El FMI, el BM y la AIE instan a países a no acaparar energía ni controlar la exportación

Tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz. El gráfico rastrea solo 10 buques entre el 8 y 9 de abril, con solo un tránsito entrante y el resto moviéndose hacia afuera en un corredor estrecho y vigilado. | MizarVision Watcher
Tras una reunión entre los directores del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) este lunes 13 de abril, para analizar las respuestas que se pueden dar ante ante las repercusiones energéticas y económicas que ha provocado el conflicto en Medio Oriente, señalaron a la prensa lo siguiente:
El conflicto en Oriente Medio frenó el tránsito por el estrecho de Ormuz —una de las principales rutas del comercio global— y ya afecta el abasto de insumos básicos, como combustibles y fertilizantes, un golpe que puede encarecer la comida y la energía en distintos países.
“El impacto de la guerra es sustancial, global y altamente asimétrico”, lo que impacta de forma “desproporcionada” a los importadores de energía, y en particular, a los países de bajos ingresos.
“La crisis ha provocado un aumento en los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes, lo que genera preocupación por la seguridad alimentaria y la pérdida de empleos. Algunos productores de petróleo y gas en Medio Oriente también han sufrido una drástica disminución en sus ingresos por exportaciones”.
La situación del transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz aún no se ha normalizado y es “muy incierta”, por lo que incluso después de que se reanuden los flujos regulares de navegación a través del corredor oceánico “la recuperación de los niveles de suministro mundial de productos básicos a los niveles previos al conflicto llevará tiempo”.
Por ello, precisaron que “los precios del combustible y los fertilizantes podrían mantenerse altos durante un período prolongado debido a los daños en la infraestructura”.
En ese marco, el FMI, el BM y la AIE instaron a los países a evitar el acaparamiento de suministros y la imposición de controles a la exportación que podrían agravar lo que calificaron como la mayor crisis jamás vivida por el mercado energético mundial.
El director de la AIE, Fatih Birol, dijo que varios países estaban reteniendo sus reservas e imponiendo restricciones a la exportación, y pidió a todos que dejaran que las reservas energéticas llegaran a los mercados. No mencionó nombres de países.
“Lo primero es no causar daño”, dijo la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, señalando que se estaba reuniendo con países de Asia, África subsahariana y algunas islas del Pacífico Sur que se estaban viendo muy afectados y estaban preocupados por el suministro.
También destacaron que: “Debido a las interrupciones en el suministro, es probable que la escasez de insumos clave tenga repercusiones en los sectores energético, alimentario y otros. La guerra también ha provocado el desplazamiento forzoso de personas, ha afectado al empleo y ha reducido los viajes y el turismo, una situación que podría tardar en revertirse”.
Finalmente, las tres instituciones señalaron que mantendrán un monitoreo cercano del impacto de la guerra en los mercados energéticos, la economía global y cada país, al tiempo que coordinarán apoyos con otros organismos internacionales para fortalecer la respuesta y sentar las bases de una recuperación que permita restablecer la estabilidad, impulsar el crecimiento y recuperar el empleo.












