Ruleta rusa a la boliviana
Edición "dat0s 232"
Por: Redacción dat0s
Agosto 2020
Fotografia: BBC

Con la pólvora no se juega. Incluso respetando las normas y siendo muy exigentes con estas prácticas de riesgo se producen accidentes, algunos de gravedad extrema. La prudencia y las leyes aconsejan andar dentro de las reglas. Lo demás, es jugar con las vidas a la ruleta rusa.

 

Acosados por las manifestaciones de grupos afines al partido del expresidente Morales, el país vive un ambiente de incertidumbre y extremadamente cambiante previo a las elecciones que han sido postergadas hasta el 18 de octubre, que las protestas con bloqueos de un grupo radical exigen se respete el cumplimiento de convocatoria marcada en principio para el 6 de septiembre. El haber recorrido la fecha alentada por la enorme cantidad de contagios que se están registrando de forma singularmente curiosa, ha hecho pensar a los radicales del MAS que se trata de una crisis política, en lugar de una emergencia en salud, alargando las hostilidades y erosionando la antesala de una crisis generalizada que recién estaría por comenzar.

En esa antesala, el Gobierno transitorio promete atender los pedidos que circulan a trav√©s de las redes sociales en las que se exige el cumplimiento de la ley para evitar que los bloqueos -que los radicales han dispuesto en m√°s de 100 puntos intransitables de los caminos- sigan creciendo y erosionen a√ļn m√°s la precariedad. El llamamiento en las redes es para que la Polic√≠a y el Ej√©rcito intervengan antes que el cuadro de asfixia empeore y la resistencia atente la provisi√≥n de alimentos y mercader√≠as que ya llegan a los centros urbanos imponiendo restricciones al normal abastecimiento de productos y a la libre circulaci√≥n.

El pasado 6 de agosto en el 195 aniversario de la independencia de Bolivia, el clima de hostilidades continuo invariable. La presidenta transitoria volvió a defender entre argumentos ya conocidos que el país se encuentra al borde una crisis económica sin precedentes por las restricciones impuestas en la Asamblea Legislativa -dominada por el MAS- por bloquear créditos de más de 1 000 millones de dólares que necesariamente requieren aprobación congresal. La presidenta repitió al menos siete veces el mismo argumento responsabilizando de la crisis a los asambleístas del principal partido de la oposición.

Todav√≠a hay sectores de opini√≥n que consideran que pacificar el pa√≠s -misi√≥n encomendada al Gobierno transitorio- podr√≠a aun entrar en agenda con variables que ninguno de los actores pol√≠ticos quiere jugar. Por ejemplo, se plantea la renuncia de A√Īez a su candidatura, pero ese deseo es lejano como lejano que la Asamblea atienda el pedido clamoroso del Ejecutivo para trabajar la carpeta enviada desde el palacio quemado con el correspondiente justificativo de los cr√©ditos concedidos por organismos de financiamiento externo, l√©ase FMI, BM, BID, CAF y otros. Por el momento, el Ejecutivo ha dispuesto pagar adelantado el aguinaldo del bono Dignidad que alcanza a un universo de alrededor 900 000 personas de la tercera edad. Su plan crediticio de reactivaci√≥n 1, 2, 3 al 3% de inter√©s para emprendedores y familias, por muy buenas intenciones exige condiciones dif√≠ciles de acceder para los prestatarios: garant√≠as que en la mayor√≠a de los casos son dif√≠ciles de cumplir. Una fuente del Banco Uni√≥n que pidi√≥ mantener su nombre en reserva ha revelado que apenas 1 entre 10 solicitantes es atendido y aun bajo observaci√≥n para obtener esa l√≠nea de cr√©dito.

Entretanto, los bolivianos conviven en largas filas, ora para adquirir gas domiciliario o tubos de oxígeno -con incrementos hasta de un 2 000%- que han desaparecido de circulación, ora para adquirir medicamentos esenciales que se venden con incrementos abusivos. Las filas alcanzan cuadras frente a los policlínicos estatales o a los laboratorios privados para acceder a las pruebas de la covid-19 a costos que en estos momentos muy pocos pueden pagar.

Los sistemas de registro de identificaci√≥n trabajan atendiendo con la mitad del personal. Lo mismo ocurre en casi todas las reparticiones p√ļblicas para no paralizar el Estado. A diferencia de muchas empresas privadas que han creado protocolos de trabajo en l√≠nea; las oficinas de la administraci√≥n estatal requieren presencia f√≠sica de sus funcionarios. Al menos 40 ministros y viceministros est√°n guardando cuarentenas obligatorias luego de haber dado positivo en las muestras. Hay un ambiente vol√°til e incierto como si la pandemia se ir√≠a a apoderar de las esquinas para matar como un asesino escondido.

Ante este desolador panorama el Gobierno ha clausurado el a√Īo escolar, medida que no se aplicaba desde 1971, fecha del √ļltimo golpe militar. La decisi√≥n ha sido duramente criticada. En estas condiciones las poblaciones m√°s pobres sin asistencia de tecnolog√≠a est√°n cada vez m√°s lejos del derecho a la educaci√≥n universal.

Los hospitales p√ļblicos ya no dan cabida y las cl√≠nicas privadas se reservan el derecho de admisi√≥n a pacientes dispuestos a depositar adelantos de 70 000 a 100 000 bolivianos. Nada garantiza la vida; ni la educaci√≥n ni recursos para la sobrevivencia. El miedo ha invadido de lleno en la poblaci√≥n mientras desde el Gobierno y la oposici√≥n no hay la capacidad de fomentar el di√°logo en un clima de exasperaci√≥n general alentado por algunas dirigentes y por las mismas autoridades. Ninguno de los actores pol√≠ticos de la oposici√≥n que pugnan la silla presidencial aportan al equilibrio. El di√°logo es precario.

LA OPOSICI√ďN JUEGA SU ROL

Los radicales parecen dispuestos a llegar hasta las √ļltimas consecuencias. El l√≠der campesino y fundador del Ej√©rcito Guerrillero T√ļpac Katari (EGTK) Felipe Quispe Huanca, alias el "Mallku", est√° activo visitando comunidades en varios puntos alentando los bloqueos y arengando a la gente a no ceder hasta lograr la renuncia de A√Īez. El mismo dirigente fue quien provoc√≥ la ca√≠da del Gobierno de S√°nchez de Lozada en 2002 con la misma estrategia. El "Mallku" ha sido parte de la organizaci√≥n terrorista descabezada en 1992 en el Gobierno del expresidente Paz Zamora, de la que tambi√©n formaban parte los hermanos √Ālvaro y Ra√ļl Garc√≠a Linera.

El Gobierno ha declarado "estado de calamidad p√ļblica" que no se viv√≠a desde 1985 cuando la hiperinflaci√≥n lleg√≥ al 21 000%. Hace un a√Īo -agosto de 2019- el Gobierno del MAS (2006 - 2019) se opuso terminantemente declarar Estado de Emergencia Nacional cuando se quemaron 5 millones de hect√°reas en la Chiquitania, hecho que le cost√≥ la victoria en el primer turno de las elecciones de octubre; es otro motivo de preocupaci√≥n ya que por estos d√≠as el fuego est√° devorando selva, recursos y el derecho a la libertad sobre la que se asienta la vida.

 

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