Trump apuesta por asfixiar a Irán

Alejandro López | Descifrando la Guerra
0
108
trump guerra irán
  • Irán es uno de los países más sancionados del mundo y el estrecho margen obligaba a apuntar contra países como China, Pakistán y el mismo Golfo Pérsico.
  • El plan es que Irán se rinda. Y si para ello no han funcionado las armas, se sostendrá la presión. La decisión ha llegado cuando cada vez más reportes apuntan a un agotamiento del arsenal antiaéreo estadounidense y su incapacidad para sostener la defensa de todo el Golfo Pérsico simultáneamente, a gran escala y en el largo plazo.
  • Donald Trump está tratando de acelerar acuerdos milmillonarios con Venezuela para suplir el potencial cierre del Golfo Pérsico como vía vital para el mundo y para sus propias gasolineras, con el galón disparado a las puertas de unas elecciones cruciales.

Estados Unidos no ha ganado la guerra. Por muchas veces que Trump lo repita y declare que el Estrecho de Ormuz es un nuevo territorio estadounidense, la realidad es tozuda. El conflicto en el mejor de los casos estaría estancado. Pero el presidente ha decidido que por el momento no asumirá los compromisos que pide Irán.

Por este motivo el norteamericano ha anunciado la operación Paria Económico contra Irán y ha reforzado otras medidas de coerción comercial. Hacer caer a la República Islámica con el fuego intensivo se mostró un sonoro fracaso ante la determinación de sus autoridades por resistir.

Así que esta es la vía alternativa que Trump ha encontrado para no retirarse ni implicarse a nivel bélico con los recursos que requeriría un objetivo tan ambicioso. Un bloqueo naval, una extensa batería de sanciones económicas y, ahora, también una campaña internacional para aislar comercialmente a Teherán. Esta es la estrategia improvisada en la Casa Blanca.

El plan es que Irán se rinda. Y si para ello no han funcionado las armas, se sostendrá la presión. La decisión ha llegado cuando cada vez más reportes apuntan a un agotamiento del arsenal antiaéreo estadounidense y su incapacidad para sostener la defensa de todo el Golfo Pérsico simultáneamente, a gran escala y en el largo plazo.

Incluso ha habido preocupación en capitales de la Unión Europea y entre socios clave como Ucrania y Corea del Sur, ya que las capacidades estadounidenses han sido redirigidas hacia Oriente Medio por enésima ocasión. Pero el estancamiento ante la negativa de ambas partes a ceder no cae en el vacío.

El petróleo vuelve a estar en el punto de mira. Donald Trump está tratando de acelerar acuerdos milmillonarios con Venezuela para suplir el potencial cierre del Golfo Pérsico como vía vital para el mundo y para sus propias gasolineras, con el galón disparado a las puertas de unas elecciones cruciales.

Pues bien, Mohamed Ghalibaf, el líder negociador iraní, ya ha dejado claro el mensaje que el ala más radical venía propagando desde el colapso del memorándum de entendimiento: “En una región donde nosotros no vendemos petróleo, nadie va a vender petróleo”.

Irán está amenazando a todos los países de la región, especialmente si están vinculados con Estados Unidos e Israel, con represalias en su comercio e incluso nuevos ataques tomando la iniciativa ante lo que sería una nueva fase de guerra silenciosa por parte de Washington.

El discurso será más complejo de defender que cuando Estados Unidos e Israel bombardeaban y era Irán la que actuaba en respuesta. Pero también serían devastadores los efectos de no responder al bloqueo, las sanciones directas y el nuevo embargo comercial, acompañado de sanciones indirectas a terceros.

Irán está siendo asfixiado a niveles muy lesivos para su economía. Es probable que la escalada entre Arabia Saudí y los hutíes de Yemen, así como el potencial acuerdo con Omán para la gestión conjunta de Ormuz, permitan a Irán justificar parte de su campaña. Pero una de las claves va a residir en la expulsión de las fuerzas estadounidenses, ya programada para el mes que viene en Irak.

Israel también va a volver a la palestra muy pronto. En septiembre tendrá lugar otro acontecimiento que ya está inflamando el discurso contra los palestinos, que son las importantes elecciones parlamentarias israelíes. La retórica bélica con Palestina, Siria y Turquía se ha reforzado recientemente, coincidiendo con la precampaña electoral.

Irán ha señalado que su represalia podría ir dirigida a evitar que el tránsito comercial energético regional transcurra con normalidad, no solo a través de Ormuz. Y para crear disrupciones en las vías alternativas estas otras tensiones pueden ofrecer un marco de apoyo a diferentes actores en la competición regional. Yemen y Siria son dos de los escenarios más calientes en este momento.

Pero la posibilidad de que Irán realice nuevos ataques sobre Jordania, Kuwait, Irak y Baréin es absolutamente realista aunque Estados Unidos no lance ataques masivos. De hecho la verdadera batalla que contiene las nuevas oleadas de ataques y respuestas es el control soterrado del Estrecho de Ormuz.

Si Irán consigue imponer su gestión, probablemente se logre evitar ese marco de fuego para los países mencionados. Pero si Estados Unidos sigue logrando el tránsito de buques por la vía omaní, Irán se verá efectivamente más presionado a nivel político. La asfixia económica quedaría sin una respuesta que pudiera aligerar la carga e Irán se vería forzado a reducir sus exigencias.

Por el momento, desde Teherán el nivel de las demandas no hace más que incrementarse. Y en esta estrategia, replicada desde Yemen, cada vez queda más lejos un posible entendimiento. De hecho, ambas partes están rechazando volver al memorándum del mes de junio.

La Administración Trump ha realizado una serie de llamadas a lo largo de la semana para promover el embargo comercial pero no se ha lanzado a su imposición sobre actores chinos de primer nivel, ya que desde Beijing ya se había dado a lo largo de 2026 el primer paso para comenzar a ignorar las sanciones secundarias estadounidenses. Y lo que es más grave, para obligar a que otros países no acaten dichas sanciones si afectaban a actores chinos.

Estados Unidos ha conseguido dar ese golpe sobre la mesa en Emiratos Árabes hasta el momento. Pero la crisis de “cuatro a seis semanas” acaba de cumplir seis meses y sigue más viva que nunca. Crisis es poco para lo que han causado Estados Unidos e Israel en Oriente Medio. Y el tiempo corre.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
Si quieres apoyar nuestro periodismo aporta aquí
Qr dat0s