Ministerio de salud afirma que encontró un sistema sanitario colapsado y excesiva burocracia

La ministra del área aseguró que el objetivo del gobierno es recuperar la rectoría del sistema de salud, fortalecer el primer nivel de atención, priorizar la prevención de enfermedades y avanzar hacia una reforma estructural.
La ministra de Salud, Marcela Flores, afirmó este jueves que el Gobierno recibió un sistema sanitario “colapsado”, con serias deficiencias operativas, financieras y administrativas, además de una estructura burocrática sobredimensionada, al asumir la gestión en noviembre pasado.
Según la autoridad, una de las principales dificultades identificadas es la excesiva burocracia y las trabas legales que impiden a los hospitales garantizar el abastecimiento oportuno de medicamentos esenciales.
Explicó que los hospitales de tercer nivel dependen de recursos transferidos desde los gobiernos departamentales, pero estos presupuestos suelen aprobarse con retraso, lo que hace inviable su ejecución.
Flores señaló que, la anterior gestión, los directores de hospitales informaron que el presupuesto del tercer cuatrimestre fue aprobado recién a fines de noviembre, dejando apenas 15 días para ejecutar compras mediante licitación, un plazo insuficiente para cumplir los procesos legales. Esto, sumado a la imposibilidad de fraccionar compras, provocó desabastecimiento en varios centros de salud.
En el ámbito epidemiológico, la ministra advirtió un panorama “alarmante”, con el aumento de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, la persistencia del cáncer cervicouterino y el riesgo de que Bolivia pierda la certificación de país libre de sarampión. Atribuyó esta situación al debilitamiento del primer nivel de atención y a la falta de una vigilancia epidemiológica proactiva.
También denunció que existen infraestructuras de salud construidas, especialmente en áreas rurales, que no cuentan con equipamiento ni personal suficiente, y otras que se encuentran abandonadas. “La gestión administrativa ha estado más basada en el papel que en la parte operativa”, afirmó.
Flores detalló que el sistema de salud enfrenta una grave crisis financiera, con deudas que superan los 450 millones de bolivianos, acumuladas principalmente entre las gestiones 2022 y 2025.
Estas obligaciones incluyen compromisos con el Sistema Único de Salud (SUS), programas de cáncer, hemodiálisis, vacunas y servicios básicos, además de deudas con organismos internacionales como la OPS, que alcanzan los 15 millones de dólares.
En cuanto a la estructura institucional, la ministra reveló que el Ministerio de Salud llegó a tener 947 funcionarios, con casos de duplicación de funciones, como oficinas donde existía “la secretaria de la secretaria”.
Indicó que algunos proyectos contaban con hasta 50 funcionarios, cuando solo se requerían 12, y que recursos humanos destinados a regiones fueron centralizados en el nivel ministerial.
Ante este diagnóstico, anunció una reestructuración del Ministerio, la reducción de su organigrama y la revisión de los recursos humanos, priorizando la meritocracia y la institucionalización de los cargos.
Además, señaló que se trabaja en la integración de los sistemas informáticos de salud para eliminar las filas en hospitales, mediante la implementación de una historia clínica única y un sistema digital de citas.
Finalmente, Flores aseguró que el objetivo del Gobierno es recuperar la rectoría del sistema de salud, fortalecer el primer nivel de atención, priorizar la prevención de enfermedades y avanzar hacia una reforma estructural que permita, en el mediano y largo plazo, garantizar una atención oportuna y de calidad para la población.












