Donald Trump abandona el hospital e insiste en quitar hierro al virus
Por: El País
Octubre 2020
Fotografia: Reuters

 

Donald Trump convirti√≥ su alta voluntaria del hospital en un acto de campa√Īa y una reafirmaci√≥n de s√≠ mismo. Ocho minutos tarde sobre su horario previsto (18.30 hora local), el presidente, contagiado de coronavirus, abandon√≥ por decisi√≥n propia el hospital militar -al fin y al cabo √©l es el comandante en jefe y su m√©dico es un militar bajo sus √≥rdenes- en el que estaba confinado desde el pasado viernes. El mandatario baj√≥ las escaleras de la entrada del centro m√©dico Walter Reed en Bethesda (Maryland, a las afueras de Washington) para hacer un primer gesto a la prensa con su pulgar hacia arriba. No contest√≥ ninguna pregunta. Antes de entrar en el coche, Trump volvi√≥ a repetir el mismo gesto y movi√≥ su pu√Īo en se√Īal de fortaleza. Luego embarc√≥ en el Marine One, el helic√≥ptero que le llev√≥ hasta una Casa Blanca que abandon√≥ el viernes con gran confusi√≥n sobre su estado real de salud. Seg√ļn inform√≥ en su cuenta de Twitter, Trump garantizaba que estar√≠a muy pronto de vuelta en la carretera para seguir con la campa√Īa electoral.

Pero el momento de la noche estaba por llegar. Trump descendió del helicóptero para subir las escaleras hasta la rotonda trasera de la Casa Blanca. Ese fue su momento dramático, un choque de fuerza, un golpe de autoridad que significara que era fuerte, que el virus no tenía importancia y que ahí estaba él para demostrarlo. Trump ha regresado a la Casa Blanca, contagiado, rompiendo todo tipo de protocolo de seguridad sobre el coronavirus.

Durante la ma√Īana Trump decidi√≥ saltarse todos los protocolos y no esperar a que su equipo m√©dico anunciara su alta m√©dica. Como no, a trav√©s de Twitter, el presidente escribi√≥ lo siguiente: "Dejar√© el gran Centro M√©dico de Walter Reed hoy a las 18.30 (hora de Nueva York). ¬°Me siento muy bien! No tengan miedo de la covid. No dejen que domine su vida", escribi√≥ el mandatario, a pesar de que han muerto m√°s de 210.000 norteamericanos por esta enfermedad, de la que est√°n contagiados m√°s de siete millones de estadounidenses. Trump seguir√° su convalecencia en la Casa Blanca, pero es una inc√≥gnita si estar√° en cuarentena o se relacionar√° con su equipo. Trump no perdi√≥ la oportunidad de sacar pecho y en ese mismo mensaje declar√≥ que bajo su Administraci√≥n se hab√≠an desarrollado medicamentos muy buenos. "¬°Me siento mejor que hace 20 a√Īos!", dijo, como si hubiera bebido de la fuente de la juventud en lugar de estar sometido a un agresivo tratamiento experimental.

Poco despu√©s del anuncio del mandatario lleg√≥ la esperada rueda de prensa del equipo m√©dico de Trump que, una vez m√°s, volvi√≥ a andar sobre hielo fino. Cuando los reporteros le preguntaron si ten√≠an alguna preocupaci√≥n respecto a su evoluci√≥n, el doctor Sean Conley declar√≥ que s√≠, aunque muy matizada. Para el m√©dico del mandatario se sigue estando "en territorio inexplorado" porque no se sabe c√≥mo evoluciona un paciente al que se le administran tratamientos tan agresivos como los que ha recibido Trump (incluido un c√≥ctel de anticuerpos experimental) en una etapa tan temprana de la enfermedad. Para Conley, la clave est√° en que supere el pr√≥ximo fin de semana evolucionando bien. A pesar de que los periodistas le insistieron para saber cu√°l fue el √ļltimo test negativo de Trump, Conley se neg√≥ a contestar citando protecci√≥n de la informaci√≥n.

El presidente Donald Trump demandaba regresar a la Casa Blanca el domingo sin parecer que le importara haber tenido que recibir ox√≠geno el pasado viernes y s√°bado y que estuviera siendo tratado con unos f√°rmacos que demuestran la gravedad de la situaci√≥n que vive. Seg√ļn fuentes citadas por la cadena CNN, "Trump estaba harto del hospital" y, en su opini√≥n, le hac√≠a parecer "d√©bil". Quiz√° por eso, la Casa Blanca se ha embarcado en una comunicaci√≥n confusa sobre la salud del mandatario, llena de contradicciones y que le han valido cr√≠ticas sumar√≠simas. Solo el hecho de que sea un presidente adicto a los focos y ajeno al bien de los dem√°s puede explicar su atrevimiento a darse un paseo victorioso en coche frente a los seguidores que le aclamaban en el Hospital Militar Walter Reed, a las afueras de Washington.

El tratamiento que recibe el mandatario choca de frente con la realidad de un alta hospitalaria cercana. Desde el viernes se fue informando sobre la salud del mandatario, pero fue una comunicación llena de lagunas que dejaba más preguntas que respuestas. Trump tuvo "fiebre alta" el viernes, pero no se dijo la temperatura. El nivel de oxígeno estuvo por debajo del 95% en dos ocasiones, una de ellas a 93%, aunque nunca llegó por debajo de 90%. Los facultativos le administraron dexametasona el sábado, que básicamente es un esteroide que se utiliza en casos graves. El viernes, recibió una dosis de un cóctel de antivirales experimental. Nada de lo anterior cuadra con un alta a tres días de su ingreso.

El m√©dico personal del presidente, Sean Conley, fue informando a la prensa con m√°s o menos forceps desde su hospitalizaci√≥n el viernes. Y sin embargo, el jefe de Gabinete del mandatario, Mark Meadows, expresaba este lunes que el presidente Trump estaba teniendo un "progreso incre√≠ble" y estaba "listo para volver a retomar su agenda de trabajo normal". "Se reunir√° con sus m√©dicos y enfermeras hoy para realizar evaluaciones adicionales de su progreso", ha asegurado Meadows, en una entrevista en Fox News. Esta misma tarde [por el lunes], ha a√Īadido, tomar√°n la decisi√≥n de si puede abandonar el hospital y regresar a la Casa Blanca.

Seg√ļn Meadows, sobre quien es probable que caiga toda la furia del presidente, ya que el s√°bado hizo unas declaraciones bastantes m√°s l√≥bregas sobre su estado de salud que las que ofrec√≠a a la opini√≥n p√ļblica el m√©dico del mandatario, la salud de Trump hab√≠a mejorado durante la noche y hab√≠a "optimismo" en la Administraci√≥n sobre la posibilidad de que abandonase el lunes mismo el hospital Walter Reed. "Su tratamiento ha sido notable", asegur√≥ Meadows, "y su fuerza ha sido incre√≠ble".

Ruido y furia en Twitter

Trump comenz√≥ el lunes con una r√°faga de furiosos tuits, todos en may√ļsculas, pero a diferencia de sus otros d√≠as de ruido y furia en Twitter, en esta ocasi√≥n el mandatario est√° bajo los efectos del esteroide dexametasona y del medicamento en fase de experimentaci√≥n Remdesivir, adem√°s de haber sido tratado en un primer momento con una terapia de anticuerpos experimental desarrollada por la empresa de biotecnolog√≠a Regeneron.

La Casa Blanca ha insistido en que Trump sigue adelante con sus deberes presidenciales y ha proporcionado una serie de fotos en las que se le ve trabajando en el hospital, adem√°s de haber hecho p√ļblicos una serie de v√≠deos con mensajes para que quede claro que ni est√° d√©bil ni ajeno a su funci√≥n como jefe de Estado. Seg√ļn informa la cadena p√ļblica de radio NPR (siglas en ingl√©s), el vicepresidente, Mike Pence, quien no ha sido visto en p√ļblico desde que Trump enferm√≥, deb√≠a de abandonar hoy Washington camino de Utah como comienzo de una semana llena de eventos de campa√Īa, cuyo m√°ximo exponente estar√° en el debate del martes por la noche frente a la candidata dem√≥crata a la vicepresidencia, Kamala Harris.

Las quejas por el manejo de una situaci√≥n nada convencional, una grave enfermedad contra√≠da por el presidente de Estados Unidos, no han arreciado. La √ļltima en lanzar sus dardos ha sido Nancy Pelosi, la l√≠der de la mayor√≠a dem√≥crata en la C√°mara de Representantes y segunda en la l√≠nea de sucesi√≥n presidencial, despu√©s del vicepresidente Mike Pence, quien ha asegurado que no ha sido informada sobre el estado de Trump desde que se le diagnostic√≥ la covid-19. "Estamos obteniendo nuestra informaci√≥n igual que todos los dem√°s, en los medios", dijo Pelosi, en una entrevista televisiva el domingo. La l√≠der dem√≥crata, que dio negativo en una prueba de diagn√≥stico realizada el viernes, dese√≥ a Trump una "pronta recuperaci√≥n".

Desde este lunes, la Casa Blanca permanecer√° bajo m√≠nimos. Por la ma√Īana, ca√≠a la pen√ļltima pieza del domin√≥ de la Administraci√≥n afectada por el coronavirus. La jefa de prensa, Kayleigh McEnany, anunciaba que hab√≠a dado positivo en la prueba de coronavirus. Por la noche, antes de conocer su diagn√≥stico, la Casa Blanca enviaba un correo electr√≥nico a todos sus empleados pidi√©ndoles que no acudieran a trabajar si ten√≠an s√≠ntomas de la covid-19. "Como recordatorio, si est√°s teniendo s√≠ntomas como dolor de garganta, tos, fiebre, dolor de cabeza, p√©rdida de gusto u olfato, dolores musculares, escalofr√≠os, diarrea o dificultad al respirar, por favor qu√©date en casa y no vengas a trabajar hasta que est√©s libre de s√≠ntomas", dec√≠a el correo. En el caso de que los s√≠ntomas aparezcan en el lugar de trabajo, la instrucci√≥n es "regresar a casa inmediatamente" y acudir al m√©dico habitual, y no al servicio m√©dico de la Casa Blanca. Una Casa Blanca desierta a la que regresa Trump ante una campa√Īa electoral totalmente por definir.

 

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