Este es el plan B para la reforma migratoria
Por: Jorge Ramos / The New York Times
Febrero 2021
Fotografia: Jose Luis Gonzalez/Reuters

Distintos esfuerzos de reforma migratoria han fracasado en los 煤ltimos a帽os en Estados Unidos. No perdamos esta nueva oportunidad con una estrategia de todo o nada.

Eran las cinco de la ma帽ana del 20 de enero y Joe Biden y Kamala Harris todav铆a no tomaban posesi贸n como presidente y vicepresidenta de Estados Unidos. Pero la nueva Casa Blanca acababa de publicar un ambicioso plan de reforma migratoria. As铆 Biden cumpl铆a su promesa de enviar al Congreso, dentro de sus primeros 100 d铆as como presidente, una propuesta para legalizar a unos 11 millones de inmigrantes indocumentados.

El temor para los latinos -quienes son aproximadamente la mitad de la poblaci贸n migrante en Estados Unidos- es que esta puede ser otra burbuja que nos reviente en la cara.

Ya lo hemos visto muchas veces y es una historia de fracasos. En 2005, el senador republicano John McCain, con el apoyo de otros senadores, como el dem贸crata Ted Kennedy, presentaron una propuesta que inclu铆a la legalizaci贸n de indocumentados. Pero no pas贸 nada. El a帽o siguiente, el Congreso no logr贸 ponerse de acuerdo despu茅s de que el Senado y la C谩mara de Representantes pasaron distintos proyectos de reformas migratorias. En 2007, se discuti贸 otro plan en el Senado pero ni siquiera hubo una votaci贸n. Y los senadores del llamado Grupo de los Ocho lograron pasar una propuesta en el Senado en 2013 pero el entonces presidente de la mayor铆a republicana en la C谩mara de Representantes, John Boehner, cruelmente nunca la someti贸 a votaci贸n.

La 煤ltima reforma migratoria en el pa铆s ocurri贸 en 1986 durante el gobierno de Ronald Reagan. Casi tres millones de indocumentados recibieron lo que en ese entonces se llamaba "amnist铆a". Pero esa reforma no logr贸 integrarlos al pa铆s ni detener a millones de personas que llegaron despu茅s.

Los indocumentados crean empleos y pagan m谩s de 11.000 millones de d贸lares al a帽o impuestos locales y estatales. Y muchos, incluyendo a los dreamers -como se les llama a los beneficiarios del programa de Acci贸n Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en ingl茅s)-, en realidad son estadounidenses aunque no tengan un papel para demostrarlo. Por todo esto, urge protegerlos.

La nueva propuesta de Biden incluye la residencia permanente (o green card) a los cinco a帽os para los indocumentados que hayan pagado impuestos y no tengan antecedentes criminales. Y tres a帽os despu茅s, si hablan ingl茅s y cumplen otras condiciones, se podr铆an convertir en ciudadanos de Estados Unidos. "Es lo m谩s integral que hemos visto en todos mis a帽os de tratar de crear una reforma migratoria", me dijo en una entrevista el senador Bob Menendez, quien va a patrocinar en el Senado el plan del presidente Biden. "Yo espero que en las pr贸ximas dos o tres semanas podamos presentar la propuesta".

Ah铆 es cuando todas las esperanzas pueden explotar.

La propuesta debe pasar en la C谩mara de Representantes con mayor铆a dem贸crata. Pero el desaf铆o ser谩 en el Senado, en donde las reglas arcaicas requieren el apoyo de al menos 60 senadores para terminar un debate e ir a votaci贸n. Y los dem贸cratas -que solo son 50 en el Senado- no tienen esos votos. En un pa铆s tan dividido y en medio de una pandemia resulta casi imposible que 10 republicanos quieran ayudar a los dem贸cratas en un tema tan controvertido como es la migraci贸n.

Incluso si los Dem贸cratas lograran terminar con el llamado filibuster -una pr谩ctica de los legisladores para impedir o retardar decisiones en el congreso- y aprobar la reforma migratoria con mayor铆a simple habr铆a problemas.

Entonces, 驴cu谩l ser铆a el plan B?

"Actualmente los dem贸cratas tienen una muy peque帽a ventaja", me dijo Frank Sharry, el fundador y director ejecutivo de America's Voice, quien ha luchado durante d茅cadas por una reforma migratoria integral como propone el presidente Biden. "Hay que ser realistas. El Partido Republicano es el partido de Trump, del poder, de la plutocracia y del racismo [...] Los dem贸cratas tendr谩n que hacerlo solos si quieren generar cambios que cambien vidas". Sharry cree que si la aprobaci贸n en el Congreso no se puede conseguir ahora, hay que cambiar de estrategia y darle una victoria, aunque sea parcial, a los latinos.

"Estamos totalmente comprometidos con un camino a la ciudadan铆a para 11 millones" de personas, me escribi贸 en un correo electr贸nico Lorella Praeli, presidenta de la organizaci贸n Community Change Action, quien comenz贸 su carrera como activista a favor de inmigrantes indocumentados en Connecticut. "Pero estamos dejando atr谩s la estrategia del todo o nada que no funcion贸 en el pasado",

En cambio, Praeli cree que lo m谩s realista ser铆a optar por un proceso de reconciliaci贸n presupuestaria -un proceso legislativo complejo del Senado que permite aprobar ciertos gastos y programas con una mayor铆a simple- "para legalizar a la mayor cantidad de gente posible, incluyendo a trabajadores esenciales, dreamers, gente con protecci贸n temporal (TPS) y obreros. Creemos que el paquete econ贸mico que se podr铆a aprobar esta primavera es la mejor manera de hacerlo".

Esta es una estrategia similar a la que culmin贸 en 2012 con DACA, que protege a unos 700.000 j贸venes de la deportaci贸n y les permite trabajar. Cuando los dreamers -a quienes sus padres trajeron de manera no autorizada a Estados Unidos cuando eran ni帽os- se dieron cuenta de que no hab铆a apoyo en el Congreso para regularizar su situaci贸n, as铆 que presionaron al entonces presidente Barack Obama para que los protegiera con una orden ejecutiva que, hasta estos d铆as, se mantiene vigente. Y su vida cambi贸 radicalmente.

Un plan B para reformar la inmigraci贸n deber铆a buscar lo mismo: legalizar o proteger a la mayor cantidad posible de inmigrantes mientras se encuentran los votos necesarios en el Congreso. No es lo ideal, pero es lo que hay.

Durante esta pandemia ha quedado demostrado el extraordinario valor de los inmigrantes, desde sus contribuciones a la ciencia y el cuidado de los enfermos contagiados con la COVID-19 hasta en las riesgosas labores de limpieza y desinfecci贸n. Mientras millones de personas est谩n trabajando a distancia y protegidos en sus casas, campesinos y obreros extranjeros no dejan de cultivar la comida que todos comemos. Y el agradecimiento se siente. Un 34 por ciento de los estadounidenses quisiera ver m谩s inmigrantes en el pa铆s, no menos. Esta es la cifra de apoyo m谩s alta a favor de m谩s inmigrantes desde 1965, seg煤n Gallup.

Por supuesto, no hay que darse por vencidos antes de empezar. La primera opci贸n debe ser tratar de conseguir los 60 votos en el Senado para legalizar el estatus de alrededor de 11 millones de personas. Pero si no hay apoyo en el Congreso a corto plazo, entonces hay que probar nuevas ideas como las de Lorella Praeli y Frank Sharry, y hacerlo en partes.

Como dice un conocido refr谩n latinoamericano: de poco en poquito se llena el jarrito.

Jorge Ramos es periodista, conductor de los programas Noticiero Univisi贸n y Al punto, y autor del libro Stranger: El desaf铆o de un inmigrante latino en la era de Trump. @jorgeramosnews

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