Los ocho billones en bonos de EEUU en manos de extranjeros: la ‘patata caliente’ que une a Trump al mundo

El País
0
121
Foto: depositphotos

La deuda soberana estadounidense pierde brillo en el mercado pero inversores públicos y privados internacionales hacen equilibrios para no desatar con sus ventas una tormenta financiera.

El bono soberano de EE UU a 10 años es el punto de apoyo del sistema financiero mundial, el eje sobre el que se negocian millones de créditos en todo el mundo y el referente que marca el precio del dinero en miles de transacciones bancarias. Es también motivo de inquietud estos días entre los inversores, a la vista de un ascenso de su rentabilidad provocado por la creciente inflación y la expectativa de subidas de tipos de interés. Ese ascenso supone para Estados Unidos una carga de intereses aún más pesada y para los tenedores de deuda estadounidense, la depreciación de su inversión.

tenedores de deuda soberana de uuee

Deuda soberana de EEUU: Distribución por tenedores de la deuda total
A marzo de 2026, en billones de dólares | Fuente: Tesoro de EE UU y Bloomberg C. CORTINAS / CINCO DÍAS El País

Más de un tercio de la deuda soberana en circulación está en manos de inversores y bancos centrales extranjeros. En concreto, 9,32 billones de dólares (ocho billones de euros), una cifra que revela cómo el capital internacional contribuye a financiar el crecimiento de la economía estadounidense —y también su déficit público— y también cómo esa apuesta inversora vincula a Washington con sus numerosos acreedores. El alza de rentabilidades de los bonos de EE UU está mostrando que la economía del país puede ser vulnerable a la hora de sostener en el largo plazo su deuda pública, que ya ha rebasado los 40 billones de dólares. Washington necesita seguir emitiendo deuda para financiarse —y para seguir respondiendo al pago de intereses—, mientras que sus acreedores no pueden permitirse que los bonos estadounidenses se deprecien demasiado.

La decisión del fondo soberano de Noruega conocida la semana pasada de reducir el peso de su deuda soberana en cartera es un ejemplo de ese dilema. Supondrá un recorte en bonos del Tesoro de EE UU de unos 75.000 millones de dólares, aunque serán reemplazados en buena parte por otros valores de renta fija estadounidense, como titulizaciones hipotecarias. “Los extranjeros, al haberse cargado de bonos del Tesoro y acciones, tienen tanto que perder como los estadounidenses en una crisis de deuda. Cabe esperar que el sector oficial extranjero —grandes bancos centrales y fondos soberanos—aúne fuerzas con la Reserva Federal para frenar cualquier amenaza de desmoronamiento de la deuda estadounidense y una crisis financiera mundial”, asegura Nadia Gharbi, economista en Pictet WM.

Te puede interesar: Crecen apuestas por otra intervención en el mercado cambiario por defender al Yen

El mayor acreedor extranjero de EE UU es Japón, que atesora bonos del país por 1,11 billones de dólares a junio de este año, una cuantía que apenas se reduce frente al mismo mes del año anterior, aunque sí ha menguado frente a los 1,225 billones de enero de este año, según datos del Tesoro de EE UU. Se trata de cifras de custodia de activos, con lo que sus últimos propietarios pueden no ser de nacionalidad japonesa, e incluyen inversores privados y públicos. En todo caso, es una tenencia de activos especialmente sensible para EE UU en el momento actual, cuando la deuda japonesa también está elevando su rentabilidad y compite en rendimiento de cara a los inversores nipones.

tenedores deuda soberana eeuu

Fuente: Departamento del Tesoro de EE UU y Bloomberg C. CORTINAS / CINCO DÍAS El País

El bono nipón a 10 años ya paga el 2,8%, máximos de tres décadas y lejos del nivel próximo a cero de los últimos años. Ha sido mucho más rentable para un inversor japonés en los últimos años endeudarse en yenes para adquirir deuda de EE UU en lugar de japonesa, pero esa situación podría llegar a cambiar y debilitar la posición de Japón como acreedor. Ese fue, de hecho, el contexto en el que el Tesoro de EE UU y las autoridades japonesas decidieron a finales de julio una intervención conjunta sin precedentes a favor del yen. Una divisa nipona excesivamente débil también puede desestabilizar con fuerza la deuda de EE UU si las autoridades niponas se movilizan para sostenerla con ventas de reservas en dólares para comprar su divisa. “Un sell Japan puede convertirse en un sell America. Si una depreciación intensa del yen obliga a las autoridades japonesas a intervenir para sostenerlo, una forma de obtener los dólares necesarios es vender activos de reserva, incluidos bonos del Tesoro estadounidense. Una tensión que empieza en el mercado de divisas japonés puede terminar presionando al alza los costes de financiación de Estados Unidos”, explica Judith Arnal, investigadora principal del Real Instituto Elcano.

“Aunque es previsible una mayor prima de la deuda de EE UU de manera estructural, el estatus del dólar como moneda de reserva mundial y la profundidad de sus mercados de capitales le proporcionan un margen fiscal excepcional. No anticipamos una inminente crisis sistémica de deuda soberana en EE UU”, apunta Gharbi. Los bonos soberanos de EE UU mantienen el estatus de refugio y referente en el mundo financiero, pero también pierden atractivo para muchos inversores. Y el problema de cualquier movimiento de ventas es su alcance global.

Reino Unido aparece como segundo mayor acreedor de Estados Unidos, con deuda por 939.900 millones de dólares, una cifra que se deriva de la labor de custodia de valores de las instituciones financieras de la City londinense, segundo centro financiero del mundo. El segundo puesto británico no significa, por tanto, que el Gobierno de Reino Unido sea el segundo mayor acreedor de Washington.

China es el tercer mayor tenedor extranjero de deuda soberana estadounidense, con 633.000 millones de dólares, cuantía que ha descendido en casi 100.000 millones en el último año. “China sí presenta una reducción tendencial muy clara, aunque no todos los meses venda. Tiene razones geopolíticas y financieras para diversificar. Reducir su dependencia del dólar puede disminuir su exposición a decisiones estadounidenses y al uso del sistema financiero como instrumento de presión”, añade Arnal.

Pekín es el gran rival de Washington en la carrera por la hegemonía económica y tecnológica mundial. Pero las quejas del presidente de EE UU por el elevado déficit comercial del país, atribuidas en gran medida a China, también tienen el reverso opuesto en el ámbito financiero: Estados Unidos ha logrado financiar el apabullante desarrollo de su industria tecnológica y de su mercado bursátil gracias en gran medida a la inversión extranjera. “Durante décadas, Estados Unidos ha ahorrado menos de lo que invierte. Sin el endeudamiento extranjero, los ingresos de EE UU serían inferiores a los actuales, una vez deducidos los pagos de intereses al extranjero en este escenario”, reconoce en su página web el Congreso estadounidense.

En cualquier caso, y según puntualiza Arnal, la deuda estadounidense se financia fundamentalmente dentro del país ya que aproximadamente el 70% de la deuda en manos del público corresponde a tenedores nacionales y el 30% a extranjeros. “Esa medida excluye la deuda entre entidades del propio Gobierno federal, pero incluye los bonos que tiene la Reserva Federal. Por tanto, no es correcto presentar a Estados Unidos como un país financiado mayoritariamente por China o Japón”, explica.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
Si quieres apoyar nuestro periodismo aporta aquí
Qr dat0s