Crisis del petróleo: el mundo responde con subsidios, alzas impopulares a la gasolina o biocombustibles

Mercado global del petróleo por flujos de petróleo | Fuente: El Orden Mundial
Brasil y Argentina se sienten protegidos de la sacudida del mercado petrolero, pero otros países han apuntado a un alza impopular de la gasolina. Venezuela y Nigeria son los dos países de la OPEP que lograron aumentar su producción en el primer mes de guerra en Medio Oriente. Y, mientras Europa opta por el ahorro, EE. UU. elimina regulaciones, Asia enciende sus alarmas y África opta por la protección de los consumidores. Este es el panorama.
La crisis energética derivada del conflicto de Medio Oriente no está afectando con la misma intensidad a todos los mercados y no ocasionará los mismos efectos en distintas latitudes.
Pero mientras el estrecho de Ormuz se mantenga cerrado y con ello quede retenido el 20% del petróleo mundial, los gobiernos del mundo ensayan respuestas de distinto tenor para hacer frente a la situación.
En un artículo publicado en el portal especializado en economía Broadcast, Marcello Estevao, economista jefe y director gerente del Instituto de Finanzas Internacionales, advierte que los efectos de la guerra no serán un “shock uniforme”.
“El conflicto de Irán llega en un momento en que la economía global ya se estaba desacelerando, la inflación aún no ha sido completamente derrotada y las cadenas energéticas y comerciales están más fragmentadas”, apunta en el artículo Estevao, quien agrega que la situación es “una ola de presión que atraviesa las economías de forma desigual”.
En conversación con France 24, Estevao explicó que “Europa y los importadores de energía son los más expuestos” en el actual panorama, “mientras que algunos exportadores de materias primas podrían beneficiarse de precios más altos, aunque con mayor volatilidad”.
Así se preparan los gobiernos del mundo para hacer frente a los efectos de un conflicto que no parece mostrar señales de remitir, por más que Donald Trump espere su final para dentro de unas pocas semanas.
América Latina: entre el blindaje y la vulnerabilidad
Brasil confía en que su gigantesca flota de vehículos capaces de funcionar con biocombustible retrase los efectos de la crisis.
Mientras en Estados Unidos los costos de la gasolina se dispararon un 30%, el aumento en Brasil fue de solo 5%.
La clave está en el hecho de que decenas de millones de conductores pueden recargar sus tanques con etanol, elaborado completamente a partir de caña de azúcar, o con una mezcla de gasolina y una tercera parte de biocombustible.
Y mientras el mundo tiene cada vez menos carburante, Brasil espera que el aumento en la cosecha de caña el próximo mes derive en un récord de 30.000 millones de litros de etanol, 4.000 millones más que el año pasado.
De esta forma, Brasil se ve beneficiado en su calidad de exportador neto de petróleo, aunque depende de importaciones para sus productos refinados, como el diésel, que tiene menos concentración de etanol: 14% de combustible de soya, comparado con el 30% de caña de azúcar de la gasolina mixta.
Además, se espera que sufra por la reducción del otro producto vital que circula por los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb (asediado por los rebeldes hutíes): los fertilizantes, indispensables para la producción agrícola que hace posible el etanol.
Con la reelección en juego en los comicios de octubre próximo, el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva ha propuesto subvenciones a la importación de diésel al menos hasta mayo, para estabilizar los precios y evitar tanto los conflictos con los camioneros como la inflación.
México, más dependiente aún de las importaciones, ha comenzado a explorar un esquema similar, buscando llevar a un cultivo extendido como el del agave la experiencia brasileña de la caña de azúcar como materia prima energética.
Argentina también podría quedar a salvo del vendaval, porque según un informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), “cada aumento de 10 dólares por barril en el precio del petróleo genera un ingreso extraordinario en divisas de 1.700 millones de dólares”, equivalente a un 0,25% del PBI.
Esto es gracias a la Formación Vaca Muerta, el enorme yacimiento de petróleo y gas en la Patagonia que apuntala las exportaciones energéticas argentinas.
Sin embargo, la bonanza de crudo no pone a Argentina a salvo de la inflación, el mal con el que aún lidia la economía local, porque el aumento en los precios de la gasolina podría disparar el índice de 2% a 3% mensual, según estimaciones del economista Tristán Rodríguez Loredo, en conversación con el Canal E.
Hasta el momento, el Gobierno de Javier Milei ha estimado beneficios derivados “de los términos de intercambio porque está subiendo el petróleo” y “Argentina es exportador neto”, además de que “están subiendo todos los granos que exporta Argentina: soya, maíz, girasol”, como le declaró a ‘Radio Now 97.9’ el 9 de marzo.
Venezuela, que sigue sufriendo los rigores de largas colas para surtir combustible a precios subsidiados cada vez más escasos, es al mismo tiempo uno de los dos países OPEP que elevaron su producción petrolera, con 60.000 barriles más de petróleo en marzo, con respecto a los 920.000 que extrajo en febrero.
En momentos en que Estados Unidos ha renovado licencias y relajado sistemáticamente las sanciones contra el petróleo venezolano, el conflicto es una buena noticia para el mercado energético local, pero no necesariamente para la tremendamente inflacionaria economía doméstica, que depende en gran medida de las importaciones.
En Chile, una de las economías más sólidas de América Latina, pero también uno de los principales importadores de crudo de la región, el Gobierno del ultraderechista José Antonio Kast pidió “responsabilidad” y “solidaridad” a los ciudadanos el 24 de marzo, durante un mensaje en el que anunció un alza de 32% en el costo de la gasolina y 62% en el del diésel.
Europa pide ahorrar
Varios gobiernos de la Unión Europea han apelado desde el inicio del conflicto a la liberación de reservas de petróleo para inyectar más oferta al mercado y así contener el alza de los precios.
El bloque aporta el 20% de los 400 millones de barriles de reservas estratégicas liberadas, coordinadas por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Ahora la Comisión Europea ha estimado que el aumento de los precios de la energía tendrá un impacto de 14.000 millones de euros y ha recomendado a los gobiernos que adopten medidas voluntarias para ahorrar queroseno y diésel.
“La seguridad del suministro de la Unión Europea sigue estando garantizada. Pero debemos estar preparados para una perturbación potencialmente prolongada del comercio internacional de la energía. Por eso tenemos que actuar ya”, advirtió el comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen.
La Comisión afirma que “los Estados miembros deberían abstenerse de adoptar medidas que puedan aumentar el consumo de combustible, limitar la libre circulación de productos petrolíferos o desincentivar la producción de las refinerías de la UE” y evitar “cualquier mantenimiento no urgente de las refinerías”.
Los países del bloque no se limitan a un abordaje común, y han adoptado medidas independientes para mitigar el impacto.
Grecia, que depende en gran medida del crudo iraquí de Basora, recibió por primera vez en cuatro años un cargamento de 700.000 barriles de petróleo estadounidense en su refinería de Corinto, la segunda mayor del país.
La primera ministra italiana Giorgia Meloni considera recortes de impuestos especiales a la energía que pagan los ciudadanos y un alza a los gravámenes a las empresas que hallen responsables de capitalizar indebidamente la crisis energética.
En España, el Parlamento se prepara a votar medidas que ayuden a sobrellevar la situación económica, como reducir los impuestos sobre el combustible y la electricidad y conceder subvenciones a los sectores más expuestos a picos de precios de la energía.
Polonia podría avanzar en una reducción de precios del combustible, lo que implicaría también una reducción del IVA, como reconoció el ministro de Finanzas Andrzej Domański.
Asia se prepara para recibir el golpe
Japón, que depende exclusivamente de la importación para abastecer su red energética, anunció que relajará durante un año las normas de uso de las centrales térmicas de carbón, y ha pedido a Australia, su mayor proveedor de gas natural licuado, que aumente la producción.
En Canberra, el primer ministro Anthony Albanese anunció un recorte de 50% en los impuestos a la gasolina y el diésel, vigente hasta el 30 de junio, pero se ha resistido a medidas como el racionamiento o el estímulo del teletrabajo, mientras lidia con los efectos de compras nerviosas que han agotado las existencias de medio millar de gasolineras.
Corea del Sur ha flexibilizado los límites a la capacidad de generación a base de carbón, una medida que también están impulsando Filipinas e Indonesia. Seúl también ha aumentado la utilización de las centrales nucleares hasta un 80%, mientras considera medidas para apoyar a hogares vulnerables.
India, que se vio beneficiada por el relajamiento de sanciones contra el petróleo ruso por parte de Estados Unidos, está revisando sus convenios de suministro de combustible con países vecinos, y solo permitirá la exportación si tiene volúmenes excedentes.
Además, el Gobierno de Narendra Modi usará poderes especiales para exigir a los refinadores que eleven la producción de gas licuado de petróleo (GLP), utilizado fundamentalmente para cocinar, y reducir las ventas a la industria, para priorizar el suministro a los 333 millones de hogares que dependen de este insumo.
China, visto como uno de los países menos vulnerables en el panorama actual, prohibió la exportación de combustibles refinados y ha comenzado a liberar suministros de fertilizantes de sus reservas comerciales nacionales, de manera de garantizar que estén disponibles a tiempo para la siembra de primavera.
Esta decisión ha dejado a países como Camboya, que depende de los suministros chinos, obligados a acudir a mercados alternativos para la importación de combustible, como Singapur y Malasia.
África se protege y Estados Unidos elimina regulaciones ambientales
Países como Marruecos y Sudáfrica han adoptado medidas para evitar el traslado del aumento de los costos de la energía a los ciudadanos.
Rabat mantuvo los subsidios al butano y la electricidad y comenzó una campaña de apoyo excepcional a decenas de miles de transportistas, según anunció este 31 de marzo el primer ministro Aziz Akhannouch.
Sudáfrica, por su parte, reducirá el impuesto sobre los combustibles, al igual que Namibia, y estudia medidas adicionales por los próximos dos meses, según informó el ministro de Finanzas, Enoch Godongwana, mientras que el Departamento de Recursos Minerales y de Petróleo anunció también “el ajuste de los precios del combustible”.
En Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump ha asegurado en repetidas oportunidades que su industria energética no se ve afectada por el conflicto, el costo de la gasolina superó los cuatro dólares por galón en algunos estados.
Un comité de altos funcionarios de la Administración votó este 31 de marzo por eximir a la industria petrolera y gasífera del Golfo de México de una ley federal que protegía especies en peligro de extinción, como ballenas, aves y tortugas marinas.
La decisión, que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, definió como “un asunto crítico de seguridad nacional”, es la primera de este tipo que se toma en más de 30 años, y busca eliminar las regulaciones medioambientales que limitan la producción energética nacional.
Con AP, Reuters, EFE y medios locales












