El final de Sora: OpenAI anunció el cierre de la plataforma que generaba vídeos realistas

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Sora OpenAI

En noviembre, Forbes estimó que la aplicación costó a OpenAI -que sigue gastando dinero más rápido de lo que puede generarlo- unos 15 millones de dólares al día.

La compañía tecnológica OpenAI anunció esta semana el final de su plataforma Sora, la aplicación de texto a vídeo similar a TikTok que creó contenidos hiperrealistas. Su lanzamiento supuso un punto de inflexión para contenido generado con IA, llegando a generar deepfakes sofisticadas, como por ejemplo el supuesto arresto del CEO Sam Altman, un video que crearon sus propios empleados a modo de broma.

“El retroceso de Sora forma parte de un cambio más amplio dentro de OpenAI, que fue en su momento el indiscutible favorito en la carrera de la IA y que ahora se enfrenta a una seria competencia de rivales como Anthropic y Google”, mencionaron en la publicación.

Al comienzo de este mes, el responsable de OpenAI fue entrevistado por The Wall Street Journal, en donde informó que la empresa esta redoblando sus productos principales, incluyendo un ChatGPT actualizado, centrado en el trabajo de oficina, como así también una herramienta de programación llamada Codex.

En un artículo de CNN destacaron que hubo dos errores claves en la saga de Sora, “el motor de imaginación más potente jamás construido”, tal como lo llamaron en algún momento en OpenAI. El primero fue el desconocimiento de los consumidores que interactúan con el video en internet y el segundo fue lo costoso que sería ejecutar una aplicación tan intensiva en energía.

La caída de Sora

Las descargas de Sora se dispararon tras el lanzamiento solo por invitación en septiembre del 2025, con más de 1 millón de usuarios activos diarios en poco más de un mes, según datos de Similarweb. Pero la novedad se desvaneció rápido. El consumo alcanzó su pico a principios de noviembre y luego cayó. Las descargas han bajado un 70% respecto a noviembre y los usuarios activos diarios han caído un 34%.

“OpenAI construyó una máquina realmente pulida y esperaba que a todos les encantara usarla tanto como a sus ingenieros. Pero los vídeos de IA, incluso los más sofisticados, quitan gran parte de la diversión de desplazarse”, mencionaron en CNN.

El contenido en redes sociales que tienen como eje los videos, cuentan con la consigna de que alguien más vivió algo gracioso en la vida real y logró capturarlo tal y como sucedió. En el artículo de CNN destacaron que “cuando una versión IA de lo mismo aparece en el feed social, parece que estás haciendo trampa. La persona que publicó ese vídeo no presenció nada impresionante o inusual, simplemente escribió algunas palabras en una casilla y subió el resultado”.

Por otro lado, internet apenas tardó en sortear las restricciones de contenido de Sora. La gente usaba la app para generar vídeos falsos de mujeres siendo estranguladas o salpicadas con misteriosa sustancia blanca, personas cometiendo delitos y figuras públicas con uniformes similares a los nazis.

Menos de un mes después del lanzamiento de Sora, OpenAI tuvo que pausar los vídeos de algunas figuras históricas después de que los usuarios crearan “representaciones irrespetuosas” de Martin Luther King, Jr. La app prohibió el uso de imágenes de figuras públicas vivas, pero permitió representaciones de personas fallecidas.

El lanzamiento de ChatGPT-5 en agosto no fue el esperado, ya que el nuevo modelo tenía una personalidad más plana y concisa, así como una alarmante incapacidad para responder preguntas básicas. Los usuarios se echaron hacia atrás de inmediato, obligando a OpenAI a retroceder y restaurar los modelos antiguos.

Los costos de mantener Sora

El segundo tropiezo de Sora se dio cuando OpenAI subestimó cuánto costaría hacerla funcionar. La primera señal de que el gasto de dinero en Sora se estaba convirtiendo en un problema llegó a finales de octubre, cuando el jefe de Sora, Bill Peeples, publicó en la red social X que “la economía” era “actualmente completamente insostenible”.

En noviembre, Forbes estimó que la aplicación costó a OpenAI -que sigue gastando dinero más rápido de lo que puede generarlo- unos 15 millones de dólares al día.

En un comunicado, OpenAI afirmó que el equipo de Sora continuará centrado en la “investigación de simulación mundial” para avanzar en los esfuerzos robóticos de OpenAI.

OpenAI generó unos u$s13.000 millones en ingresos el año pasado, y pretende triplicar esos ingresos en 2026 mientras gasta decenas de miles de millones en potencia de cálculo. Ese dilema está obligando a la empresa a ceder en los impulsores de ingresos que antes evitaba — como mostrar anuncios en los resultados de ChatGPT, que el CEO Sam Altman una vez despreció como un “último recurso” — y a tirar la toalla en apuestas perdedoras, como Sora.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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