
El Parlamento Europeo, que aún deberá aprobar el acuerdo, remitió partes del documento al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que se revise su legalidad; en consecuencia, la votación parlamentaria final podría posponerse.
Tras 25 años de negociaciones, el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y los países del Mercosur se ha topado con un nuevo obstáculo, tan solo unos días después de su firma.
El 21 de enero de 2026, el Parlamento Europeo, que aún deberá aprobar el acuerdo, remitió partes del documento al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que se revise su legalidad.
“Persisten preocupaciones legítimas, preocupaciones legales, y es importante que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea las revise y ofrezca asesoramiento sobre cómo abordar estas cuestiones”, dijo a DW Thomas Waitz, eurodiputado austriaco de los Verdes y uno de los impulsores de la revisión del acuerdo.
El Parlamento insiste sobre todo en la revisión de un mecanismo específico que podría permitir a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay impugnar las normas de la UE si consideran que éstas vulneran su acceso al mercado.
En consecuencia, la votación parlamentaria final podría posponerse meses, o incluso años, hasta que el TJUE haya emitido su fallo.
De ahí que los partidarios del acuerdo con el Mercosur ahora busquen una solución provisional.
Avanzar sin el Parlamento Europeo
El canciller alemán, Friedrich Merz, por ejemplo, planteó la idea de que el acuerdo se aplique legalmente de forma provisional, sin la aprobación del Parlamento. Y el Consejo Europeo ha dado luz verde a este procedimiento.
“Invito a la Comisión a basarse en esta decisión del Consejo y a implementar la aplicación provisional del acuerdo con el Mercosur”, declaró el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.
Para comenzar con la aplicación provisional, al menos un Estado miembro deberá ratificar el acuerdo primero, algo que podría ocurrir incluso esta semana. El presidente de Paraguay anunció que su país se preparaba para la ratificación.
A juicio de Klemenz Kober, de la Cámara de Comercio e Industria Alemana, la aplicación provisional sería un primer paso positivo. Sin embargo, las empresas alemanas esperan más, agregó en entrevista con DW.
“Si el acuerdo se ratifica en su totalidad lo antes posible, habrá certeza en la planificación”, señaló Kober, puesto que las reducciones arancelarias y las medidas de liberalización del mercado se mantendrían vigentes a largo plazo.
Persisten preocupaciones sobre el Mercosur
Entre algunos políticos y Estados miembros de la UE persisten dudas respecto al tratado comercial.
En el Consejo Europeo, Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría votaron en contra del Mercosur, mientras que Bélgica se abstuvo. En varios de estos países, partidos de extrema derecha y extrema izquierda se manifestaron en contra del Mercosur.
Además, los grandes agricultores temen que se inunde el mercado europeo con productos agrícolas latinoamericanos más baratos y menos regulados. Al respecto, la Comisión Europea afirma haber añadido varias salvaguardas al acuerdo.
En un principio, se esperó que la votación final del Parlamento Europeo tendría lugar en mayo. Sin embargo, la remisión del documento al Tribunal de Justicia de la Unión Europea probablemente retrasará la votación.
Incluso si el tribunal llegase a dar luz verde, no hay garantía de que el Parlamento finalmente vote a favor del acuerdo.
Latinoamérica no esperará
Por su parte, los socios latinoamericanos se están impacientando después de 25 años de negociaciones.
“Si retrasan esto aún más, seguiremos adelante”, dijo el presidente paraguayo, Santiago Peña, a DW previo a la votación parlamentaria de la semana pasada.
“Firmamos un acuerdo de libre comercio con Singapur el año pasado. Ahora estamos en negociaciones con los Emiratos Árabes Unidos. También avanzamos con Canadá, Japón y Corea. Tenemos planes de iniciar negociaciones con Vietnam e Indonesia, lo que significa que los países del Mercosur están más que dispuestos a integrarse al mundo entero”.
Y Peña no está solo. Cuando el Consejo Europeo pospuso una decisión en diciembre de 2025, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, habría lanzado un ultimátum: o la UE decide ahora o espera hasta que deje el cargo.
En opinión de algunos críticos, la última disputa sobre el Mercosur evidencia la creciente división entre las instituciones de la UE.
Y mientras el bloque comunitario lidia con sus divisiones internas, es posible que sus socios latinoamericanos ya estén buscando otras alianzas comerciales.












