Emiratos Árabes Unidos abandona la OPEP y OPEP+ en plena Guerra de Irán

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Foto: AFP

Emiratos Árabes Unidos anunció que abandonará la Organización de Países Exportadores de Petróleo y la alianza OPEP+ a partir del 1 de mayo, en una decisión que reconfigura el mapa energético global y pone en evidencia tensiones internas dentro del principal bloque exportador de petróleo en estado natural.

El anuncio fue realizado por la agencia oficial WAM y enmarca la salida en revisión estratégica del modelo energético emiratí. Según el comunicado, la medida “refleja la visión estratégica y económica a largo plazo del país”, en particular la necesidad de acelerar inversiones en producción y fortalecer su capacidad nacional en un contexto de transformación del mercado energético.

La decisión no solo implica un cambio de sintonía político dentro del Golfo, sino también un golpe directo al poder de coordinación de la OPEP, organización que desde su creación en 1960 funciona como un actor central en la regulación de la oferta mundial de petróleo. Fundada por Arabia Saudita, Irán, Venezuela y Kuwait.

La organización concentra hoy alrededor del 36% de producción global de petróleo en estado natural y controla cerca del 80% de las reservas del planeta.

La salida de Emiratos (uno de los diez mayores productores mundiales, con entre el 3% y el 4% del suministro global) reduce la capacidad del bloque para influir de manera coordinada en los precios internacionales.

El impacto es aún más significativo si se considera la ruptura con la OPEP+, alianza ampliada que incluye a productores externos como Rusia. Este formato había sido clave en los últimos años para sostener acuerdos de recorte o incremento de producción frente a crisis como la pandemia o los cambios del mercado energético.

Tensiones por cuotas y estrategia de expansión

Detrás de la decisión hay un conflicto que no es nuevo: la disputa por las cuotas de producción. Emiratos Árabes Unidos venia reclamando desde hace años un aumento en los límites asignados dentro de la OPEP, en línea con su ambicioso plan de expansión de capacidad extractiva.

El país intervino fuertemente en infraestructura petrolera con el objetivo de elevar su producción por encima de los niveles permitidos. La salida aparece como una forma de recuperar autonomía en la política energética y maximizar ingresos en un escenario donde la demanda global sigue siendo alta. pese a la transición hacia energías más limpias.

El ministro de Energía emiratí, Suhail Al Mazrouei, sostuvo que la decisión responde a una evolución “alineada con los fundamentos del mercado a largo plazo”. Aún así buscó llevar tranquilidad al asegurar que el país continuará comprometido con la estabilidad del mercado energético global y con el suministro “fiable, responsable y con menor huella de carbono”.

Un mercado en transformación

La salida de Emiratos se produce en un momento de cambios estructurales en el sistema energético internacional. La inestabilidad de los precios del petróleo, las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y el avance desigual de la transición energética general un escenario más complejo para los países productores.

La decisión puede interpretarse como un movimiento anticipatorio. Emiratos busca posicionarse con mayor flexibilidad para responder a las dinámicas del mercado, sin las restricciones que implica permanecer a una organización con políticas coordinadas.

Al mismo tiempo la ruptura abre interrogantes sobre el futuro de la OPEP y su capacidad para sostener acuerdos internos en un escenario donde los intereses nacionales comienzan a pesar mas que la disciplina política.

Impacto global y señales políticas

Más allá de la dimensión económica, la salida tiene un fuerte contenido político. Marca una señal de autonomía frente al liderazgo saudí y evidencia que las alianzas tradicionales dentro del Golfo no son imputables.

Esto podría sentar un precedente para otros países que en condiciones similares, evalúen priorizar sus estrategias nacionales por encima de los acuerdos multilaterales. En un mercado donde coordinar es clave para evitar subas y bajas bruscas de precios, la división del bloque podría generar más inestabilidad en el corto y mediano plazo.

La salida de Emiratos Árabes Unidos no implica por ahora un colapso de la OPEP. Si deja expuesta una tensión estructural, la dificultad de conciliar intereses nacionales en un contexto de trasformación energética global. Un equilibrio cada vez más inestable que redefine el poder dentro del mercadeo petrolero internacional.

Una “decisión política”

En declaraciones a la agencia Reuters, el ministro de Energía emiratí de los EAU, Suhail Mohamed al-Mazrouei, ha explicado que la decisión se ha tomado tras un “análisis minucioso” de sus estrategias de producción y ha negado que la consultaran antes con el régimen saudí o con ningún otro país. “Se trata de una decisión política”, ha afirmado.

Mazrouei ha valorado también que su salida de la OPEP y la OPEP+ no tendrá un gran impacto en el mercado en el corto plazo, dada la situación actual en el estrecho de Ormuz. Es más, ha asegurado que será positiva para los consumidores y la economía mundial, porque les permitirá aumentar sus suministros, sin necesidad de acordarlo con el resto del bloque.

El Gobierno de Emiratos, uno de los aliados más importantes de Washington en la región, ha criticado a otros Estados árabes y países del Golfo por no haber hecho lo suficiente para protegerlos de los numerosos ataques iraníes durante la guerra. De hecho, el asesor diplomático del presidente Sheikh Mohamed, Anwar Gargash, juzgó este lunes que sus posiciones “en lo político y lo militar”, han sido “las más débiles de la historia”.

El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel atacaron a Irán. Pese a que existe una tregua desde el 8 de abril, ampliada por el Gobierno estadounidense de Donald Trump de forma indefinida, los ataques a infraestructuras de hidrocarburos y el cierre de Ormuz han golpeado las economías internacionales y los mercados mundiales. Por este paso marítimo estratégico circulaba, antes de la guerra, el 20% del petróleo comercializado a nivel mundial.

¿Qué es la OPEP?

La Organización de Países Exportadores de Petróleo fue fundada en 1960 por cinco países: Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela. Su creación fue una respuesta al prolongado dominio y monopolio real de las empresas energéticas de Europa y Estados Unidos, denominadas las Siete Hermanas, en los mercados del petróleo.

La OPEP cuenta actualmente con 12 miembros, entre los que se encuentran, además de los cinco fundadores, Emiratos Árabes Unidos, Libia, Argelia, Nigeria, Gabón, Guinea Ecuatorial y la República del Congo.

Según los estatutos de la OPEP, su misión es “coordinar y unificar las políticas petroleras de sus países miembros y garantizar la estabilización de los mercados del petróleo con el fin de asegurar un suministro eficaz, económico y regular de petróleo a los consumidores, unos ingresos constantes a los productores y un rendimiento justo del capital para quienes invierten en la industria petrolera”.

¿Qué es la OPEP+?

Varios países productores de petróleo que no son miembros de la OPEP también cooperan con la organización. Como ejemplo de esta colaboración destaca el acuerdo firmado en 2016 para reducir la extracción con el fin de estabilizar los precios, conocido como OPEP+.

Diez grandes países productores de petróleo, entre ellos Rusia (tercer productor mundial), México y Kazajistán, se adhirieron a este acuerdo, que se firmó en respuesta a la llamada “revolución del esquisto” en Estados Unidos, que deprimió considerablemente los precios mundiales del crudo.

En 2020, los países de la OPEP+ también acordaron recortar la producción para estabilizar los precios durante la pandemia de covid-19, que redujo notablemente la demanda y provocó el desplome de los precios.

En 2025, las autoridades de Brasil anunciaron su decisión de adherirse a la OPEP+.

 

Con Perfil , RTVE y RT


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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