China acelera su apuesta por el corredor marítimo del Ártico

Ander Sierra | Diario Red
0
107
corredor del ártico mar del norte china y Rusia
  • China y Rusia están tratando de explotar la Ruta del Mar del Norte por tres motivos: el ahorro de tiempo que supone, el control que ejerce Moscú sobre ella y la inestabilidad que atraviesa Oriente Medio.
  • El Ártico se está convirtiendo en un espacio donde convergen intereses económicos, estratégicos y científicos, y donde China busca evitar quedar al margen.

La compañía china Sea Legend ha lanzado un servicio marítimo regular para conectar el puerto chino de Ningbo con el británico de Felixstowe. A priori, puede parecer una noticia cualquiera, ya que el gigante asiático mantiene rutas comerciales con cientos de puertos repartidos por todo el mundo. Sin embargo, la iniciativa resulta novedosa por dos motivos.

El primero es el propio trayecto. El recorrido discurrirá por la Ruta del Mar del Norte, cerca de las costas de Rusia y en pleno círculo polar ártico, aprovechando el deshielo que se está produciendo en la región como consecuencia de los cambios climáticos experimentados en los últimos años y las condiciones más favorables que se registran durante los meses más cálidos de verano.

Esta opción permite reducir aproximadamente a la mitad, de unos 40 a 20 días, el tiempo de navegación necesario para conectar ambos puertos frente a la ruta habitual, que atraviesa zonas complejas como el estrecho de Malaca o el mar Rojo, actualmente afectado por una elevada inestabilidad debido a los ataques hutíes contra embarcaciones vinculadas a Arabia Saudí.

Cabe matizar que, si bien los objetivos del grupo yemení no son chinos, la inseguridad amenaza con extenderse al conjunto del comercio que atraviesa la zona. Como ocurre en el estrecho de Ormuz, no es necesario atacar a todos los buques para provocar un tapón en el tráfico marítimo.

Te puede interesar: El transporte marítimo mundial se atasca entre conflictos y crisis climáticas

Asimismo, el potencial de esta vía explica el interés de Pekín por impulsar la denominada Ruta de la Seda Polar, una extensión de la Nueva Ruta de la Seda destinada a reforzar la conectividad y el desarrollo económico mediante nuevas infraestructuras y corredores comerciales.

La Ruta Marítima del Norte se presenta uno de los principales pilares dentro de esta estrategia al permitir acortar las distancias entre los puertos chinos y europeos. El verano pasado se registraron 23 tránsitos internacionales por esta vía, frente a los 15 contabilizados durante el mismo periodo de 2024.

El volumen todavía es muy reducido: para ponerlo en perspectiva, por el canal de Suez transitaban entre 50 y 65 barcos diarios antes del inicio de las hostilidades en Oriente Medio; por el cabo de Buena Esperanza, una alternativa al paso egipcio, circulan en torno a 40 o 50 buques al día en situaciones de normalidad. Sin embargo, este crecimiento –todavía moderado– muestra cómo el Ártico comienza a adquirir una mayor relevancia para el transporte marítimo internacional.

La segunda novedad es que Sea Legend busca establecer un servicio regular semanal, no realizar un tránsito puntual o una simple prueba para determinar si la conexión es viable o no.

De hecho, su viabilidad ya fue probada en octubre del año pasado, mediante el buque Istanbul Bridge y con una carga de 4.000 TEU. Según declaró en aquel momento el director de operaciones de la compañía, Li Xiaobin, la ruta resulta especialmente adecuada para cargas “sensibles al calor y que requieren una entrega urgente”, como las “baterías de iones de litio y productos fotovoltaicos”.

Todo esto demuestra que China, junto a Rusia, está tratando de desarrollar esta ruta por tres motivos: el mencionado ahorro de tiempo, el control que ejerce Moscú sobre ella –la empresa estatal rusa Rosatom gestiona la administración de la ruta y concede los permisos– y la inestabilidad que atraviesa Oriente Medio, especialmente en el estrecho de Bab el-Mandeb, que afecta directamente al tráfico marítimo internacional.

Pese a la lejanía geográfica, la potencia asiática percibe al Ártico como una región cada vez más relevante desde el punto de vista estratégico. La postura china sobre este espacio entró en un punto de inflexión en 2018, cuando publicó su primer Libro Blanco, titulado La política ártica de China.

En el documento, se autodefine como un “Estado cercano al Ártico”, alegando que las “condiciones naturales y sus cambios” tienen un “impacto directo en el sistema climático y el entorno ecológico” del país y que participa activamente “en los asuntos transregionales y globales del Ártico”.

Esta posición ha favorecido un acercamiento entre Moscú y Pekín, basado en una relación de complementariedad: Rusia necesita capital, tecnología y mercados para desarrollar su región ártica, mientras que China busca diversificar sus rutas comerciales. Sin embargo, no conviene sobredimensionar la presencia china en el Ártico ruso: aunque Pekín aspira a desempeñar un papel más protagonista en la región, es Rusia quien mantiene el control sobre la Ruta Marítima del Norte, sus infraestructuras, sus puertos y los mecanismos que regulan el acceso a ella.

Por otro lado, pese al hito de Sea Legend, consolidar esta ruta no será sencillo. Si bien el deshielo mejora las condiciones para la navegación, su desarrollo no depende únicamente de factores naturales.

Para transitar estas aguas de forma más habitual y continuada será necesario consolidar la infraestructura portuaria y marítima en el norte de Rusia, una región hasta ahora poco desarrollada; mejorar los sistemas de posicionamiento y navegación, que pueden sufrir fallos en el Ártico; aumentar la experiencia de los marineros en estas aguas; y asumir primas de seguro más elevadas, ya que los riesgos de colisión con bloques de hielo, accidentes o problemas técnicos son mayores.

En suma, la apertura progresiva de estas rutas no implica una sustitución inmediata de los corredores comerciales tradicionales, pero sí introduce un nuevo escenario geopolítico. El Ártico se está convirtiendo en un espacio donde convergen intereses económicos, estratégicos y científicos, y donde China busca evitar quedar al margen de una región cuya importancia no dejará de crecer en las próximas décadas.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
Si quieres apoyar nuestro periodismo aporta aquí
Qr dat0s