
La planta desalinizadora de Al Dur (Bahréin) fue bombardeada el 8 de marzo 2026 por Irán en represalia por el ataque estadounidense a una instalación similar iraní un día antes.
Si atacan nuestra infraestructura energética apuntaremos los temibles drones Shaed-136 a sus plantas de agua.
En la guerra de Medio Oriente todavía no hubo ataques masivos a infraestructura civil imprescindible para la supervivencia, pero Irán dejó en claro que golpeará “plantas desalinizadoras” de la región si Trump ataca, como amenazó, su red energética. Millones de personas dependen de esas plantas en una de las regiones más áridas del planeta.
Cuando Irán amenazó este sábado con “atacar las plantas desalinizadoras” de todos los países del Golfo Pérsico, luego de que Trump dijera que si no libera el estrecho de Ormuz destruirá la infraestructura energética persa, estaba apuntando a un tema que amaga convertirse en el verdadero talón de Aquiles de la Guerra en Medio Oriente.
Sucede que los ataques contra los sistemas de agua eran poco comunes en tiempos de guerra, pero la amenaza de Irán los coloca en el medio de la batalla que libra con Estados Unidos e Israel, y eso se proyecta como una sombra amenazante sobre millones de personas.
La advertencia desde Teherán
El régimen iraní reiteró el domingo que, si Trump cumple su amenaza de volar las plantas de energía de Irán, apuntará sus drones y misiles “a toda la infraestructura de energía, tecnología de la información y desalinización en la región”. Lo afirmó el comandante de operaciones militares iraníes, Khatam Al-Anbiya, en un comunicado difundido por la agencia de noticias Fars.
Trump había hablado de un plazo de 48 horas para que Irán deje de amenazar o atacar a los petroleros que se aventuren en tratar de cruzar el estrecho de Ormuz. Incluso Trump afirmó el viernes que con recientes ataques a zonas costeras “habían debilitado los sistemas subterráneos que Irán usa para monitorear el movimiento de buques”, pero se sabe que Irán siempre encuentra una manera de resistencia.
Los ataques anteriores
El Ministerio del Interior de Baréin afirmó el pasado 8 de marzo que un ataque con drones iraníes dañó una planta desalinizadora, acusando a Teherán de atacar “indiscriminadamente infraestructura civil”
Posteriormente, la Oficina Nacional de Comunicaciones del país afirmó que el ataque iraní no tuvo mayor impacto en el suministro de agua ni en la capacidad de la red, pero la advertencia estaba planteada.
El ataque se produjo un día después de que Irán acusara a Estados Unidos de sentar un precedente al atacar una planta desalinizadora en la isla de Qeshm, que abastece a 30 aldeas.
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que Estados Unidos atacó Qeshm desde una base en Baréin. Hasta ahora, estos ataques han sido limitados, pero “el primer bando que se atreva a atacar el agua desencadenará una guerra mucho más grave que la actual”, declaró a la AFP a principios de marzo la economista especializada en agua Esther Crauser-Delbourg.












