
El campeonato emblema en el mundo sufre el racismo. Reacciones, sanciones y solidaridad.
El ataque que el martes pasado denunció el jugador del Real Madrid Vinicius durante el partido contra el Benfica en Lisboa por la Champions League sigue removiendo a todo el mundo del fútbol. No es la primera vez que el atacante brasileño sufre un ataque racista en la cancha y desde las graderías. Ese efecto doble, contrasta con una arremetida en todos los frentes contra la discriminación en el fútbol, donde la presencia de jugadores de color es menos heterogénea que en otras disciplinas. El mismo Vinicius plantado en el podio de la lucha contra el racismo personificó el preconcepto cuando desde la tribuna cercana sufrió el castigo y lo pontificó. Sentó las bases para que desde entonces nadie transgreda el umbral a costo de recibir monumentales castigos. El martes volvió a ocurrir y Vinicius lo denunció con vehemencia. Salvo al propio Benfica y a José Mourinho (DT del equipo portugués), que después de criticar la celebración del brasileño (un gol de película que mereció un festejo provocativo) y poner en duda su queja, la semana concluyó dando de hablar del incidente en la televisión oficial de su club. Pero para referirse al efecto en su propio equipo: “No ha sido fácil gestionar emocionalmente lo ocurrido y lo que sigue ocurriendo”, dijo.
Lo que sigue ocurriendo son las incesantes críticas a Prestanni (el 10 del Benfica que supuestamente espetó a Vinicius un insultó racista) y a quienes, como el técnico portugués, pusieron más el foco en Vinicius que en el insulto que denunció. Por ahí no pasó Álvaro Arbeloa (DT de Real Madrid): “No podemos poner a la víctima como provocador. No lo vamos a permitir”, dijo en una rueda de prensa “Vini ha estado triste, como hemos estado todos. Y, sobre todo, muy indignado. Es un acto racista que no queremos que vuelva a ocurrir nunca más. No tiene cabida ni en nuestro deporte ni en la sociedad”, dijo. “Tenemos una oportunidad muy buena para marcar un antes y un después en el mundo del futbol”.
Pero cree que para que eso suceda es necesario un paso decidido del organismo que rige el fútbol europeo que organiza la Champions: “Está en manos de la UEFA. Son los primeros que llevan haciendo una grandísima lucha contra el racismo los últimos años. La UEFA tiene la oportunidad de demostrar que esa lucha no son solo palabras”, dijo. “Creo que tiene que haber una sanción y un castigo”. La institución abrió al día siguiente una investigación sobre el incidente y solicitó información al Real Madrid, que le remitió todos los materiales de los que disponía.
El incidente también dejó alguna consecuencia positiva en el vestuario del Madrid. “Hay algo que le he dicho a los jugadores. No hay ningún título ni ninguna victoria que yo pueda conseguir con el Real Madrid que me vaya a hacer sentir más orgulloso de lo que me sentí el pasado martes. Cómo reaccionaron todos los compañeros en el momento, y cómo siguieron jugando, y todas y cada una de las declaraciones posteriores de todos ellos. No hay nada que me haga sentir más orgulloso que ver un equipo unido, que ver un equipo que protege a un compañero, que están así de unidos y que luchan todos juntos”.












