Bolsonaro visita a Trump en busca de una alianza
Por: El País
Marzo 2019

El presidente de Brasil es posiblemente el jefe de Estado que m√°s admira, emula y alaba al de Estados Unidos, destino de su primera visita oficial al extranjero, que empieza este domingo. Donald Trump tiene previsto recibir a Jair Bolsonaro el martes en la Casa Blanca para una reuni√≥n en la que¬†Venezuela ser√° el gran asunto sobre la mesa, cuesti√≥n en la que comparten el fin pero no los medios. El l√≠der nacionalpopulista brasile√Īo, que exhibe¬†su sinton√≠a ideol√≥gica con el magnate republicano, pretende ser su principal socio sudamericano y busca una alianza entre los dos mayores pa√≠ses de Am√©rica, pero los especialistas no esperan grandes resultados tangibles del viaje.

Esta visita de Bolsonaro, 63 a√Īos, a Trump, 72, rompe con la costumbre presidencial brasile√Īa de estrenarse con un viaje a Argentina. A Rubens Barbosa, que fue embajador de Brasil en Washington (1999-2004), no le sorprende el destino porque, recuerda, "ya dijo en campa√Īa que la prioridad ser√≠a la relaci√≥n con Estados Unidos. Ahora cumple lo que prometi√≥". Se espera que los siguientes pasos en la estrategia para forzar a Nicol√°s Maduro a abandonar el poder en Venezuela ocupen buena parte de la reuni√≥n. Barbosa explica que, aunque "ambos est√°n de acuerdo en la retirada de [Nicol√°s] Maduro, discrepan en los medios. Brasil no quiere una intervenci√≥n militar", recalca el veterano diplom√°tico en una entrevista telef√≥nica. Ambos comparten una frontera de 2.100 kil√≥metros que¬†lleva tres semanas cerrada por orden del l√≠der chavista en respuesta al intento de introducir ayuda humanitaria.

El mandatario brasile√Īo ha enviado como avanzadilla a uno de sus hijos, el diputado Eduardo Bolsonaro, erigido en informal representante diplom√°tico y enlace con la red antiglobalista en torno a Steve Bannon, con el que se reuni√≥ el s√°bado en Washington. Bolsonaro padre tiene previsto encontrarse con el antiguo miembro del Consejo de Seguridad Nacional, lo que molesta en la Casa Blanca porque Trump rompi√≥ con √©l en 2017.

Pero el gran obst√°culo para estrechar las relaciones con EE UU son las evidentes tensiones entre las distintas almas que cohabitan en el Gobierno de Brasil, seg√ļn explica Oliver Stuenkel, profesor adjunto de Relaciones Internacionales en la¬†Fundaci√≥n Get√ļlio Vargas. "Est√° el grupo antiglobalista, que controla el mundo de las redes y el ciclo medi√°tico: propone mucho pero hace poco. Luego, los militares, que no crean muchas iniciativas, pero s√≠ vetan. Y luego est√°n los econ√≥micos. Las diferencias entre unos y otros son tan grandes que pueden generar desconfianza" en sus interlocutores porque "no se sabe qui√©n va a ganar las batallas internas", afirma el tambi√©n¬†columnista de la edici√≥n de este diario en Brasil. Los trumpistas del Gobierno son liderados por el ministro de Exteriores, Ernesto Ara√ļjo; el vicepresidente Hamilton Mour√£o, un general retirado¬†considerado el elemento moderador del Gabinete, encabeza un segundo grupo y el tercero, el¬†zar de la econom√≠a, Paulo Guedes.

La misma semana en que Bolsonaro, antiguo capitán del Ejército, asumió el poder se vio un excelente ejemplo de las contradicciones internas y sus efectos al sugerir el presidente en una entrevista que Brasil podría acoger una base estadounidense para contrarrestar la influencia rusa en Venezuela. La polémica fue inmediata. Poco tardaron los ministros militares en frenar sus intenciones, que consideraron una violación de la soberanía nacional. Ya nadie menciona la base. Y las promesas de trasladar la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén también se han enfriado, como la retórica contra China, que hace una década sustituyó a EE UU como el principal socio comercial del Brasil.

Aunque traducir la ret√≥rica en cambios reales est√° resultando complicado para el ultraderechista conservador, es evidente que las prioridades en pol√≠tica exterior han cambiado con su llegada al poder. Y su agenda exterior lo evidencia. De Washington viajar√° a Chile y a fin de mes, a Jerusal√©n para devolver la visita al nacionalista Benjam√≠n Netanyahu. La¬†alianza entre los evang√©licos y la derecha israel√≠ es clave en la actual pol√≠tica exterior brasile√Īa.

Adem√°s de Venezuela, las dos mayores econom√≠as de Am√©rica tienen otras cuestiones sobre la mesa. Uno, Brasil quiere que Estados Unidos le apoye en la candidatura que present√≥ en la anterior legislatura para entrar en la OCDE, el club de los pa√≠ses ricos. Dos, acuerdos de defensa que permitir√≠an a empresas brasile√Īas participar en licitaciones del Pent√°gono -lo que ser√≠a un espaldarazo a la empresa Embraer- y comprar material militar usado por Estados Unidos a precios ventajosos. Tres, un acuerdo para que empresas estadounidenses puedan utilizar la base espacial militar de Alc√°ntara, en el Estado de Maranh√£o (noreste), para lanzar sat√©lites comerciales, lo que abre las puertas a un prometedor mercado porque al estar en el ecuador supone un notable ahorro de combustible. Cuatro, empezar a explorar la posibilidad de un acuerdo de libre comercio que parece bastante improbable en la coyuntura actual. El segundo y el tercero son los asuntos m√°s atados, seg√ļn los expertos.

Pese a que Trump y Bolsonaro se han cruzado unos cuantos gui√Īos en Twitter -el canal por el que ambos prefieren para comunicarse con sus fieles- la Casa Blanca no ofrecer√° al brasile√Īo una cena de gala. Al aterrizar en Washington, Bolsonaro tuite√≥: "por primera vez en mucho tiempo, un presidente brasile√Īo que no es antiamericano llega a Washington. Es el comienzo de una alianza por la libertad y la prosperidad".

 

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