Luis Pablo Granier. Entrevista, en tiempos de coronavirus
Por: Revista dat0s
Abril 2020

Entrevista con Luis Pablo Granier, gerente general de SAIV Ltda. con marcas de singani Casa Real y vinos Campos de Solana, además es presidente de la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas (ANIV), se refiere al impacto de las medidas decretadas por el Gobierno ante la emergencia sanitaria del nuevo Coronavirus. Además, repasa la necesidad de establecer un diálogo con el Ejecutivo para que comprenda sector por sector la importancia de cada industria en la economía nacional.

 

¿Han pensado plantear ideas de discusión para salir más o menos en el mismo vuelo del que venían haciendo antes del COVID 19?

Los esfuerzos deben ir dirigidos a mejorar la competitividad de nuestros productos. Es importante que primero el gobierno deje de meter a todos los sectores en una misma 'bolsa'.  El sector nacional de productos de valor es diferente a cualquier otro. Se debe efectuar una segmentación adecuada de cada uno y un análisis completo de sus cadenas de valor.  Esto es importante porque generalmente se toman decisiones y se desarrollan medidas estándares que pueden parecer beneficiosas para algunos pero que no tienen impacto para otros. La industria nacional debe ganar competitividad y en ese sentido se deben considerar ajustes fiscales de manera urgente. Consideramos que las medidas de inyección de liquidez en el sistema que ha tomado el gobierno son necesarias; sin embargo, si el empresario no percibe que existe interés de parte de las autoridades de ajustar de fondo los incentivos correctos para la generación de empleo, sufriremos de una recuperación lenta y dolorosa para la economía.

¿Tienen interlocutores con el Gobierno para presentar esas ideas?

La apertura que hemos recibido con el actual Gobierno es importante y real a nuestro parecer. De todas maneras, todavía necesitamos seguir construyendo puentes para poder gestionar de manera efectiva todos los esfuerzos de ambos lados.

¿Qué se requiere en estos momentos para no sentir un impacto frente a esta crisis de niveles y consecuencias impredecibles?

Estamos transitando por una etapa de reacción, que a mi parecer se está llevando de la mejor manera. La segunda etapa será de estabilización y por último la tercera de recuperación. Para cada una se deben tener estrategias diferentes y como empresas, sector y autoridades debemos tener la capacidad de hacer los ajustes necesarios para sobrevivir a cada una de ellas. De todas maneras, es importante entender que después de esta crisis tendremos un 'nuevo normal', pensar que volver a la normalidad significa la vida que teníamos previo al coronavirus es iluso. El impacto del coronavirus en nuestras vidas es de fondo y a escala global.

¿Afectan al sector productor de bebidas las medidas de prohibición a la venta de alcohol de moderación en las que se incluye el vino?

No cabe duda de que la situación por la cual estamos pasando no tiene precedente. La lucha que estamos librando es única si entendemos que se trata de salvar vidas. En ese sentido, debemos ser conscientes que todos, individuos, empresas y autoridades, cumplimos un rol y tenemos una responsabilidad directa. Dicho esto, entendemos que esta lucha va a tener un costo económico; sin embargo, debemos ser prudentes en que el costo no sea tal que se convierta en una muerte anunciada para muchas empresas.

Se han tomado decisiones locales de auto de buen gobierno de prohibir el consumo de bebidas alcohólicas. Primero, no está claro el motivo y segundo, no se ha considerado el impacto negativo que tendrá esto en la producción nacional de bebidas alcohólicas como vino y singani.

"La cadena productiva de uvas, vinos y singani es la más exitosa del sur del país. Se estima que genera cerca de 4.000 fuentes de trabajo directo y 20.000 de manera indirecta. La misma genera un movimiento de alrededor de US$ 140 millones en la región. Debemos considerar que en los últimos años el sector se encuentra en emergencia por el incremento exponencial de contrabando de vino y bebidas substitutas que han dado como resultado una reducción de 20% en ventas de un año a otro. Este efecto a significado una reducción de compra de uva considerable a la cadena que está conformada en un 80% por pequeños productores. Un estudio socio económico local establece que con una hectárea de uva una familia sale de la extrema pobreza en la región".

¿En ese sentido cuál es el impacto en el comercio local y en los mercados de exportación al que ustedes dirigen una parte de su producción?

Bolivia tiene un total de 4.000 hectáreas de uva plantada, solamente Argentina tiene 200.000, lo cual hace de nuestro país en una posición poco competitiva. Como sector hemos entendido que se hace imposible para nosotros competir en mercados de volumen, más bien hemos efectuado esfuerzos importantes para competir en productos de valor con altos niveles de calidad. Se debe entender a la exportación como un proceso constante. Todavía no hemos cuantificado el impacto que se tendrá en este mercado.

 

 

 

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