
¿Qué puedo entender por valor? Una canción que se puede bailar y cantar, una canción que te lleva a sentir hasta las lágrimas, una canción que no comprendes pero sientes que hay algo ahí. Creo que todas tienen su valor. Sin embargo, hay en la atmósfera una obsesión por objetivizar este valor, que también es válido, total así se empaqueta y se pone precio, ese dinero da de comer. ¿Esta relativización de la idea de valor es válida? Sí y No.
Si pensamos socialmente, todo cobra la potencialidad de ser valuado, pero ¿para qué? Algunos dirán que para mantener una economía otros dirán que para ganar el sustento diario y es cierto, pero en una época de esencialismos futboleros esas ideas válidas nos revelan una verdad: ¿Es justo pensar que solamente somos un homo “economicus”? ¿No hay más valores que el numérico valorable?
Cuando uno piensa más allá del producto vendible le llueve preguntas ¿Eso de qué sirve? ¿Qué vas a ganar con ello? ¿se puede demostrar científicamente? ¿Le has preguntado a la IA? En resumen, son preguntas que tienen su raíz en el mismo problema, la utilidad. ¿Acaso lo inútil no tiene un valor?
Es importante asumir una cosa. Este artículo asume de forma simplificadora a la filosofía y al arte como el trabajo de poner en cuestión, es decir de preguntar, y el arte es una forma de filosofía sin método lógico deductivo, esto provoca que la filosofía y el arte participen del sistema; sin embargo, no son parte del mismo ¿O lo forman de manera parcial? No lo sé. Lo importante es que nos generen dudas, ya sea desde la incomodidad o desde la extrañeza.
Si pensamos en las artes, la filosofía e incluso en ramas científicas que poseen experimentos que para muchos no valen la pena hacer, pues carecen de una aplicabilidad industrial, tecnológica, etc. ¿No valen por decir algo, aunque no lo comprendamos? Aquí la IA irrumpe, pues parece que ha resuelto todo porque tiene esa maravillosa capacidad de productivizar muchas cosas y lo mejor es que lo resuelve de forma complaciente.
Se ha reducido el relato escolar (sospechosamente comercial, por cierto). “¿SÍ, Juan tiene una manzana y Marcela tiene una manzana cuántas manzanas tienen ambos?” A una versión tipo: “1+1=2, ¿quieres el Excel? Puedo construir un sistema de negocios a partir de tu operación”. Obviamente se ganó mucho en acortar tiempos y en establecer una funcionalidad, pero ¿qué se perdió con la historia?
Es obvio que se pierden Juan y Marcela, la imagen de dos niños con manzanas, que puede que no tengan dinero para su pasaje, por eso llevan manzanas, las comen o incluso si se asocian las venden y aunque ni así les alcance para el pasaje, tienen la opción de acompañarse a casa. Si dimensionamos la idea, se pierde amplitud, capacidad de “Pensar” más allá del cálculo. ¿No es que el Valor de las cosas radica en la amplitud de sentido de las ideas que se puede obtener?
Entonces, y como dije, la IA irrumpe y por lo que uno ve a diario, hay cosas que se “superan”, lo que equivale decir que: los tiempos de producción se reducen, las respuestas son brillantes por su corrección y este hecho consigue que se silencien las preguntas (la filosofía). Al final las preguntas son tan incómodas como la palabra “problema” ¿O no lo son? Para muchos, los automatismos de una vida simple son como el paraíso.
Sin embargo, Filosofía, Arte y Capitalismo comparten algo importante, adaptabilidad. Aparece la IA y responde, sale la filosofía y se pregunta por la IA ¿Qué ganamos con eso? ¿Cuánto pagan por preguntar?… ¿Podemos vivir sin preguntar?… ¿Quién piensa que soy zurdo? … ¿Y la música de la que hablabas al principio? Está ganando plata respondiendo a los “No” con emotivos cantos de “Sí” y viceversa. ¿Así de simple?












