Francia liquida su oro en Estados Unidos y centraliza sus reservas en París

Descifrando la Guerra
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El Banco de Francia ha completado la liquidación del oro que aún mantenía en la Reserva Federal de Estados Unidos y lo ha centralizado íntegramente en París, en una operación que ha coincidido con la subida del precio del metal y que le ha permitido obtener cerca de 13.000 millones de euros en plusvalías.

El oro se custodia en La Souterraine, una instalación de alta seguridad situada a 27 metros bajo tierra en el centro de la capital. Al mismo tiempo, la institución ha aprovechado el movimiento para renovar parte de sus lingotes, sustituyendo piezas antiguas por otras que cumplen los estándares internacionales más exigentes.

Entre julio de 2025 y enero de 2026 se han liquidado alrededor de 129 toneladas, lo que representa aproximadamente el 5% del total de las reservas francesas, que ascienden a unas 2.437 toneladas, lo que sitúa al país como el cuarto mayor poseedor mundial tras Estados Unidos, Alemania e Italia.

Este proceso se enmarca en una estrategia iniciada en 2005, mediante la cual el banco central ha ido reemplazando progresivamente oro obsoleto o fuera de norma por lingotes modernos, evitando los costes y trámites asociados al refinado y al transporte –en otras palabras, se liquida el depositado en Estados Unidos y se adquiere nuevo en Europa–.

Así, las reservas de oro de Francia quedan ahora completamente almacenadas en territorio nacional. No obstante, aún permanecen unas 134 toneladas en forma de lingotes antiguos y monedas, que serán adaptadas a los estándares actuales antes de 2028.

La decisión francesa ha reavivado el debate en Alemania, país que posee la segunda mayor reserva de oro del mundo. Algunos economistas han instado al Gobierno alemán a seguir una estrategia similar y repatriar el oro que mantiene en Estados Unidos –1.236 toneladas, el 37% del total–, en un contexto marcado por la preocupación ante la imprevisibilidad de las políticas del presidente Donald Trump.

Francia y la soberanía sobre el oro

El paso adoptado por París evoca precedentes históricos significativos. En la década de 1960, Francia, bajo la presidencia de Charles de Gaulle, impulsó la conversión de sus reservas en dólares en oro y exigió su repatriación desde Estados Unidos, en un desafío explícito al sistema de Bretton Woods.

Aquella estrategia, compartida posteriormente por otros países, contribuyó a poner bajo presión las reservas estadounidenses y evidenció la fragilidad de un sistema en el que circulaban más dólares que oro disponible para respaldarlos. Este contexto desembocó en 1971 en la decisión de Richard Nixon de suspender la convertibilidad del dólar en oro, marcando el fin del patrón oro internacional.

Aunque la operación actual francesa responde a criterios técnicos y no cuestiona el orden monetario vigente, pone de relieve cómo la gestión de las reservas de oro ha estado históricamente vinculada a momentos de tensión y reconfiguración del sistema financiero global.

Asimismo, el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, ha subrayado que la medida no responde a motivos políticos. Según explicó, se trata de una elección técnica y operativa, ya que el oro que cumple los estándares europeos es más fácil de negociar en los mercados y resulta más eficiente adquirir lingotes nuevos que reacondicionar los antiguos.

La operación también refleja un cambio en la gestión financiera de la institución. Tras registrar pérdidas cercanas a 7.700 millones de euros en 2024, el Banco de Francia logró volver a beneficios en 2025 con unos 8.100 millones. La revalorización del oro ha contribuido a esta mejora.

En el contexto internacional, Estados Unidos sigue liderando ampliamente las reservas con más de 8.133 toneladas, mientras que España cuenta con entre 281 y 283 toneladas en 2026, situándose dentro del grupo de los veinte principales países.

Más allá de su dimensión contable, la estrategia francesa apunta a reforzar la soberanía financiera y la capacidad de respuesta ante escenarios de crisis. Cabe recordar que el oro, pese a su carácter tradicional, sigue desempeñando un papel relevante como activo de respaldo, y su gestión cada vez más activa y sofisticada podría servir de referencia para otros bancos centrales en los próximos años.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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