Reportaje de la historia: Tres hombres marcados por el destino publicado en abril de 2014 (I Parte)
Edición "dat0s 232"
Por: Redacción dat0s
Agosto 2020
Fotografia: Revista dat0s

 


Hab√≠a pasado de todo en el caso terrorismo. Tanto que ya no hab√≠a solo un proceso sino I y II; las audiencias comenzaron a recorrerse de un lugar a otro del pa√≠s, dificultando el proceso y enredando los hilos de la investigaci√≥n que naci√≥ viciada de dudas e incertidumbre. El caso terrorismo lleg√≥ al paroxismo. Dat0s sigui√≥ los pormenores luego de que un grupo de √©lite de la polic√≠a acribill√≥ a supuestos mercenarios extranjeros en un hotel de Santa Cruz; justificando y declarando con ese acto, la sentencia de los supuestos implicados en la filtraci√≥n del grupo a territorio boliviano; perseguidos y encarcelados durante los siguientes 10 a√Īos. El fiscal Marcelo Soza tuvo que refugiarse en Brasil y aunque fue el √ļltimo en hacerlo, como resultado de las denuncias que lo apuntaron por extorsi√≥n a las familias de las v√≠ctimas del proceso, cuando al fin alcanzaron su libertad. Al menos por ocho a√Īos Soza comand√≥ las investigaciones; se hab√≠a constituido en el v√©rtice inamovible del proceso, tomando declaraciones y, curiosamente, extralimitando sus funciones por haber sometido a las familias de las v√≠ctimas a una presi√≥n constante.

El por entonces presidente del Comit√© Pro Santa Cruz, Branko Marinkovic, se refugi√≥ en Brasil en un papel distante para no ser alcanzado por el sable pesado que se hab√≠a mantenido sobre las cabezas de los dirigentes y empresarios cruce√Īos a los que se los apuntaba por haber tra√≠do al grupo a Bolivia, a la cabeza de un h√ļngaro de madre boliviana y del que se dec√≠a hab√≠a participado en matanzas durante la guerra en los Balcanes.

El tercero, quien, por casi los mismos motivos, acabó protagonizando una espectacular huida también a Brasil, si bien no en el mismo caso, su cabeza tenía precio por las denuncias que como senador había presentado contra el Gobierno por sus relaciones con el narcotráfico. Roger Pinto, encontró la muerte cuando sobrevolaba tareas de fumigación en Pando al mando de una avioneta privada.

El caso fue narrado en varias ediciones de dat0s; est√°, de abril de 2014 relata el lugar com√ļn de estos tres protagonistas claves en esta historia. Roger Pinto (+), Branko Marinkovic y el fiscal Marcelo Soza. Seguida de una entrevista con C√©sar Navarro en la √©poca, asamble√≠sta del MAS, que estuvo a cargo de la investigaci√≥n en una Comisi√≥n Especial que se conform√≥ en la c√°mara de Diputados.


TRES HOMBRES MARCADOS POR EL DESTINO

Intereses en com√ļn. Branko Marinkovic, Roger Pinto y Marcelo Soza. La cita con el refugio en Brasil. Antecedentes an√©cdotas y un lugar com√ļn: la informaci√≥n que poseen

Los hombres m√°s buscados en Bolivia se fueron a Brasil. Por orden de llegada. Cuando estall√≥ el caso terrorismo, el empresario Branko Marinkovic fug√≥ a Brasil. Due√Īo de una de las industrias oleaginosas m√°s importantes de Bolivia, tuvo que alejarse de su natal Santa Cruz. El empresario cruce√Īo fue visto muy elegante la noche de la posesi√≥n de Evo Morales en el hall del palacio de Gobierno. El industrial cruce√Īo figuraba en la lista de invitados de la recepci√≥n que el 22 de enero de 2006 ofreci√≥ el flamante mandatario. Esa misma noche el senador Roger Pinto exhib√≠a infranqueable su cargo de senador de la Rep√ļblica. Todav√≠a la oposici√≥n ten√≠a mayor√≠a en la c√°mara Alta y pod√≠a pensar en poner reparos ante el apabullante triunfo electoral del Movimiento Al Socialismo (MAS). Pinto no se encontraba entre los presentes en el c√≥ctel ofrecido en el palacio quemado. Prefiri√≥ recogerse al hotel donde se hospedaba esa noche despu√©s de una furtiva conversaci√≥n con Tuto Quiroga. Entretanto, el abogado Marcelo Soza se retir√≥ a su domicilio despu√©s de un d√≠a agotador de trabajo en sus grises oficinas como fiscal de la Direcci√≥n de Propiedad de Veh√≠culos (Diprove) en la zona Norte de La Paz. Despu√©s de un peregrinaje por varias instituciones p√ļblicas hab√≠a comenzado a trabajar en un juzgado de poca monta en la sede de Gobierno.

Hasta ese momento ninguno de los tres podr√≠a haber imaginado que el destino los unir√≠a ocho a√Īos despu√©s en Brasil. En la cita nocturna del 22 de enero en La Paz, Marinkovic luc√≠a en una de las solapas de su terno azul petr√≥leo, el emblema del Comit√© Pro Santa Cruz. Hab√≠a llegado a presidir la instituci√≥n c√≠vica cruce√Īa que al correr los a√Īos se convirti√≥ en un discreto instrumento pol√≠tico; receptor de las demandas de los sectores empresariales cruce√Īos picados por el germen de la pol√≠tica. El comit√© adquiri√≥ peso entre los grupos influyentes de la sociedad cruce√Īa a partir del a√Īo 2.000 por la fuerza que por entonces comenz√≥ a irradiar el movimiento aut√≥nomo a otras regiones de Bolivia, la denominada Media Luna que ganaba m√°s y m√°s adeptos. A pesar del pedido de su familia de no participar activamente en pol√≠tica, Branko decidi√≥ saltar en esa direcci√≥n, quiz√°, sin medir riesgos. Santa Cruz deb√≠a apostar a ocupar espacios en la pol√≠tica. Esa era la idea y el l√≠der c√≠vico se dio de lleno a esa tarea.

Tras la victoria electoral del MAS el clima político en Santa Cruz se enrareció con sentimientos de cierta desazón y desconcierto. Los líderes de las instituciones más representativas del civismo mediolunero, con Branko a la cabeza, decidieron el 22 de enero de 2006, trazar un plan de resistencia para evitar que el triunfo electoral del masismo, se convirtiera en la cabecera de playa para el desembarco de las agrupaciones sociales que desde la óptica del MAS debían ganar presencia en la parte oriental del territorio nacional. Esa idea no les gustaba a los líderes cívicos. En las primeras investigaciones del proceso que se conoció como el caso Terrorismo I -tras la intervención armada a un hotel de Santa Cruz en 2009- la policía judicial a la cabeza del fiscal Marcelo Soza tendió una meticulosa red en la que poco a poco fueron cayendo quienes supuestamente habían favorecido la incursión al país de un grupo de mercenarios extranjeros con un plan independendista y autónomo ligados con la derecha.

Branko Marinkovic fue identificado como el mentor del proceso separatista. Imbuido en su idea de comenzar a hacer pol√≠tica, concedi√≥ entrevistas a medios de prensa en Zagreb, capital de Croacia, en las que criticaba el modelo socialista que se estaba implementando en Bolivia. En sus entrevistas dec√≠a que en Bolivia se hab√≠a conformado un Gobierno que amenazaba la propiedad privada y las inversiones extranjeras; la falta de seguridad jur√≠dica, la violaci√≥n al estado de derecho y la amenaza de perder sus empresas. Diez a√Īos antes, la ex Yugoslavia se hab√≠a desmembrado tras una guerra fratricida, en seis rep√ļblicas independientes a costa de 250 000 vidas civiles. Se dec√≠a que el l√≠der cruce√Īo estaba interesado en conocer la historia de la guerra en los Balcanes.

De acuerdo a la investigaci√≥n del caso Terrorismo, se hab√≠a constituido el grupo denominado La Torre, que recaudaba aportes desde donde funcion√≥ la cabeza de la resistencia al nuevo Gobierno. Una vez que la polic√≠a judicial cerc√≥ al grupo, muchos l√≠deres cruce√Īos decidieron alejarse del pa√≠s para no acabar entre las rejas. Hoy Branko Marinkovic vive en Sao Paulo, Brasil, esperando volver en la primera oportunidad a Bolivia.

EL SENADOR ROGER PINTO

Ocup√≥ varios puestos en su carrera pol√≠tica. Fue gobernador de Pando en 2001 y en 2005 lleg√≥ a asumir un puesto en la c√°mara Alta por la agrupaci√≥n Podemos, fragmentaci√≥n de Acci√≥n Democr√°tica Nacionalista (ADN) y en 2009 retom√≥ su curul en la misma instancia legislativa por el Plan Progreso para Bolivia - Convergencia Nacional. El senador Roger Pinto a pesar de haber nacido en Santa Rosa, Beni, represent√≥ a Pando en la Asamblea Legislativa durante las dos √ļltimas gestiones legislativas. Pinto ten√≠a que jugar un papel descollante desde la oposici√≥n por los mismos intereses que los mov√≠a a los l√≠deres c√≠vicos. Hasta antes de pedir asilo en la embajada de Brasil en 2012, Pinto, acu√Īo varias frases de fuerza en su estrategia de enfrentarse con el Gobierno del presidente Morales. Una de sus principales armas fue denunciar a autoridades del Ejecutivo por sus v√≠nculos con el narcotr√°fico. Pinto se convirti√≥ en una correa de transmisi√≥n de informaci√≥n relevante que pose√≠a con sectores conservadores de Brasil. La revista Veja public√≥ en septiembre de 2012 una investigaci√≥n facilitada por el senador boliviano en la que se describ√≠an antecedentes de la relaci√≥n del narcotraficante Maximiliano Dorado con funcionarios del Gobierno boliviano.

Tras las denuncias que plante√≥ p√ļblicamente contra la actual administraci√≥n, le abrieron en la justicia procesos por irregularidades que habr√≠a cometido en su trayectoria pol√≠tica. Se lo acus√≥ por la malversaci√≥n de 11 millones de bolivianos durante su gesti√≥n como Director de Zona Franca (Zofra-Cobija) el a√Īo 2000; por haber asignado recursos de manera irregular a la Universidad Amaz√≥nica de Pando (UAP). Y por otros delitos p√ļblicos de cualquier naturaleza.

Fue acusado de participar en la presunta masacre de Porvenir el 11 de septiembre 2008. Tambi√©n por vender tierras fiscales durante su gesti√≥n en la prefectura pandina. Acosado por estas denuncias, se vio obligado a pedir asilo pol√≠tico en la embajada de Brasil el 28 de mayo de 2012. Durante los 15 meses que permaneci√≥ en su encierro en ambientes de la legaci√≥n diplom√°tica que tiene en La Paz el Gobierno se neg√≥ a concederle el respectivo salvoconducto para que abandone Bolivia. El argumento esgrimido por las autoridades nacionales era que el senador Pinto deb√≠a primero responder por los procesos que se le hab√≠a abierto en la justicia. Mucho se ha especulado sobre su salida de Bolivia tras un viaje √©pico de 22 horas en los que √©l y sus acompa√Īantes vivieron una aventura hasta llegar finalmente a la frontera con Brasil. Pinto fue conducido posteriormente a Brasilia el 25 de agosto de 2013.

EL FISCAL MARCELO SOZA

El plato fuerte de esta enmara√Īada investigaci√≥n se llama Marcelo Soza. El exfiscal ingres√≥ a Brasil escapando por las denuncias de extorsi√≥n realizadas por familiares de los detenidos en el proceso que √©l investigaba y hasta por el mismo Gobierno que lo abandon√≥ a su suerte tras conocerse que orquestaba denuncias que serv√≠an para presionar econ√≥micamente a sus v√≠ctimas. Fue el 12 de marzo pasado luego de un periplo que dur√≥ al menos tres d√≠as. A lo largo de los √ļltimos cuatro a√Īos, Soza fue un personaje sinuoso. Hasta ahora nadie se explica c√≥mo lleg√≥ a dirigir las investigaciones en un caso tan controvertido en el que se requer√≠a una s√≥lida formaci√≥n profesional. Hace poco menos de un a√Īo, cuando el caso Terrorismo fue trasladado a los juzgados cruce√Īos, se conocieron detalles de c√≥mo un equipo presumiblemente conformado por Marcelo Soza, extorsionaba a los familiares de los detenidos en el proceso.

El ex presidente de la Cainco, Zvonko Matkovic, despu√©s de haber resignado a√Īos de silencio, devel√≥ detalles de c√≥mo hab√≠a sido extorsionado por el equipo del exfiscal para dejar en libertad a su hijo detenido por facilitar su propiedad rural La Zeta al supuesto grupo de terroristas en su entrenamiento militar. Es posible que Matkovic nunca hubiera hecho la denuncia, pero Soza no cumpli√≥ el acuerdo de poner en libertad al hijo del empresario cruce√Īo. Y este decidi√≥ contar su verdad.

Su testimonio desesperado se convirti√≥ en el hilo conductor que hilvan√≥ posteriores denuncias. Matkovic cit√≥ a varios empresarios cruce√Īos y les pidi√≥ que digan su verdad sobre las extorsiones que sufrieron a manos del mismo equipo de Soza para excluirlos del proceso, que a lo largo de los a√Īos se carg√≥ a 39 personas a la c√°rcel desde abril de 2009. Indagados por los medios, todos los nombres citados por Matkovic desistieron revelar cualquier tipo de extorsi√≥n que practicaba la banda. Esas denuncias cobraron fuerza de prueba con registros de video y audio en los que se ve√≠a a Soza y su grupo exigiendo y cobrando dinero. Se pidi√≥ al tribunal conformado para las audiencias incluir en el proceso al exfiscal. As√≠ lo hizo, pero Soza decidi√≥ hacer o√≠dos sordos a la convocatoria y jam√°s se present√≥ a los tribunales para sentarse en el banquillo de los acusados.

A Soza jam√°s se le retiraron las garant√≠as: no fue arraigado y menos declarado rebelde de la ley para ser aprendido. Con las puertas abiertas de par en par facilitadas por la fiscal√≠a, decidi√≥ huir y solicit√≥ refugi√≥ en Brasil. Horas despu√©s de conocerse oficialmente de su fuga se ley√≥ una carta supuestamente redactada por √©l en la que explica los motivos de su huida. Se trata de una carta llena de contradicciones. Quiz√° se deba resaltar la parte en la cual dice que fue traicionado por el Gobierno y que durante todos estos a√Īos se limit√≥ a cumplir √≥rdenes. A la luz de esa nota se deduce que Soza no realiz√≥ un trabajo imparcial y que constantemente estuvo sujeto a presiones.

En una entrevista que concedi√≥ a dat0s en abril de 2010, al cumplirse un a√Īo de la matanza en el hotel Las Am√©ricas; cuestionado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas por los traslados abusivos de los detenidos desde Santa Cruz a La Paz, el exfiscal dijo: "lo que hago en mi condici√≥n de fiscal es cumplir la ley". Y advirti√≥ que el Comisionado de las Naciones Unidas no puede pasar por alto que "cumplo la resoluci√≥n dictada por la sala Penal Tercera de La Paz que anul√≥ una resoluci√≥n del juez Tapia Pachi sobre el incidente de incompetencia de territorio planteado por Branko Marinkovic". Esas fueron sus palabras.

El exfiscal intent√≥ un par de artilugios que no dieron resultado. Se dej√≥ crecer la melena y comenz√≥ a usar gafas oscuras para ocultar su identidad. Quiso cambiar su verdadero rostro. Hoy se ha declarado v√≠ctima del sistema de la justicia que "no funciona" seg√ļn √©l. Extorsiones, cobros ilegales, denuncias de prevaricato, consustanciaci√≥n de jueces y fiscales con el delito y la corrupci√≥n. Una enfermedad que se agrava por la corrosi√≥n a la que se sujeta. Sin escr√ļpulos ni horizontes, Marcelo Soza es un ejemplo viviente de esa descomposici√≥n.

BRANKO, ROGER Y MARCELO: LOS TRES JUNTOS

Vivir en un refugio no es garant√≠a de seguridad. Soza naci√≥ en Potos√≠, estudio en Tupiza y sali√≥ bachiller en Villaz√≥n. Es casado, tiene tres hijos y de aqu√≠ en m√°s deber√° vivir con la espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza. En la doble carta de renuncia y fuga, dice haberla redactado justificando las razones de su huida, se define como el n√ļmero 747 de los ciudadanos que se vieron obligados a dejar el pa√≠s por persecuci√≥n pol√≠tica. Sin importar el n√ļmero, Marcelo Soza se ha convertido en el principal testigo de los detenidos por el caso Terrorismo. El exasesor jur√≠dico de la Uni√≥n Juvenil Cruce√Īista, Alejandro Brown, al enterarse de la presencia de Soza en Brasil, dijo que estaba buscando pasaje para trasladarse a Brasilia y entrevistarse con √©l. El peri√≥dico El Deber de Santa Cruz consign√≥ sus declaraciones: "hay que cuidarlo (a Soza) hasta de un resfri√≥ porque se debe convertir en nuestro testigo para terminar con el caso Terrorismo".

Resulta más que probable que los refugiados en Brasil le ofrezcan ciertas veleidades para protegerlo. Todo es posible dado el papel que decidió interpretar, en el limbo del proceso. Incluso, hacer de servil para contar pormenores que solo él sabe sobre un caso que se ha convertido en una papa caliente. Los tres: Branko, Roger y Marcelo están en Brasil.

Los une la valiosa informaci√≥n que poseen. ¬ŅDecidir√°n contarla alguna vez?

El comité adquirió peso entre los grupos influyentes de Santa Cruz a partir de 2000 por la fuerza que por entonces comenzó a irradiar el movimiento autónomo a otras regiones de Bolivia

 

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