El desairado fin de Lava Jato
Por: Gaspard Estrada / The New York Times
Febrero 2021
Fotografia: Carl De Souza/Agence France-Presse 鈥 Getty Images

Se vend铆a como la mayor operaci贸n anticorrupci贸n del mundo, pero se volvi贸 el mayor esc谩ndalo judicial de la historia.

Este mes, el grupo de trabajo a cargo de la operaci贸n Lava Jato fue disuelto por el procurador general de Brasil. El fin de la operaci贸n anticorrupci贸n, cuya acci贸n cambi贸 la historia de Brasil y de Am茅rica Latina, pudo haber suscitado una reacci贸n encendida: para unos se trata de uno de los pocos esfuerzos contra la impunidad a pol铆ticos y empresarios que debe seguir activa y para otros es un ejemplo m谩s de politizaci贸n de la justicia que naci贸 con severas fallas de origen.

Se est茅 a favor o en contra de la operaci贸n, queda clara una cosa: el tejemaneje entre corrupci贸n y pol铆tica sigue estando al orden del d铆a. El mismo d铆a1 en el que se anunci贸 la disoluci贸n de la operaci贸n, Arthur Lira, un pol铆tico investigado por posibles actos de corrupci贸n, fue electo presidente de la c谩mara de diputados.

Pero ni en las calles ni en las redes sociales, ninguno de los dos anuncios gener贸 mayor indignaci贸n. El inmenso capital pol铆tico y social acumulado por el Sergio Moro, el c茅lebre juez que inici贸 Lava jato, y los procuradores se ha ido evaporando en los 煤ltimos a帽os. Y esto lleva a otra conclusi贸n: En lugar de ayudar a erradicar la corrupci贸n, lograr mayor transparencia en la pol铆tica y fortalecer la democracia, la famosa operaci贸n contribuy贸 al caos que hoy vive Brasil. Se vend铆a como la mayor operaci贸n anticorrupci贸n del mundo, pero se volvi贸 el mayor esc谩ndalo judicial de la historia brasilera.

Su desairado fin nos dice mucho sobre el descredito en el que cay贸 despu茅s de la victoria de Jair Bolsonaro, impulsada en buena medida por la indignaci贸n social provocada por el "lavajatismo". Tambi茅n permite esbozar una reevaluaci贸n del legado de la operaci贸n y de la manera en la que entrar谩 en los libros de historia, en particular tras la publicaci贸n reciente de nuevos di谩logos v铆a Telegram entre Moro y los procuradores, que confirmaron su car谩cter eminentemente pol铆tico.

Para defender su obra, los procuradores de Lava Jato han presentado una serie de cifras, que dan muestra del tama帽o descomunal de esta operaci贸n. En siete a帽os, se libraron 1450 贸rdenes de aprehensi贸n, 179 acciones penales, 174 condenas de empresarios y pol铆ticos del m谩s alto nivel, incluyendo al expresidente Luiz In谩cio Lula da Silva. Sin embargo, para conseguirlo, los procuradores cayeron en violaciones al debido proceso sin que por ello la corrupci贸n haya disminuido.

Si bien era conocido desde hace tiempo que Moro hab铆a condenado a Lula da Silva por "actos indeterminados" y cargos dudosos, ahora se sabe que fue el propio Moro quien dirigi贸 la construcci贸n de la acusaci贸n contra el expresidente, violando el principio jur铆dico de no ser juez y parte al mismo tiempo.

Cuando los abogados de Lula denunciaron haber sido espiados ilegalmente por la operaci贸n Lava Jato, estos 煤ltimos aseguraron que se hab铆a tratado de un "error", y hoy es posible confirmar que los procuradores eran informados peri贸dicamente por los agentes de la polic铆a federal a cargo de las interceptaciones telef贸nicas, con el objetivo de trazar estrategias y obtener la condena de Lula.

Moro se ufan贸 en sus conferencias de las sumas de dinero recuperadas a favor de las arcas p煤blicas, pero omiti贸 decir que el 50 por ciento del dinero proveniente de las multas impuestas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos a Petrobras y Odebrecht tendr铆an como destino una fundaci贸n de derecho privado, cuyos gestores ser铆an los propios miembros de Lava Jato, junto con dirigentes de oeneg茅s. En 2019, la Corte Suprema suspendi贸 la fundaci贸n.

Si usamos los criterios del juez Moro para juzgar las acciones del ciudadano Moro, estos di谩logos revelan actos ilegales. Ante estas revelaciones, Moro y los procuradores contin煤an negando la veracidad de los di谩logos. El inconveniente de ese argumento es que fue la propia Polic铆a Federal brasile帽a, bajo las 贸rdenes de Moro, cuando era ministro de Justicia, que llev贸 a cabo una revisi贸n de los mensajes, y consider贸 que eran verdaderos.

En 2019, los periodistas de The Intercept recibieron 43,8 gigabytes de datos que originaron m谩s de un centenar de art铆culos sobre Lava Jato. Hasta ahora, solo 10 por ciento de 7 terabytes han sido analizados, con lo que se espera que sigan apareciendo fallas e ilegalidades en la operaci贸n. Pero incluso con ese peque帽o porcentaje revisado, los di谩logos confirman que esta operaci贸n pervirti贸 la justicia, vulner贸 el Estado de derecho de Brasil y fue un factor fundamental en la construcci贸n de la distop铆a que vive el pa铆s, con una crisis pol铆tica exacerbada y con el segundo lugar mundial de m谩s fallecidos por la pandemia.

En 2018, cuando Moro anunci贸 que aceptar铆a integrar el gabinete de Bolsonaro como su ministro de Justicia y Seguridad P煤blica, muchos expertos y defensores de la operaci贸n quedaron sorprendidos. Tal vez ahora ya no lo est茅n tanto. Para ambos, el fin justifica los medios.

Y las consecuencias de este contubernio est谩n claras: el Estado de derecho est谩 cada vez m谩s en peligro con el benepl谩cito de buena parte del establishment pol铆tico y econ贸mico que ayer respald贸 ciegamente la operaci贸n Lava Jato y hoy apoya la llegada de un pol铆tico acusado de corrupci贸n a la presidencia de la c谩mara de diputados, al tiempo que el presidente, desarticula la mayor铆a de las instituciones de lucha contra la corrupci贸n y el crimen.

Hay, dentro de todo, buenas noticias para Brasil: no todas las instituciones han sido cooptadas. Algunas han denunciado estos atropellos, haci茅ndose eco de las voces de la sociedad civil que exigen el restablecimiento del Estado de derecho, empezando por la restituci贸n de los derechos pol铆ticos de Lula. Es necesario continuar fiscalizando y denunciando estas arbitrariedades y reevaluar de manera cr铆tica el significado de la operaci贸n Lava Jato para la justicia y la democracia de Brasil.

Lo anterior no quiere decir que no sea imprescindible la actuaci贸n firme de la justicia en contra de la corrupci贸n. Por el contrario, es necesario reforzar los instrumentos para terminar con la relaci贸n incestuosa entre el dinero y la pol铆tica.

Gaspard Estrada (@Gaspard_Estrada) es director ejecutivo del Observatorio Pol铆tico de Am茅rica Latina y el Caribe (OPALC) de Sciences Po, en Par铆s.

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