentes: 1) el del cemento beneficiado por el alza de la construcción y 2) el resto. Fruto de erradas políticas laborales el número promedio de empleados y las utilidades de las empresas ha ido disminuyendo constantemente desde el 2009. Aunque pudiera producir una satisfacción momentánea lo que de verdad está en juego con esta nueva medida es el empleo y el futuro de los empleados. (cuadro 3)

k) El resultado concreto de esta medida se habrá de traducir en un aumento de la inflación y desempleo,  una mayor fragilidad del sector empresarial, menor competitividad y productividad. ¿Quién gana?