Tras la muerte del “Mencho”, resurgen los secretos de su peligrosa banda en Argentina

Perfil
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puerto madero argentina

El líder narco más buscado del mundo cayó tiroteado en México, pero su círculo íntimo vivió años de lujo en Buenos Aires. Desde un departamento en el Faena hasta el doble crimen de un sicario en Núñez, la historia de una invasión silenciosa que la Justicia logró desarmar.

Nemesio Oseguera Cervantes, el temido “Mencho”, murió bajo las balas del Ejército mexicano hace sólo unas cuantas horas, pero su sombra todavía camina por los pasillos de los tribunales argentinos de Morón y San Martín. La caída del jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) reflotó una causa judicial que mostró cómo su familia se instaló en el país con una naturalidad que desconcierta. No fue un desembarco improvisado: los narcos mexicanos eligieron los barrios más caros de Buenos Aires para esconderse y lavar millones de dólares mientras el mundo los buscaba.

El protagonista de esta historia en suelo argentino fue Gerardo González Valencia, cuñado del “Mencho” y pieza clave de “Los Cuinis”, el brazo financiero del cartel. Valencia se radicó en el país en 2011 junto a su esposa y sus tres hijos, y alquiló un departamento en el Hotel Faena. Para no levantar sospechas, pagó seis meses de adelanto en un exclusivo colegio donde estudiaban hijos de diplomáticos y llevó adelante una vida de rey hasta que un imprevisto lo obligó a escapar hacia Uruguay.

La suerte de los mexicanos empezó a cambiar por un simple accidente de tránsito en Puerto Madero, en marzo de 2009. Un Chevrolet Astra en el que viajaban tres integrantes del cártel chocó en la zona y los ocupantes insultaron a los oficiales que quisieron identificarlos. Ese incidente activó una investigación que reveló que el auto pertenecía a un argentino de Ituzaingó y que los extranjeros habían abierto la empresa “Círculo Internacional S.A.” para lavar plata a través de una cadena de drugstores de lujo.

En septiembre de 2025, la “pata local” de esta banda recibió su condena. Oscar Calvete Souza, un argentino que se definía como “librepensador” en su blog personal, firmó un juicio abreviado por tres años de prisión efectiva. Calvete asesoró a los mexicanos y ayudó a lavar más de dos millones de dólares que entraban a cuentas del banco Santander Río. Esa plata se usó para remodelar el local “Córner Mi Lugar” en Puerto Madero, donde los narcos gastaron fortunas en diseño mientras organizaban fiestas en la torre Le Parc.

Otro golpe histórico contra esta organización fue el operativo “Bobinas Blancas” en 2017. La Policía Federal descubrió en un galpón de Bahía Blanca casi 1.400 kilos de cocaína que estaban escondidos dentro de ocho bobinas de acero listas para ser exportadas. Detrás de esta logística aparecieron nuevamente los hombres de Michoacán y Jalisco, quienes financiaban todo con fondos enviados desde México. En julio de 2025, los tres mexicanos condenados por este caso salieron de la cárcel de Ezeiza y fueron expulsados del país.

El rastro de sangre del cartel en Argentina se cerró con un doble asesinato en el barrio de Núñez que pareció sacado de una película. La abogada Julieta Bonanno acordó una reunión en un departamento de la avenida Cabildo y le abrió la puerta a un sicario que mató al narco Rodrigo Naged Ramírez y a su hijo. Bonanno terminó condenada a prisión perpetua tras comprobarse que viajó a México para recibir órdenes de “La Tía”, una jefa enigmática que mandó a ejecutar a sus propios socios por miedo a que hablaran con la Justicia.

La herencia de los capos y el lavado

La llegada de los líderes del Cartel de Jalisco no fue la primera situación en la que un capo mexicano buscó refugio en Argentina. En los años 90, Amado Carrillo Fuentes, conocido como “El Señor de los Cielos”, se instaló en Recoleta y compró campos en la costa bonaerense con la identidad falsa de Francisco Mora Guerrero. El jefe del Cártel de Juárez vivió entre Buenos Aires y Mar del Plata e incluso planeó poner una fábrica en Balcarce antes de morir en una cirugía plástica para cambiarse la cara.

La organización de “Los Cuinis”, que manejó los hilos financieros en Buenos Aires, fue calificada por Estados Unidos como una de las más ricas del mundo. En Argentina, la banda usó a un remisero como testaferro y armó una estructura donde los fondos salían desde México para alimentar sus lujos. El análisis de los teléfonos de los detenidos mostró comunicaciones directas con el Cártel de Sinaloa y con “lavadores de plata” en Los Ángeles, lo que confirmó que Buenos Aires era un punto clave en su mapa global.

Gerardo González Valencia dejó Argentina en 2012 alegando que se iba por la inflación y la inseguridad, pero la realidad fue que la policía ya lo tenía en la mira. El narco se mudó a Uruguay, donde finalmente lo atraparon en 2016 gracias a que su nombre apareció en el escándalo de los “Panamá Papers” por la compra de una mansión en Punta del Este. Antes de ser extraditado a Estados Unidos, Valencia amenazó de muerte al ministro del Interior uruguayo, prometiendo colgarlo del puente más alto.

Finalmente, el ministro de Seguridad de Entre Ríos, Néstor Roncaglia, recordó esta semana que el peligro de estos carteles sigue vigente a pesar de la muerte del “Mencho”. El funcionario mencionó que existieron planes para asesinar a jueces y fiscales que investigaron las “Bobinas Blancas” en Bahía Blanca y Mendoza.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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